Vittorio Corbo y el aumento de la deuda sobre 45%: “No nos vamos a ver tan chascones, porque todos los que llegan a la fiesta vienen chascones”
El expresidente del Banco Central advierte que el mundo está en un fuerte espiral de incertidumbre que va a durar bastante. Y que está afectando a Chile, que lleva cuatro meses consecutivos con caídas en la actividad económica: “La economía ya venía perdiendo velocidad y se encontró en el camino con un hoyo grande que es este shock de precios. Las familias lo han pasado mal”. El experto no descarta una recesión.
Por Miriam Leiva 7 de Junio de 2026
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Más preocupado por el devenir económico del mundo que por Chile está el expresidente del Banco Central (BC), consultor y exdirector de empresas, Vittorio Corbo, quien la próxima semana será distinguido como Profesor Emérito de la Pontificia Universidad Católica de Chile (UC) por su contribución a la formación de varias generaciones de profesionales.
Hace poco estuvo en su casa de estudios, el MIT, en una conferencia sobre Stanley Fischer, a un año de su fallecimiento, donde habló sobre políticas macroeconómicas en una economía abierta y compartió con el expresidente de la Reserva Federal, Ben Bernanke.
Para Corbo , el shock que ha recibido el mundo este año es “brutal”, relacionado con el aumento de los precios de los combustibles que irradian al transporte y alimentos, y con un giro en el orden económico mundial. “Todo lo que se construyó después de la Segunda Guerra Mundial está siendo torpedeado por el país que lo lideró, que fue Estados Unidos. Tenemos un shock grande afuera que crea mucha incertidumbre, y que va a durar mucho tiempo porque el principal líder, Estados Unidos, se ha cambiado de bando, especialmente porque tiene un presidente que crea mucha incertidumbre, cambia las cosas de un día para otro”, recalca.
—¿Cómo afecta ese shock a Chile?
—Nos están pegando los precios y la incertidumbre de los mercados internacionales. Este shock encontró al país en una situación fiscal más debilitada, aunque no tenemos una crisis fiscal, la deuda estaba creciendo muy rápido en los últimos años porque nos habíamos olvidado del crecimiento y nos habíamos puesto muy agresivos en hacer frente a las demandas sociales. Tenemos menos espacio para amortiguar los precios de los combustibles, entonces lo que había que hacer era pasárselo a los consumidores y proteger a los que tienen menos capacidad de resistirlos.
—Con el correlato en la afectación a las personas..
—Le pegó a los consumidores. La caída que ha tenido la confianza en los consumidores en los últimos tres meses, después del shock de precios, es brutal. También cayó la confianza de los empresarios, porque también les sube el costo. Sin ninguna duda, ha pegado.
—¿Eso explicaría la caída de los Imacec en estos primeros cuatro meses?
—La economía venía con muy poquita fuerza, empezó a desacelerarse con fuerza a lo largo de todo el año pasado, y cuando un barco se detiene, echarlo a andar de nuevo cuesta porque los motores son muy pesados. La economía ya venía perdiendo velocidad y se encontró en el camino con un hoyo grande que es este shock de precios. Las familias lo han pasado mal.
—Hay algunos economistas que están hablando de aires recesivos. ¿Ve recesión en el corto plazo?
—Más que recesión, ya tuvimos un trimestre de caída de Producto, el segundo trimestre está por verse, pero no lo descarto. En la mayor parte de los países del mundo se usa el término recesión cuando hay dos trimestres consecutivos de caída del Producto, con respecto al trimestre anterior. Si usamos esa definición, no descarto que tengamos dos trimestres consecutivos de caída del Producto con respecto al trimestre anterior.
—¿Y qué se puede esperar para el año en cuánto a crecimiento?
—Vamos a estar entre 1,5 y 2% más cerca de 1,6% o 1,7%. La actualización de la OCDE va en la misma dirección cuando proyecta 1,7%.
—A propósito de la OCDE, también bajó bastante la proyección de crecimiento para el mundo. ¿Ya no habrá viento de cola?
—La OCDE tiene un escenario central de crecimiento de 2,8%, pero también tiene un escenario alternativo con un crecimiento mundial de 2,1% pensando que esta guerra va a durar mucho más tiempo porque toda esa área se desestabilizó, y cuando el gin se sale de la botella, ponerlo de vuelta cuesta mucho. La directora gerente del FMI hace dos semanas planteó que el escenario más negativo era mucho más probable y ese es un escenario muy malo.
