Aldo Valle A1

El pasado viernes 3 de octubre, el Mineduc tomó nota literalmente de la conferencia de prensa de los rectores de las Universidades Estatales, en el salón de conferencias ubicado en el octavo piso del edificio de Moneda 673.

Tras  las críticas de las universidades tradicionales privadas, agrupadas en el llamado G-9, el análisis de las universidades pertenecientes al Estado concitaba especial atención.  Y con razón, porque en 25 minutos Aldo Valle, presidente del Consorcio de Universidades Estatales (Cuech), cuestionó la baja en el aporte del Estado a universidades regionales, la imposibilidad de congelar aranceles con el monto y mecanismo de aporte a los planteles y, quizás lo que más dolió, no marcó una diferencia sustantiva entre este gobierno y las administraciones anteriores.

A pesar de que las vocerías de Valle siempre lo han ubicado entre los rectores cercanos a las ideas más progresistas y ha generado buenos lazos con la actual administración, los reparos similares  a los del G-9 puso en alerta al ministerio por la apertura de un nuevo flanco con los representantes de los planteles.

Más aún, con un rector que se ha hecho escuchar durante esta administración y a quien contemplan, desde el ministerio, como un actor relevante para recuperar la confianza de las instituciones del Estado en el tránsito a la educación gratuita prometida en el programa.

Estatal

Aldo Valle se transformó en un actor relevante casi por obligación. Poco más de un año llevaba como Decano de la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales de la Universidad de Valparaíso, cuando una grave crisis financiera e institucional estalló en el plantel.

Su predecesor, Juan Riquelme Zucchet, renunció en septiembre de 2007 a su cargo con la tensión provocada por informe revelado por la Contraloría General de la República que detallaba diversas irregularidades, comprobadas en 2010 por la institución fiscalizadora, y la presión de los estudiantes, que mantuvieron una toma por más de tres meses en la UV.

Entonces Valle fue escogido como hombre de consenso y se convirtió en rector de la universidad en 2008, con un déficit de 16 mil millones de pesos y proyectos de expansión a otras sedes a la deriva. Aunque su gestión no ha logrado sacar completamente del hoyo institucional a la universidad, en abril de 2012 fue reelecto con un 85% de los sufragios a favor, revelando la relativa convivencia que vive actualmente el plantel a siete años de la crisis interna.

Según el rector de la Universidad de Talca, Álvaro Rojas, efectivamente Valle “asumió en una condición de crisis, pero desde fuera se puede decir que ha reposicionado a la Universidad de Valparaíso como una universidad solvente y de calidad”.

La gestión de Valle, según declaran académicos y ex dirigentes estudiantiles de la universidad, ha sido colaborativa y se ha preocupado por mantener los equilibrios políticos e institucionales al interior del plantel, a la par de un discurso público pro educación pública que lo ha llevado a destacar más allá de la Quinta Región.

Sus pares también lo reconocen como un académico intelectualmente notable, más conciliador que conflictivo, y no confrontacional, aunque crítico cuando se estima necesario. Desde el Mineduc reconocen que se toma nota de las palabras del rector y consideran que su liderazgo es bien visto en el siempre pedregoso terreno de los rectores, ayudando a darle claridad al debate intelectual que suponen las políticas educacionales.

El viernes pasado, cuando detalló en una conferencia de prensa las críticas al presupuesto 2015, reconoció un cambio de trato con la nueva administración del Mineduc y dirigió sus dardos a Hacienda, antes de culpar a la cartera que dirige Eyzaguirre.

Y aunque sus críticas fueron respondidas el fin de semana por el propio ministro de Educación, su análisis fue apoyado por los rectores regionales, los más perjudicados según la evaluación realizada por el Consorcio de Universidades Estalales (Cuech), que él lidera.

