Nieto de Abuelas de Plaza de Mayo: “El rencuentro de Guido nos renueva la esperanza y nos llena de energía en esta lucha cotidiana”

abuelas de la plaza de mayo

Luego de que la semana pasada el reencuentro de la fundadora de las Abuelas de la Plaza de Mayo, Estela Carlotto, con su nieto Guido, conmoviera al mundo. Carlos D’elia Casco, el nieto número 52, contó su historia y rescató la importancia que tiene hoy el reconocimiento del joven músico, para Argentina y la “lucha cotidiana” de la agrupación.

“La templanza y felicidad que mostró Guido durante su presentación nos hace bien a todos pero, principalmente, creo que le hace muy bien a él. Cuando lo escuché no pude evitar sentirme identificado con mucho de lo que decía, y recordé lo que me tocó vivir hace casi 20 años, cuando fui el nieto 52º que recuperaba su identidad”, relató D’elia Casco en El País.

Carlos, quien prefirió conservar su nombre, cuando a sus 17 años fue reconocido por sus verdaderos padres, sostuvo que “fue muy difícil para mí asimilar a mis 17 años —hoy tengo 36— que quienes yo creía mis padres en realidad no lo eran. Nunca antes había tenido dudas sobre ello. Ese momento marcó un antes y un después en mi vida, me tocó madurar de golpe. Todo ese tiempo, sin saberlo, mi familia biológica me había estado buscando incansablemente”.

Para él, al principio fue un proceso muy difícil, por lo mismo le pidió a su familia biológica que fueran de a poco. “Les dije que necesitaba poder procesar todo lo que me estaba pasando, y pese a todos los años que habían pasado, respetaron mis tiempos. Nos unía la misma sangre, pero el vínculo no lo íbamos a construir de un día para el otro. Teníamos que conocernos, aprender a querernos… En realidad, yo tenía que empezar a quererlos; ellos siempre lo habían hecho”.

“Yo había tenido una infancia muy feliz y me habían criado con mucho amor. Ese amor que sentía, y aún siento, por la familia que me había criado era muy fuerte y yo no quería perderlos. Que me hayan mentido durante tantos años me estaba haciendo mucho daño, pero siempre me habían dado mucho amor y elegí perdonar. Elegí sumar afectos, el de mi familia biológica y el de mi familia de crianza. A su manera, todos lo entendieron, priorizaron lo que a mí me hacía bien, lo que yo quería, y por eso me considero un gran afortunado, subrayó.

El nieto número 52, encontrado por la agrupación que busca a los niños que durante la dictadura nacieron en cautiverio, durante la prisión de sus madres, asegura que con el tiempo conoció a sus padres biológicos y aprendió a quererlos.

“Saber lo que pasó fue doloroso pero la verdad me liberó y permitió que cicatricen las heridas. La verdad siempre te hace bien. Hoy, junto a mi mujer Inés y mis hijas Sol, Juana y Clara, viajamos frecuentemente a Uruguay y compartimos lindos momentos en familia. Son muchos los que nos quieren de un lado y de otro del Río de la Plata”.

D’elia Casco piensa que el reencuentro de Guido, “renueva la esperanza y nos llena de energía en esta lucha cotidiana que hace casi cuatro décadas iniciaron las Abuelas en soledad y que hoy, junto a todos los nietos, sigue adelante más fuerte que nunca”.

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