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Juan Andrés Fontaine se pasea como un rockstar en CasaPiedra. Es el jueves 27 de noviembre, en el Encuentro Nacional de la Empresa expone el titular de Hacienda, Alberto Arenas, pero el favorito de los empresarios no es el actual secretario de Estado, sino el personero que se desempeñó como ministro de Economía de Sebastián Piñera. A él lo saludan, le hacen preguntas y le sonríen. Y el hombre de “la cocina” de la Reforma Tributaria responde todos los comentarios.

Eres bien popular aquí, parece.
Qué se le va a hacer.

¿Crees que se quedaron más tranquilos los empresarios con la intervención de Arenas?
Lo que se esperaba era que el ministro de Hacienda, Alberto Arenas, pudiera dar señales que permitieran a los empresarios atisbar hacia el próximo año un futuro mejor. Este año hemos sufrido un traspié. La economía chilena, que venía bien, bajó drásticamente su ritmo. Y todos esperamos que retome ese ritmo en los próximo años. Si bien el ministro reconoció que hay un problema, no mostró sus cartas y, por lo tanto, no me parece que este evento logre cambiar la percepción negativa.

¿Por qué los empresarios dicen tanto que se viene un periodo malo? ¿Es verdad?
Hay un bajón muy fuerte en la inversión. El bajón en la inversión tiene que ver con incertidumbre, con desconfianza sobre lo que va a pasar con la economía chilena, y eso en parte se explica por la economía internacional, y en el precio del cobre, pero también tiene, como reconoció el ministro Arenas, un componente local que es la percepción de que en Chile está todo en revisión. Una economía cuyas regulaciones básicas, cuyas leyes, cuyas normativas, parecieran estar todas simultáneamente en revisión, paraliza, porque nadie sabe exactamente hacia donde van esos cambios y en consecuencia qué futuro va a tener la economía.

Ya, pero el programa se conocía desde hace un tiempo, entonces ¿qué les sorprendió? ¿la reforma tributaria, la laboral?
No sabría hacer un ranking. Lo que sí, esto es una cadena, una cascada de reformas, partiendo por la tributaria, la educacional, ahora entra a la cancha la laboral, se prepara, como en los rodeos, la constitucional.

Debe influir algo en el bajón que los empresarios repitan tanto que el año viene mal.
Los empresarios no son responsables de generar buenas o malas expectativas. Cuando los empresarios comentan que no es momento de invertir, están respondiendo las preguntas que se le hacen. Los responsables, en mi opinión, de generar expectativas son las autoridades.

¿Entonces es responsabilidad del Gobierno?
Las señales que ha dado el gobierno han creado desconfianza porque han hecho percibir que este es un gobierno que está más interesado en la distribución de la riqueza actual que en hacer crecer la riqueza. Y los empresarios trabajan haciendo crecer la riqueza, esa es su función social, entonces, en la medida, que se den esas señales, obviamente hay desconfianza.

Se supone que la equidad debe ser promovida por el Gobierno.
Obvio que hay una función en asegurar que la economía le brinde oportunidades a todos, especialmente a los más vulnerables, pero eso tiene que hacerse con una economía que está creciendo, entonces el Gobierno debe preocuparse simultáneamente de que sus medidas no ahoguen el crecimiento. Y lo que ha ocurrido este año es que las prioridades que se impuso el gobierno, atentan, o desatienden el crecimiento.

Pero en un país tan desigual como Chile, ¿sirve crecer nomás? Porque parece que no todos crecemos.
Mira, las cifras no avalan eso.

El ingreso en Chile, según la OCDE, es uno de los más desiguales.
Pero se mantuvo estable. Es tan desigual como era en los años 80, los 70 o 60. Como el ingreso ha estado creciendo, todos los sectores crecieron al mismo ritmo. Pero concuerdo en que si abres mejores oportunidades de empleo, mejores oportunidades de educación, de emprendimiento, lo probable es que en una economía tan desigual en la distribución del ingreso, no todos van a crecer al mismo ritmo, sino que lo más vulnerable van a crecer más rápido.

¿Crees que el empresariado chileno es bueno, ético, responsable?
Creo que como en toda profesión, hay de toda. Pero a groso modo, los empresarios chilenos son respetados en todo el mundo por cómo fueron protagonistas de los cambios en el país en los últimos treinta años. Dentro de ese muy buen comportamiento hay de todo.

De todo como el caso La Polar, la colusión de las farmacias, de los pollos.
Como en todo, hay de todo.

¿Y qué opinas de esos casos?
Tengo que irme, mujer.