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“Es un poquito desafortunada; se lee mal. Pero yo me refiero sólo a la lógica de los seguros, no a otras cosas”, dijo el economista Sergio Melnick, al explicar, en entrevista con La Segunda, su comentario que sacó ronchas en twitter sobre el fin de la preexistencia en el embarazo.

“Embarazo no es ‘enfermedad’ preexistente; es costo preexistente. La pregunta es quién lo paga. Es como comprar un seguro con auto chocado”, fueron las polémicas palabras de Melnick.

El econmista insiste en que entiende que alguien se sienta mal, “si lo lee mal, pero lo que hay que comprender es que el embarazo efectivamente no es una enfermedad preexistente, sino que es un costo preexistente conocido si quieres contratar un seguro. Y la pregunta que corresponde es ¿quién paga? ¿Cómo se paga?”

Al respecto, asegura que “una posibilidad es que las isapres hagan un fondo común, y la otra es que lo haga el Estado. Pero aquí el problema esencial no son tanto las mujeres que no tienen cobertura, sino las que se quieran cambiar de isapre. Si, por ejemplo, estás en Fonasa y te embarazas, te podrías cambias a una isapre, tienes tu guagua y te vuelves a Fonasa. Y entonces un tercero tiene que pagar tu parte del seguro. En el anterior seguro tú te pagas tu salud, pero en el tiempo, para no estar sujeta a los vaivenes de la vida. Este es un tema económico; estamos hablando de un seguro, no de un hospital”.

En este punto, Melnick vuelve a insistir en su anología, pero ahora saca otro ejemplo.

“Nadie te va a vender un seguro de incendios cuando la casa ya está quemada. Tendrías que tener un compromiso de quedarte en esa isapre un tiempo suficiente para compensar. Porque lo que aquí habría es un evidente fraude, en la lógica de un seguro: atienden tu parto y te vas y vuelves al sistema anterior”.

Al ser consultado por la respuesta de un tuitero, quien aseguró que las isapres pagan con sus millonarios excedentes, el analista hace una suerte de defensa del sistema de las aseguradoras e indica que “una cosa es que tengan buenas utilidades y otra es que ganen mucho. Para saberlo habría que dividir las utilidades por afiliado. Y verá que no es mucho. No se puede mirar el volumen absoluto, porque depende de cuánto patrimonio tiene, el riesgo y otros elementos. La pregunta es si tienen buenas utilidades, ¿con respecto a qué?”

Finalmente dice que “lo que hay detrás de esto es un tema ideológico basándose en la creencia de que las isapres ganan mucha plata, y las cosas no son así. Si las isapres fueran tan malas y ganaran tanto en desmedro de sus clientes, ¿por qué la gente no se va? Por eso, lo que hay aquí es una guerra ideológica donde lo sorprendente es que no hayan mostrado ningún dato del problema: ¿Cuántas personas se cambian? ¿Cuántas han sido rechazadas? ¿Cuántas mujeres toman un plan sin natalidad y luego quedan esperando? La salud, que tiene buena medicina en Chile, hay que regalársela a los más pobres. Los demás tenemos que pagar”.