“Encontramos una lagartija y paramos un proyecto por 5 años”
—¿Cuál será el carro que va a empujar la economía este año?
—Lo que más puede empujar en el corto plazo, es que ¡por favor! empecemos a levantar trabas a los proyectos, hay tantos proyectos paralizados, justo cuando hoy día en el mundo hay una tremenda demanda por cobre, litio, tierras raras, energías limpias, y en Chile tenemos esos recursos naturales. Hay un apetito por invertir en esas áreas, pero nosotros encontramos una lagartija y paramos un proyecto por 5 años, cuando acá hay que crearle un mejor ambiente a los chilenos que lo han pasado mal los últimos años.
—Volviendo a la macro, ¿qué espera del próximo Informe de Política Monetaria, Ipom, que va a presentar Central en dos semanas más?
—En crecimiento, en el anterior estaban entre 1,5 y 2,5%, y ahora van a estar más 1,25 y 2,25%, más centrado de 2% hacia abajo; y en inflación vamos a estar entre 3,8 y 4,3%, cercano a 4,1%.
—En Clapes se comentaba que el BC tenía que dar señales de un recorte de tasas porque el escenario está muy restrictivo, ¿Qué opina usted? ¿Cuál debería ser esa señal en términos de tasa de interés?
—El gran activo que tiene el Banco es la confianza de que va a hacer la pega. Entonces, debe tomarse un tranquilizante y esperar a ver qué pasa con las expectativas de inflación hacia adelante. No haría movimientos ni para arriba ni para abajo, esperaría unos meses para ver cómo lo va digiriendo el sistema. Si mañana se empiezan a desanclar la expectativa, tiene que sacar la bandera roja y empezar a hablar de subir la tasa, hablar primero y subirla después. Pero hoy día la mejor política es observar, porque la expectativa a dos años sigue anclada en torno al 3%, hay mucho ruido en el mundo, el Banco Central no tiene para qué agregar más ruido.
—Siguiendo los eventos de la semana, ¿qué le pareció la cuenta pública?
—Me parece muy bien que se haya planteado en forma más clara lo que se va a hacer en seguridad. Había una debilidad respecto de esa política, que no solo afecta el bienestar de la familia, sino que también afecta los negocios, porque distrae y requiere recursos. También me pareció bien que se haya anunciado un bono para las familias de bajos ingresos que lo están pasando mal con este shock, aunque creo que un mes es muy poco porque esto va a durar más; a lo mejor debería ser un bono por seis meses.

Deuda en 48% “No es para asustarse”
—Luego en la tarde se anunció el proyecto para autorizar la colocación de nueva deuda por US$6.200 millones ¿Lo sorprendió esta noticia?
—Dos cosas. Lo que me sorprendió fue el momento, porque este monto lo necesitamos para el año, no para mañana, y hubo una decisión de anunciarlo ese lunes en vez de en tres meses más. Eso le quitó un poco el protagonismo a la Cuenta Pública. Pero esa es una decisión política y yo soy un simple analista económico. Lo que no me sorprendió es la autorización porque ya sabíamos que este año había un problema con compromisos del Estado que no estaban en las cuentas. A lo mejor pasa en todas las administraciones, sólo que parece que ahora era más abultado, y sin cambios de políticas, nos llevaría a un déficit estructural de 3,7%.
—¿Con estos US$6.200 millones de mayor deuda significará pasar el límite prudente de 45%?
—El gobierno anterior fijó como meta prudente de deuda el 45% del PIB, es probable que se sobrepase. El FMI ya proyectaba en abril que la deuda iba a subir en Chile y que en 2028 estaríamos en torno al 47%.
—¿Ello es para prender luces rojas o hay espacio para aumentarla más?
—Lo que nos ayuda es que la deuda está subiendo en todos los países del mundo, porque Europa está invirtiendo en defensa y seguridad energética. Entonces no nos vamos a ver tan chascones, porque todos los que llegan a la fiesta vienen chascones. El efecto que ha tenido el anuncio en los mercados, en spread de deuda, ha sido marginal. Lo que va a ayudarnos a que no se siga deteriorando este perfil es que se muestre un plan claro para adelante, o sea si la deuda termina en torno a 45% o 46%, somos muy bien comportados porque los países industriales van a terminar en promedio en 100% y los emergentes en 76%. El problema de nosotros en Chile es que es que éramos el mejor alumno del curso: en 2007-2008, cuando estaba terminando mi periodo en el Banco Central, nuestra deuda neta era negativa, teníamos más activos que pasivos.
