Carta contra Nicolás tiene dos papás Credo Chile

“Sr. Ministro de Educación, Nicolás Eyzaguirre ¡Con nuestros hijos no se meta!”. Así parte la carta que la organización Credo Chile llama a firmar para protestar contra el Ministerio de Educación por el cuento “Nicolás tiene dos papás”.

La organización, ligada al grupo ultra conservados Acción Familia, llama a los padres y apoderados a manifestarse contra el texto que “en nombre de la tolerancia y la no discriminación se trata de imponer las conductas homosexuales, incluso a los niños de esa edad, antes de que tengan uso de razón”.

Para hacerlo hay que ingresar a la página cuento www.homosexual.credochile.cl

La carta señala que el cuento, impulsado por el lobby homosexual, pretende deformar prematuramente la conciencia de nuestros hijos. “Sr. Eyzaguirre: la educación moral de mi hijo me corresponde a mí y no a Ud. Yo no lo autorizo para que Ud. me pase por encima promoviendo que se ponga en las manos de mi hijo una historieta escrita por homosexuales”, dice la misiva.

El texto asegura que el cuento es una señal de lo que impondrá “antes de que comience la expropiación de los colegios” y demuestra que a partir de ahora “la enseñanza de las conductas opuestas a la moral cristiana estará a cargo del Estado y para todo el país, y además sin distingos de edad ni de religión”.

“¿Qué piensa Ud. Sr. Ministro que somos los padres de familia? ¿Esclavos de un Estado totalitario y avasallador del primero de nuestros derechos de educar a nuestros hijos? No, con nuestros hijos, con nuestros niños, no se meta”, sigue la carta.

Finalmente, la carta exige el retiro inmediato del auspicio del cuento por parte del Mineduc e impida su difusión en jardines infantiles, sin el expreso consentimiento de sus padres.

“Si en el Gobierno que Ud. representa aún quedan personas cristianas, les recuerdo que Nuestro Señor condenó con las siguientes palabras el escándalo a los niños: ‘Pero al que escandalice a uno de estos pequeños que creen en Mí, más le vale que le cuelguen al cuello una de esas piedras de molino que mueven los asnos, y le hundan en lo profundo del mar (San Mateo 18.6)”, termina la misiva.