Catalina-Saavedra

¿Fue muy duro rodar en el altiplano?
No me apuné nunca, pero le tenía temor al efecto reality. Íbamos a estar casi dos meses en la nada, a más de 3 mil metros de altura y con un equipo chico. Nos íbamos a grabar y volvíamos a convivir los mismos a un campamento que era como una base lunar. Subieron unos contenedores que fueron nuestras casas y pusieron unos domos que eran nuestra sala de estar y nuestra cocina. Era fantástico hacer de pastorera, de no tener nada, y volver a tu container con aire condicionado y con internet. No me lo cuestionaba, lo disfrutaba nomás, jajaja.

¿Cómo fue actuar con la señora Digna Quispe, sobrina de las hermanas que se mataron?
La encontré valiente de abrirse a esto que es súper freak para ella. Tuvo que dejar su casa, a su marido, sus cabras, sus perros y se vino a esta experiencia extraterrestre, convivió con nosotros todo el rodaje en el campamento. Era muy amorosa y de una ingenuidad a sus sesenta y tantos años. Enganchamos muy bien con ella, sin ningún paternalismo, y eso fue muy favorable porque creo que en la película se logra esa hermandad.

¿Qué opinaba de la película?
La película está basada en un hecho real, pero hay mucha ficción también, entonces ella de repente quedaba plop con algunas decisiones del director en relación a la historia y decía: “nooo, no era así po”. Se pegaba sus pelás, pero se hacía la opción del director. Era una súper buena actriz además, rompía toda teoría con relación a los estudios de interpretación. Le decían que se emocionara y la señora lloraba con el alma. Quedamos pa adentro y le preguntamos cómo lo hacía. “Na po, decía, si a mí me piden que llore, yo lloro nomás, po”.

Además de pastorear, ¿qué otras cosas tuviste que aprender?
Aprendí a hacer quesos, a ordeñar las cabras, a amarrar las patas de los burros para que no se muevan en la noche. Pero lo más difícil era el pastoreo porque realmente es llevar un rebaño grande y que no se te vayan. Eran tomas y caminatas eternas con las cabras sin saber cuándo se cortaban. Además lo hacíamos con unos bototos que nos quedaban grandes y eran duros, entre piedras y cerros. Esto es lo más extremo que he hecho en cine. Pero el lugar me cautivó. Si te queríai ir, desaparecías en los cerros un rato. Así que aproveché el silencio y las noches para autoterapiarme, pensar de la vida, cuestionarte tus miserias, y te das cuenta que la vida puede ser más simple, vivir con poco, como lo hacen ellas en la película. Hace años que tengo esa aspiración de necesitar cada vez menos. Hice las teleseries, gané plata y me compré dos departamentos, pero cuando los tuve dije: ya no necesito esto. Ahí decidí hacer trabajos que me llenaran espiritualmente, como esta película.

¿Cómo explicas (09), película producida Martín Cárcamo y presentada por la empresa Claro, en esa línea de pensamiento?
No la vi, pero también uno cae en cosas que no son totalmente de su gusto. Me gustó la propuesta de grabar con celulares y me pagaron muy bien aparte, entonces tampoco soy tan talibana. Además Martín Cárcamo me vendió muy bien la volá, jaja.

En Las niñas Quispe la dictadura detona los cambios en la vida de las protagonistas. ¿Qué significado tiene estrenarla un 11 de septiembre?
Cada vez le quito más importancia al día 11. Si bien es una cicatriz gigante que tiene el país, llamo a tenerle menos miedo y encuentro hermoso que se estrene ese día. Pero es una coincidencia también, si la hicimos el 2012, he hecho ene cosas entremedio. Pero así es el cine shileno, se estrena mucho después que se hizo.

