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Las alarmas se encendieron ayer cuando un chileno proveniente e Guinea Ecuatorial fue internado por posible contagio de ébola. Pese a que esta mañana se descartó la enfermedad, el país activó un plan de contingencia que el Minsal distribuyó a través de la subsecretaría de Redes Asistenciales.

La Tercera dio a conocer el plan que contempla desde el traslado de un posible hasta el manejo de un cadáver.

La publicación precisa que, por ejemplo, el protocolo establece que los trabajadores deben “revisar equipamiento e insumos para traslado de paciente; definir equipo clínico de traslado; disponer de insumos para medidas de protección; chequear ruta; contar con escolta de Carabineros; definir protocolo eliminación y aseo terminal móvil y equipamiento”.

La normativa establece además que se debe comunicar de inmediato la situación a la Secretaría Regional Ministerial de Salud (Seremi) correspondiente, a Carabineros, a la Dirección General de Aeronáutica Civil (DGAC) en caso que el sospechoso llegue al aeropuerto.

Se añade que si se detecta un sospechoso, el plan se activa luego de identificar a un pasajero proveniente de Nigeria, Sierra Leona, Guinea, o Liberia, con fiebre, y que haya tenido contacto con algún contagiado en los 21 días anteriores.

Una vez que el caso sospechoso es internando en algunos de los centros asistenciales definidos, se debe trasladar a la Unidad de Cuidados Intensivos, aislarlo, y restringir las visitas.

También se debe tomar la muestra al tercer día de “iniciada la sintomatología”, y el traslado de la muestra debe realizarse con “triple embalaje”.

El protocolo del Minsal precisa que el virus puede sobrevivir cerca de 10 días, por lo que se debe limpiar el domicilio del paciente, y los medios de transporte donde estuvo, como ambulancias, aviones o barcos.

Hay que limpiar con “una solución de hipoclorito de sodio al 1000 ppm”.

¿Qué pasa con los cadáveres?

“El cadáver de un paciente que falleció por ébola debe considerarse como un riesgo sanitario y requiere de manejo y manipulación con las mismas medidas de prevención de control de infecciones que se implementaron con el paciente vivo”, dice el protocolo.

Además se señala que “las autopsias no son recomendables y deben realizarse solo si es estrictamente necesario”, y que en caso de llevarlas a cabo, “se deben tomar las medidas especiales dado el riesgo de generar aerosoles”.

El cuerpo “debe ser colocado en una bolsa plástica impermeable y sellada (bolsas de aislamiento resistente a la filtración de líquidos, bolsas mortuorias), y luego en un ataúd sellado”.