Macaya (UDI) y reforma tributaria: “Cambiamos un proyecto pésimo por uno malo, porque no tenemos los votos para algo más”

“Las críticas las mantenemos, pero se hicieron mejoras importantes porque en la configuración de fuerzas actual no tenemos los votos en el parlamento para hacer lo que nos habría gustado hacer en materia tributaria, que es buscar mecanismos para generar empleo. Tuvimos la posibilidad de cambiar un pésimo proyecto por uno malo, que sí va a afectar al crecimiento y al empleo”, afirma el portavoz gremialista.

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-Si tienes un hijo con tuberculosis y lo puedes cambiar a un resfrío, lo haces feliz-, destaca el secretario general de la UDI, Javier Macaya, para explicar por qué el partido decidió ponerse en la foto con el ministro de Hacienda, Alberto Arenas, para respaldar una reforma tributaria que la derecha cuestionó una y otra vez.

Realismo político puro. De eso se trató la negociación. De la UDI que en 2013 manejaba sin contrapeso un tercio de la Cámara de Diputados y hacía sentir su peso político, el partido pasó este año a tener 29 parlamentarios en la Cámara Baja y ocho senadores y a ser, con ello, un actor más sin relevancia clave, obligado a transar. Fue lo que ocurrió.

El pacto con el Gobierno implicó que el Ejecutivo debió abrir su esquema de renta atribuida, el que quedó como opcional; reestableció un mecanismo de tasas diferenciadas para utilidades reinvertidas y retiradas tras eliminar el FUT (Fondo de Utilidades Tributables); y la Alianza aceptó el aumento de la tasa de impuesto a las empresas del 20% actual a un 27%. Macaya dice que este es el mal menor.

¿Te gusta ahora la Reforma Tributaria? Porque la UDI criticó mil veces la propuesta.
No. Seguimos sin estar de acuerdo con esta mirada porque estamos por el crecimiento de Chile y creemos que este proyecto le va a pegar al crecimiento y al empleo. Si tienes un hijo con tuberculosis y lo puedes cambiar a un resfrío, lo haces feliz. Aquí lo que se dio fue una oportunidad de aportar y la tomamos. Cambiamos un proyecto pésimo por uno malo, porque no tenemos los votos para algo más, para cambiarlo por un proyecto bueno. Actuamos con pragmatismo, pensando en un mal menor.

¿Y cómo vas a criticar ahora si está la firma de la UDI en el protocolo de acuerdo?
Las críticas las mantenemos, pero se hicieron mejoras importantes porque en la configuración de fuerzas actual no tenemos los votos en el parlamento para hacer lo que nos habría gustado hacer en materia tributaria, que es buscar mecanismos para generar empleo. Tuvimos la posibilidad de cambiar un pésimo proyecto por uno malo, que sí va a afectar al crecimiento y al empleo. Pero aún así, cada vez que podamos, aún cuando sigamos siendo oposición, vamos a estar dispuestos a mejorar proyectos.

¿Se sumaron para no quedar fuera de la foto?
No. Lo que más influyó es que si nosotros no hubiéramos participado, sabemos que el proyecto habría terminado siendo peor.

¿Pero influyó que los empresarios ya se habían allanado o no?
No, para nada. A nosotros nos motivaron las Pymes y los emprendedores. Lo que tú dices es la lógica de Lorenzini y no la comparto. Él además pagó los pecados de la mala tramitación en el Congreso.

La UDI también tuvo un costo porque se queda sin bandera de lucha.
Acá, la experiencia indica que el gobierno hizo concesiones importantes, incluso hasta última hora. Antes de sumarnos al protocolo, nosotros exigimos que se hicieran mejoras para las Pymes, y eso fue aceptado. Eso no significa que estemos conformes, para nada. Esperamos tener los votos para hacer otras cosas. Si hay algún partido se opuso desde el comienzo a la reforma tributaria, fue la UDI. Pero al momento de contar los votos, no pudimos nomás. Hicimos esto por el bien de Chile.

La negociación se da porque en los hechos la UDI ya no tiene influencia.
Discrepo porque las ideas de la UDI se han plasmado en esta discusión, hemos logrado movilizar a la gente, eso está en sintonía con nosotros. La influencia no está sólo en el Congreso, también se está jugando en la ciudadanía porque si bien la gente votó por la Presidenta Michelle Bachelet, no está de acuerdo con sus políticas públicas y eso se ha hecho sentir también en las encuestas.Somos oposición y eso se dejará ver. Si fuimos capaces de mejorar este proyecto, también influiremos en otros.

¿En Educación?
Planteamos que dado que el Gobierno va a contar con recursos, debe transparentar qué hará, si va a escuchar a los padres y apoderados que defienden la libertad de enseñanza.

Pero en la práctica ya diste los votos para el financiamiento de la reforma educacional, aún cuando esa reforma tampoco te convence.
Una cosa es dar la aprobación, y otra muy distinta es no participar activamente en una discusión que nos interesa, es muy diferente si esos fondos se van a usar para comprar colegios o para mejorar la subvenciones. Creemos que el Gobierno se va a sentir presionado por la ciudadanía y va a tener que mejorar el proyecto educacional.

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