Francisco-Javier-Cuadra-foto1-alejandro-olivares

¿Qué le pareció la serie de cuestionamientos que el contralor de la República Ramiro Mendoza hizo de las reformas que impulsa el gobierno?
-Comparto la opinión del contralor. Lo que llega a dar risa es que en Chile siempre se fijan en el cómo y no en el qué. Lo importante de todo problema en Chile es la forma en que me lo dijiste, no lo que me dijiste. Es una cultura muy protocolar. Hay una obsesión por el procedimiento para evitar la sustancia.

El senador Navarro dijo que un contralor no puede estar metido en la contingencia.
-Así como tampoco un senador debiera necesariamente andar en una moto de nieve.

Jajajajaja ¿No cree que el contralor debería mantener la boquita callada y ser imparcial por su cargo?
-Un contralor debiera tener la libertad para decir lo que quiera. Y punto.

¿Cómo ve este espíritu reformista del gobierno de Bachelet?
-La distinción entre reformas que perfeccionan un sistema y refundación es muy importante. Me da la impresión que el espíritu inicial era de refundación. Esa expresión célebre del senador Quintana sobre la retroexcavadora pareciera más una refundación. Lo que caracterizó al Chile que creció sostenidamente, que es el Chile del 90 hacia acá y que logró convivir reformando el modelo económico del gobierno militar, parece haber terminado y estar en una fase que abre incertidumbres enormes. Cuando la Concertación gobernó con programas claros y con negociaciones y acuerdos, obtuvo ventajas positivas para el país, que hicieron de esa etapa una de las más interesantes de la historia de la república. El resultado fue muy positivo. No entiendo por qué quieren cambiar un modelo exitoso. Es por la ideología, por el peso mayor que está teniendo la izquierda. Porque el centro de gravedad es el PC y cuyas dos veces previas que intervino un gobierno terminaron siempre en fracaso. La primera, en el 46 con González Videla y la segunda, con Allende en el 70. Y ahora con Bachelet esperemos no termine en fracaso.

¿Pero el PC ahora pesa tanto?…
-El PC es un partido serio, organizado, estructurado, con una capacidad enorme de trabajo político, con una influencia fuerte en la definición de agenda, en la discusión de la línea política. Uno ve la agenda de salud, trabajo y educación, y hay una influencia importante del Partido Comunista. Siendo una ideología fracasada, anticuada, más retro que progre, ese es un elemento que hay que considerar, el que ha postergado el eje histórico de entendimiento dentro de la Concertación, entre el PC y DC. Y por eso emergen figuras tan disonantes del establishment actual, como Escalona o Gutenberg Martínez, que son más próximos al espíritu de lo que se hizo desde el 90 en adelante que al momento actual y, probablemente, van a significar una necesidad de corregir las maniobras políticas del gobierno de Bachelet.

Al final, los políticos viejos siempre regresan sin que se los llame…
-Los viejos encarnan la experiencia, la prudencia. Y muchas veces los jóvenes encarnan la fuerza y la soberbia. Y ocurre que los jóvenes de la actual generación son efectivamente retro y no progres. Entonces, vamos hacia atrás y no hacia delante.

¿Por qué tiene tan poca fe en los jóvenes?
-Los jóvenes tienen esa confianza ciega, casi poética, en la capacidad creadora y regeneradora del Estado, en circunstancias en que el Estado nunca ha sido una institución suficiente como para crear más realidades que ha creado la libertad. El Estado es lo más retro que hay. Ojalá hubiera gente con mayor experiencia, mayor conocimiento de la historia real, con mayor densidad intelectual y cultural.

¿Qué le parece Camila Vallejo?
-No, ella es bonita nada más. Mientras no abra la boca, ella es perfecta. Es muy linda. La verdad es que nada de lo que dice normalmente es relevante. La presidenta de la CUT tiene mucho más liderazgo que ella. Tiene mucho más verbo pesante, consistente.

Cuadra
¿Y Giorgio Jackson?
-Tampoco me convence. No tiene un futuro político esplendoroso. Boric me convence más. Tiene más enjundia, una visión más compleja, más aguda, un verbo más comprometido.