TELESERIES OBVIAS

Participaste en muchas teleseries, ¿qué te pasa con el éxito de Las mil y una noches?
La encontré terriblemente machista y esa es la realidad de allá, po. Y para de gastar plata, si tienen cualquier recurso. Pero me parece interesante que tiene un ritmo que me gustaría que volviera, eso de darle tiempo a las escenas, le dan tiempo a los actores para desarrollar una emoción, un compromiso con la historia. No es esa cosa de que la tele tiene que ser rápida, que es el concepto de la gente que está a cargo en los canales. Y creo que están muy equivocados, el ritmo televisivo no tiene nada que ver con la calidad del producto.

¿Te molesta que a una teleserie machista le vaya tan bien?
Es que Onur es súper mino po, les da lo mismo el resto. La gallá acá tampoco es muy crítica y este país es súper machista también. No creo que se impresionen como yo en ese sentido, la gente prefiere mirarle los ojitos bonitos a Onur y ahí se quedan. Como tampoco son críticos en la calidad de las teleseries chilenas y las consumen nomás.

¿Qué criticas de las teleseries actuales?
Son muy obvias, ves el primer capítulo y ya sabís qué pasa en el último. Las teleseries están hechas solo para que los actores ganen dinero. Sigue la fábrica de salchichas, se hacen no sé cuántas escenas en un día, imposible hacer algo de calidad. No así las series, que tienen rodajes casi de cine, entonces cada miembro de cada departamento tiene una visión artística de lo que le toca hacer. Eso se nota en Los 80, Los archivos del cardenal, Ecos del desierto y los mismos canales lo perciben y se vanaglorian. Entonces, ¿por qué no hacen todas las producciones de esa calidad? Ahí te das cuenta que la teleserie es “para entretener”, han metido eso en la cabeza desde que tengo uso de razón. Los ejecutivos no tienen interés de mejorar la calidad y se nota.

Pese a que ahora hay hartas teleseries locales. Las de la tarde, las de las 8 pm y las nocturnas.
Hacen estas teleseries como si fueran nuevas y son terrible ñoñas. Los actores lo único que están haciendo, aparte de ganar dinero, es cambiarse de vestuario. Y mira los títulos de Vuelve temprano y No abras la puerta, falta que salga una que se llame “Cómete la comida” o “Anda a acostarte”, jaja, ni el mínimo esfuerzo creativo, po. Me da pena que levantas una piedra y encuentras gente creativa que no la están aprovechando, la gente creativa anda al tres y al cuatro y después se va. Me da rabia y me digo que algún día cambiará. Pero para eso tienen que cambiar las cabezas. En Canal 13 me impresionaba que los jefes del Área Dramática no tenían ningún problema en decirte: mira gansa, yo soy pinochetista y bla, bla. Te dabai cuenta que era gente que no leía ningún diario, que no iba a ningún museo, que no va a salir ninguna política interesante desde ahí, porque ellos toman las decisiones po, terrible.

Cuando recibiste el Altazor el 2012 por tu actuación en la obra Gladys dijiste: “viva el teatro, viva la cultura, abajo Piñera”. Estarás contenta de que terminara su período presidencial.
Fue un panfleto que tiré, pa polemizar, pa que picaran ustedes. Pero por suerte se acabó el gobierno de Piñera. Pero lo que me parece más inmundo es que ¡la derecha es la misma de la dictadura! Los mismos testigos y cómplices del tirano. Esa gente debería retirarse. Pero este país es muy facho. Por eso hay que abrir las mentes de las nuevas generaciones. Los temas más cototos, los que más se discuten, son puros temas moralistas. La vida en pareja, el tema del aborto, son como quistes fosilizados en nuestra sociedad, pero creo que está cambiando.

¿Crees que Bachelet hará las reformas a las que se comprometió en campaña?
Tengo fe, jajaja. Creo en la capacidad de la gente de arreglar sus cagás y si estuviera en su poder el cambio, lo haría. Pero tiene unos monstruos en el parlamento. Eso sí, no voté por ella.

¿Por quién votaste?
Por Roxana, po. ¡Que el pueblo mande!