Los presidentes de los partidos que integran la Nueva Mayoría se encuentran molestos por las declaraciones entregadas por el presidente de la Democracia Cristiana durante el fin de semana, en donde aseguró que “la percepción dentro de la DC es que no fuimos necesariamente bien tratados”.

En la entrevista con un matutino, Walker también aseguró que la Democracia Cristiana hará valer su palabra en la discusión por las reformas que impulsará el gobierno, como lo son la reforma tributaria y educacional. Durante esta mañana, como replica La Segunda, el senador reafirmó esta postura al afirmar que “no somos parte de una manada, de un ganado, tenemos un punto de vista, entonces la DC en esta discusión tan importante, tan sustantiva, obviamente va a hacer ver y valer su punto de vista”.

Antes de la ceremonia donde Bachelet firmó la indicación para el proyecto del Multirut, Andrade ya le había llamado la atención a la Democracia Cristiana por “tratar de marcar un punto de identidad y protagonismo que no corresponde”.

Respecto a los dichos de la ministra Ximena Rincón, el socialista indicó que “(Rincón) es militante de la DC y desde ese punto de vista no se le puede pedir que renuncie a esa condición, pero sí me parece que no corresponde que un ministro de Estado, en tanto miembro del gabinete y de confianza de la Presidenta, asuma la representación partidaria en sus dichos”.

El presidente del Partido por la Democracia, Jaime Quintana, también tuvo palabras para este tema, sosteniendo que “así como es importante la identidad de los partidos también es importante cuidar la identidad de este bloque”, asegurando no compartir los dichos de la ministra de la Secretaría General de la Presidencia.

Desde la Izquierda Ciudadana fue Sergio Aguiló quien sacó la voz, siendo un poco más duro con los falangistas, manifestando que “nos sorprende la enorme coincidencia de las declaraciones de Ignacio Walker con la UDI y la defensa que ha hecho esta del gran empresariado frente a la reforma tributaria”, añadiendo posteriormente que “lo que quieren es desmantelar la reforma tributaria del Gobierno e impedir que se recauden los 8.200 millones de dólares para financiar la reforma estructural a la educación”.