LOS PROGRE

¿Por qué el Estado está tan idealizado?
-La adoración del Estado es como la venta del sofá de Don Otto. El Estado en ninguna parte del mundo es eficiente. Por ejemplo, en el caso de los excesos y abusos en el sector privado, como se ha visto en el último tiempo, es una clara demostración de que el Estado es ineficiente, porque no ha sido capaz de adaptarse al tiempo con las regulaciones al sector privado, dejándoles espacio a los abusadores. Hay una prédica retro de los llamados progres que creen ideológicamente en el Estado. Claro, pero lo defienden cuando están ellos en el gobierno y que pueden disfrutar arbitrariamente de un presupuesto mayor, pero no con mayor eficiencia.

El camino del gobierno es fortalecer el rol del Estado.
-Es lo más retro que hay. Por ejemplo, en el tema de la gratuidad universal en la educación. Es una medida lo más regresiva que existe, antihistórica, injusta. Eyzaguirre ha perdido la fe pública como ministro de Educación, pero también peso profesional y técnico respecto a lo que fue su extraordinaria gestión como ministro de Hacienda. Vamos a quedar más atrás de lo que estábamos. Vamos a terminar más parecidos a Brasil y Argentina, que a Colombia y México. Perú nos va a ganar posición y eso que éramos los líderes. Antes decían que éramos los jaguares de Latinoamérica, ahora seguimos siendo felinos, pero estamos siendo unos gatitos monteses. Da risa que quienes se llamen progres, sean tan retros y cavernícolas. Hay progres muy divertidos, porque son tan defensores de los DDHH, pero son tan partidarios del aborto y de la eutanasia. Hay una contradicción evidente entre los términos.

No es una contradicción.
-Es una contradicción. ¿La libertad respecto a la vida es primordial o no? El bien supremo es la vida. Y si no hay vida, no hay libertad. Si alguien es partidario de los DDHH, debiera mirar con mayor cuidado el tema del aborto y la eutanasia. En cambio, si alguien fuera partidario de la violación a los DDHH, una eutanasia o un aborto no tendrían problema. Va en la misma línea filosófica de los DDHH.

¿Por qué?
-El tema de los DDHH, en la cultura contemporánea en Chile, se instaló y desarrolló fuertemente a raíz del tema de las muertes y de la afectación de la integridad física y psíquica de las personas por torturas en la época de la dictadura. La verdad es que yo creo que cuando se estudie históricamente, la cosa va a empezar un poco antes del 11 de septiembre del 73, precisamente porque fue la izquierda la que, con pasión por la pólvora, comenzó a valorar las armas y la solución violenta de la política. Pero aquí no voy a entrar a esa historia de los acuerdos del PS en la década de los 60 y bla bla bla. Cuando se escriba la historia sobre todo ese período, van a entrar esas cosas también porque lo que hubo fue una relativización precisamente del valor de la vida humana. Creo que es un debate de fondo que hay que tener. La izquierda por definición es retro. Veamos lo que está pasando en Venezuela o en Cuba que son los que se definen más abiertamente de izquierda. El carácter retro de la izquierda, es que a pesar de manifestarse vanguardistas y progresistas y adelantados e innovadores, cuando gobiernan, lo que hacen es hacer que se dé peso al Estado, sacrificar las libertades individuales y romper la caja fiscal. Se dicen progresistas, pero cuando gobiernan la izquierda es lo más momia que hay.
Los progres de izquierda son las auténticas momias.

¿Y las momias de derecha qué vendrían siendo? ¿de la prehistoria, del más allá?
-Las grandes revoluciones contemporáneas han sido hechas por la derecha y no por la izquierda. Antiguamente, antes del 73, a la gente de derecha se le decía momia. Hoy, eso ha desaparecido del lenguaje. Pero si uno tuviera que volver a usar esa palabra, tendría que decir que la izquierda es la verdadera momia y no la derecha.