“Nosotros creemos que no están bien ecualizado el discurso de la política pública con los recursos que se disponen. Creo que esa es la crítica que expresó Aldo. Porque claramente lo que vincula a las universidades del Estado no es sólo el financiamiento, entre otras cosas la revisión de Contraloría. Y con lo que escuchamos del ministro Eyzaguirre de alguna manera vimos la luz al final del túnel, pero esa luz hoy está un poco disipada. Los efectos de todas esas declaraciones uno los esperaba ver en el primer presupuesto de la presidenta Bachelet”, dice el rector Rojas.

Público

Valle es hijo de la educación pública porteña. Proveniente del sector de La Cruz, en Quillota, estudió en el liceo de la zona y luego se trasladó hasta Valparaíso al Liceo Eduardo de la Barra, considerado emblemático de la Quinta Región. Sin embargo, buscando mayor seguridad junto a su familia, volvió a su tierra natal a terminar su escolaridad.

Como estudiante universitario vivió en persona la desarticulación de la red de universidades públicas existentes hasta 1981: entró a estudiar Derecho en la Universidad de Chile de Valparaíso y se tituló como abogado de la Universidad de Valparaíso.

Interesado por el derecho y la filosofía, uno de los pocos rectores “humanistas” del Cruch, Valle es reconocido por hacer análisis destacado tanto en el ámbito universitario como del país en general. Lo tiene en su currículum: es Magíster en Filosofía de la Ciencia con mención en Lógica, de la misma universidad de la que hoy es rector.

Con participación política hasta el año 92, primero como militante PS y luego PPD, Valle también participó en un movimiento porteño llamado “Convergencia socialista”, en los años finales de la dictadura de Augusto Pinochet.

Luego de un receso de dos décadas,  volvió a la “política” desde su rol como rector y vocero del Consorcio de las Universidades Estatales, aunque no se siente cómodo con la exposición pública. Desde ahí su voz ha ido tomando fuerza frente al debate educacional, donde no ha dudado en criticar o alabar a los gobiernos de turno, como ocurrió la semana pasada con el presupuesto.

Desde el sector estudiantil, Valle es considerado un rector “afín” y “cercano” a las demandas estudiantiles. Antes del estallido del 2011, específicamente en mayo de 2009, incluso marchó por las calles de Valparaíso siendo rector por la “Defensa por la Universidad Pública”.

Por eso, cuando Nicolás Eyzaguirre anunció que la gratuidad en educación superior sólo cubriría los primeros cuatro años -planteamiento del que posteriormente se retractó- Valle dijo que no tenía “ninguna dificultad en marchar de nuevo si los principios de esta reforma no los vemos hecho realidad”.

Como defensor de la Educación Pública, sus dardos también se han dirigido a las políticas de financiamiento. El viernes, junto con las críticas al presupuesto 2015, el rector disparó contra el Crédito con Aval del Estado (CAE), señalando que siendo intermediado por los bancos y generando endeudamiento a los jóvenes, siga creciendo de un modo que “devalúa el camino hacia entender la educación superior como un derecho social”.

“El país tendrá un gasto anual en el año 2015 que alcanza a los $432 mil millones en créditos con aval del Estado, eso representa el 31% del presupuesto total en educación superior y el 42% del financiamiento a los estudiantes (…) Es urgente un cambio sustantivo al sistema de financiamiento de la educación superior. No puede ser que el Estado siga entregando recursos además a un sistema muy desregulado, porque quienes hacen uso del CAE son básicamente la oferta privada distinta a la del Consejo de Rectores”, señaló la autoridad universitaria.

La crítica va en línea de lo expresado históricamente por los rectores y que ha reafirmado con su papel en el “Compromiso por la Educación Pública”, plataforma impulsada desde la Fundación Nodo XXI -ligada a la Izquierda Autónoma-, donde comparte con académicos como Juan Eduardo García-Huidobro, Manuel Antonio Garretón y el diputado por Magallanes y ex presidente de la Fech, Gabriel Boric.

Sus declaraciones son bien recibidas por los estudiantes, aunque no faltan quienes lo miran de reojo por su aplaudida “ecuanimidad”. Algo que desde el Gobierno es bien visto y que aspiran tome relevancia a la hora de enfrentar los proyectos más duros de la administración en Educación Superior, como el de Gratuidad Universal.