subcentro Escuela Militar

Perjudicar a la banca, a las isapres o a las AFP, podría, tal vez, hacer algo de justicia y justificar la rabia y el descontento social que a veces llega hasta la desesperación, sobre todo cuando hay que aceptar las escandalosas utilidades de estos poderes fácticos, a costa del bolsillo nuestro. La sociedad civil, el ciudadano común y corriente, tal vez, comprendería en parte e incluso, tal vez, simpatizaría con un bombazo puesto a la salida de la asociación de bancos, la asociación de isapres o una lujosa oficina de una AFP pituca en Vitacura. Esos son nuestros reales enemigos, los que nos roban todos los días bajo la tutela cómplice del Estado. Pero poner bombas en el Metro de Santiago, en una calle cualquiera cerca de un jardín infantil, a la salida de una comisaría o quemar autos de ciudadanos al azar o las instalaciones de investigación agropecuaria del INIA en Vilcún…es una mariconada. Estos huevones no son terroristas; ni siquiera les alcanza para aprendices de terroristas; son pendejos flaites, delincuentes comunes tirándose peos de grande, perdedores eternos, buenos para nada, anarquistas de fin de semana, piñiñentos cobardes. En síntesis, unos hueones rascas y además cobardes. Ojalá les explote una bomba en la cara o les corte los brazos, para que de una vez por todas se dejen de pendejadas.

Cariñosamente,

Ignacia Contador
Las Condes
Santiago