¿En ese sentido, la derecha es más progre que la izquierda?
-EEUU de Reagan, en Inglaterra de Thatcher, en la economía chilena en el gobierno militar, sí. En reformas liberales, la derecha ha sido más progre que la izquierda. ¿O tú crees que lo que está pasando en China o las protestas en Venezuela son revoluciones de izquierda? No. Son retrógradas. Me gustaría saber lo que piensas de Maduro o de Cuba. Son dictaduras. En la izquierda chilena, eso sí, hay varios matices que hacer. Hay una parte de la izquierda chilena, que ha hecho un gobierno serio y ordenado. Pero hay otra parte que está en la prehistoria. Los más radicales retros son los comunistas. Dónde viajan los líderes comunistas. ¡A Caracas y a La Habana!

Pero usted rescata de ese lote comunista, a Guillermo Teillier.
-Sí, como liderazgo político. No estoy de acuerdo con sus ideas, obviamente. Pero es un líder político indudable. Lleva bien su partido.

Y en la derecha hay algún líder indudable
-No. El último gran político de derecha fue Jaime Guzmán y por eso lo mataron. No hay nadie más. No veo médula, no veo sangre, no veo pasión. Están adormecidos. Si miro senadores o diputados, no les he visto una línea política sobresaliente. A lo mejor son muy jóvenes los dirigentes. Quizá eso lo explica.

¿Usted se considera progre?
-Si soy progre o retro me da lo mismo. Llámame como quieras. Lo que sí tengo claro es que me gustan los gobiernos autoritarios y reformistas que son los que les han entregado más avances al país.

¿Por qué prefiere los gobiernos autoritarios?
-Me gustan, en el sentido, que tienen la oportunidad de decidir e incidir mejor que los gobiernos partidistas en la toma de decisiones de reformas útiles para el país en el ámbito económico, social o cultural. Los gobiernos de partidos son gobiernos de asambleas, en los que el principio de autoridad se rompe muy fácilmente y en que una casta partidista parlamentaria se transforma rápidamente de aristocracia a oligarquía. Son una chacra. Y, por lo tanto, es mucho más difusa la determinación de quienes son los responsables de los males del país. Un gobierno autoritario no se comporta bien, no hace las reformas que corresponde, no va en la línea de las necesidades del país, rápidamente se deslegitima y se sabe con mucha precisión quién es responsable. En un régimen más partidista y parlamentario, eso se puede alargar hasta el infinito menos uno y más allá con muchos más dolores para el país.

Pero los gobiernos autoritarios conllevan efectos colaterales. Hay menos libertades individuales, por ejemplo.
-Depende. En el siglo XX, cuando en Chile hubo cuatro regímenes autoritarios, se desarrolló en el ámbito de la economía y cultura un sistema bastante liberal. Tanto que los regímenes autoritarios fueron seguidos por regímenes liberales. Los que desestabilizaron las libertades públicas y provocaron crisis, fueron curiosamente las posiciones liberales porque no cuidaron el orden.

¿La democracia es una chacra?
-Naturalmente, las democracias son el mejor de los regímenes políticos, pero cuesta que logren el orden, porque requieren de disciplina social, de estabilidad económica, por lo que se evaporan con constante rapidez.

PORTALIANOS

¿Cómo ha visto a la derecha siendo oposición?
-Por los resultados electorales, la derecha es un sector político errático y vagabundo. Es errática porque avanza, aparentemente, sin una orientación.

No sabe dónde está parada
-La derecha no tiene un objetivo claro. Y en este avanzar desordenado no se entiende su política.

¿Existe la nueva derecha o es una invención?
-Estas cosas de la Nueva Derecha, de la Nueva Mayoría, de la nueva viña de Tarapacá, son invenciones de comunicación. Es como si algún partido dijera que Dios les ha dicho, en el monte Aconcagua, que el país debe ir en el sentido A, B o C, capaz que ganaran si lo dicen convincentemente. Ojalá la Nueva Derecha fuera la derecha de Portales, que gobernó e hizo estable la república. Y que hizo uno de los programas de reformas más intensos de la historia de Chile.

