chileno yihad

bbcmundologo

Por Carolina Hola para BBC Mundo

En la pequeña ciudad noruega de Skien, de 53.000 habitantes, reina el silencio.Especialmente a la hora de hablar de uno de sus exresidentes más conocidos: Bastián Vásquez.

A fines de junio de este año, el rostro de Bastián dio la vuelta al mundo a través de un video difundido por el grupo islamista Estado Islámico –anteriormente conocido como ISIS-, que anunció su objetivo de formar un califato en los territorios que controlan en Siria e Irak.

En el video, Bastián aparece como vocero, atribuyéndose participación en varios asaltos y enfrentamientos, bajo el nombre de Abu Safiyyah, “de Chile”. BBC Mundo estuvo en Skien, siguiendo los pasos del ahora yihadista.

Nadie de su familia y muy pocos de los que lo conocen quieren hablar del tema. Existe una especie de “pacto de silencio”. No quieren salir en la prensa. BBC Mundo contactó a la madre de Bastián, quien aseguró que ni ella ni ningún miembro de la familia estaban en condiciones de conversar sobre el tema. Y sus amigos respetan y protegen la decisión.

BBC Mundo logró conversar con algunos de quienes lo conocieron para reconstruir cómo un hijo de chilenos aparentemente insertado en la sociedad noruega terminó peleando la yihad en Irak. Varios pidieron mantener su identidad en reserva, por lo delicado del tema.

De un rincón de Chile a un rincón de Noruega
En su época de escolar, Bastián Vásquez prefería quedarse leyendo en cama que ir al colegio.
Al menor de la familia Vásquez Núñez, originaria de Chile, pero radicada en Noruega, no le gustaban las clases.
En su núcleo había un acuerdo tácito: ni religión ni política eran temas de interés familiar.
Sin embargo, Bastián comenzó a interesarse en la religión. Solo en su habitación, el adolescente leyó la Biblia y el Corán, pero fue el segundo el que lo sedujo.

Pero él no nació en Chile. Sólo estuvo en el país sudamericano tres veces, de visita. Los Vásquez viven en la pequeña ciudad de Skien -ubicada unos 135 kilómetros al suroeste de la capital Oslo- desde 1988, cuando Bastián todavía ni siquiera estaba en los planes.

El primero en llegar fue su padre, en busca de mejores oportunidades laborales. Tres meses después la madre de Bastián, junto a sus dos hijos mayores, llegaron a acompañarlo. Venían también desde un pequeño pueblo, esta vez en la cordillera de la costa chilena: Villa Alemana.

El 9 de abril de 1990 llegaría a la familia el último del clan: Bastián. Nacido en la maternidad de Porsgrunn, un pueblo vecino a Skien, Bastián fue el primer –y único- hijo literalmente nacido y criado en Noruega.

Creció como un niño normal, con una familia insertada en la sociedad local. Los Vásquez se instalaron en el suburbio de Gulset en el noroeste del centro de la ciudad. En esa época, era un lugar con pocos extranjeros. Hoy, sin embargo, es conocido como “la pequeña África”, en referencia a la presencia de comunidades de inmigrantes de ese continente.

El pequeño Bastián iba a la escuela primaria del barrio. “Yo no lo conocí, pero mis hijos sí. Iban a la misma escuela en Gulset, al lado de la estación de buses. Están impactados. Dicen que era muy normal, callado, simpático”, le cuenta a BBC Mundo el chofer de un autobús que hace el recorrido Skien-Gulset.

Le gustaba el fútbol, dormir y leer. Era un niño bastante amigable. Pero llegó la adolescencia y, con ella, las primeras señales de rebeldía.

Sigue leyendo en BBC Mundo