Portales es recordado también como un dictador.
-De dictadores tratan a todo el mundo. Al primero que tildaron de dictador fue a Carrera, segundo O’Higgins, tercero Portales. El cuarto fue Montt, quinto Balmaceda. Eso me tiene sin ningún cuidado. Las obras de estos gobiernos fueron extraordinarias para el progreso del país. En cambio las dictaduras del proletariado, del PC, con Allende, fueron un desastre. Y terminaron en lo que terminó.

¿Pinochet se ajustó al modelo portaliano?
-En varias cosas sí. En otras no. Pinochet fue un gran reformista. Hizo más reformas de lo que se ha querido ver. Pinochet, a pesar de hacer un gobierno autoritario, que algunos también llaman dictatorial, hizo reformas profundas en el ámbito de la economía, muy contrarias a la lógica natural de un gobierno totalitario, lo que significó un desarrollo económico base que después del 90 fue continuado, con reformas, y hasta el día hoy, salvo con lo que está pasando actualmente, ha sido la característica de haberle dado a Chile décadas de mucho progreso. De manera, que pasarán los años y se irán reconociendo esas realidades.

¿Y de la Concertación hay algún gobernante portaliano?
-El más reformista de la Concertación es Lagos. A mí, personalmente, el presidente Lagos me parece de una extraordinaria importancia y tuvo una incidencia real en el desarrollo del país.

¿Votaría por él si se presenta el 2018?
-Votaría por él si en la derecha no hubiera mejor candidato.

Piñera no fue reformista.
– Piñera nunca me convenció. Hizo más bien un gobierno de administración que de reformas. Tiene algunos éxitos, pero son menores. Y tiene una conducción política que al interior de la derecha divide. Y eso explica el triunfo de Bachelet y explica que por un tiempo largo la derecha va a tener una situación de desorden, de crisis identitaria, de ausencia de una política influyente.

CASO PENTA

¿Cómo saldrá parada la UDI después del caso Penta?
-No sé. El caso Penta dará lugar a una discusión mucho más amplia sobre la relación entre dinero y política porque creo que la búsqueda de financiamiento para la campaña corre tanto para la derecha como para la izquierda. A ninguno de los sectores les va a convenir que se sepa la verdad. Es un tema universal. Los mismos políticos van a ir frenando las cosas.

El gobierno está hablando de un posible financiamiento público.
-La gente terminará aburrida con el financiamiento público. La gente lo que ve es que los políticos hablan mucho y hacen poco y a veces, cuando hacen, hacen tonteras. Por eso las encuestas, y en Chile más que en la media de América Latina, hay una crítica muy fuerte a la clase política. Yo encuentro que es poco elegante el financiamiento público, porque es el resultado de lo que pagarán los ciudadanos con sus impuestos. De todas maneras, si se hace un proyecto de ley, los políticos inventarán otro mecanismo para burlar la ley. Hecha la ley, hecha la trampa, dicen. A mí no me sorprende nada. Siempre ha sido así. Lo entretenido son los detalles anecdóticos, exquisitos, como que el chofer de Moreira haya recibido plata.

O como la esposa del Choclo Délano.
-Ese caso pareciera ser distinto. Más bien habla de un error de gestión administrativa y tributaria para los niveles de fortuna que hay en ese grupo, eso no es necesario.

Pero la codicia, pues.
-La codicia es uno de los siete pecados capitales que no solo aqueja a los empresarios, sino que a mucha gente. La codicia no solo es de la derecha. He conocido a mucho izquierdista codicioso, que le gusta mucho el dinero, para ser más burgueses y comprarse corbatas Hermes, colonia inglesa, zapatos ingleses o mandarse a hacer camisas. Es solo de verlos en la calle, para qué vamos a entrar en detalles.

Y en el caso de Choclo Délano y Carlos Lavín. ¿Pondría las manos al fuego por ellos?
-No los conozco. Veo la información que ha salido en los medios y es evidente que no ha salido toda la información. Por eso creo que es razonable esperar la investigación judicial. Al principio todas las cosas tienen carácter de escándalo, pero después la verdad se va poniendo con todos su matices.

Manuel Contreras está a punto de morir, ¿cómo cree que lo recordará la historia de Chile?
-La historia lo recordará mal. Obvio. Es un hecho que será así. Es sólo ver la situación en la que se encontraba el último tiempo.