—¿Entonces un 48% sigue siendo prudente?
—No es para asustarse. Quiero ver cuál será el programa de esta administración y qué perfil de deuda le da. Si me dicen que el decreto del 9 de junio va a venir con un aumento de deuda de un par de puntos, 47% o 48% del PIB, hacia el final del mandato, no es para cortarse las venas. A mí me gustaría que se vaya estabilizando, que vayamos construyendo fondos de estabilización, porque van a haber otros shocks en el mundo, y si llegan que nos pille confesados. Especialmente cuando el resto del mundo se está despeinando, yo quiero tener mis propios recursos, porque si mañana salgo a pedir cuando todos están pidiendo, vamos a ponernos a la cola y la tasa de interés real va a subir mucho.
—Ahora, pensando en el decreto que viene. El ministro Quiroz había señalado que él quería terminar esta administración con balance 0 ¿Será posible o tendrá que despeinarse un poco y cerrar con un déficit?
—Lo que más le interesa al resto del mundo, y a los chilenos es que vaya tendiendo a equilibrarse. Si se va a equilibrar el 30 de diciembre del 2030, o va hacia 32 o 33, lo que importa es la pendiente, que vaya convergiendo, no como ahora que ha ido para arriba.
Sala cuna: “que se financie con ingresos generales, no con cargo a la nómina salarial”
—A propósito de las metas que se impuso este gobierno, ¿es cumplible terminar esta administración con un 6,5% de desempleo y 4% de crecimiento cuando el principio del gobierno no ha sido fácil en términos económicos?
—Hay que trabajar duro. Hay un estudio reciente del Banco Mundial que examinó qué pasó con los países cuando tenían un ingreso per cápita parecido al chileno en los siguientes 10 años. Un tercio de esos países fueron capaces de dar un salto y crecer, liderados por Irlanda; lo que hicieron fue crear un ambiente más favorable para invertir y formar capital humano. Ahí no hemos hecho nada nosotros. Tenemos que hacer el esfuerzo para estar en el primer tercio de los países exitosos, es factible. En el caso chileno, la principal tecla que tenemos es que Chile es atractivo, especialmente en minería por los recursos que tiene, hay que apalancarlo, puede haber un boom de inversión grande.
—Mencionó dos teclas, ¿qué recomendaría hacer en capacitación?
—Hay mucho que hacer. Tenemos que preparar a nuestros trabajadores para las amenazas que vienen, como la inteligencia artificial, la digitalización. Hay que tener mucha creatividad, no estos cursos que se hacen por Internet, hay que hacer una reingeniería.
—¿En ese sentido, es suficiente el crédito tributario para el empleo que está proponiendo el gobierno en el proyecto de reconstrucción?
—El crédito tributario hay que repensarlo, porque es muy caro, US$1.400 millones en régimen al año. Creo que hay que aplicarlo a las contrataciones en el margen, a las nuevas contrataciones. La mejor cosa para crear empleo es el crecimiento y no hacer más daño distorsionando el mercado laboral con políticas como el aumento agresivo del salario mínimo, la reforma de pensiones con un cargo fuerte a la nómina salarial, la rebaja 40 horas…
—En ese sentido, la posibilidad de aumentar un poco más la cotización para dar sala cuna universal ¿también iría distorsionaría el mercado laboral?
—Yo prefiero que se financie con ingresos generales de la Nación, no con un cargo a la nómina salarial.
—Respecto del proyecto de reconstrucción, ¿insiste con qué debe ser compensada la menor recaudación?
—Podríamos aprovechar esta oportunidad para introducir algunas compensaciones y eliminar distorsiones que han sido recomendadas en todas las comisiones que se han hecho: eliminar la renta presunta, el impuesto al petróleo que es más bajo que la gasolina. Esas cosas hay que irla arreglándolas, puede ser gradualmente.
—¿Y la invariabilidad tributaria propuesta en el proyecto es necesaria?
—Nos hemos portado mal tantos años que tenemos que dar alguna seguridad. Esa seguridad debería tener un precio porque la propuesta actual no tiene precio, debería haber una prima por comprar seguridad; y que aplique para proyectos más grandes que US$50 millones.
—Este proyecto se aprobó en la Cámara y ahora en el Senado está difícil la negociación con la oposición. ¿Concuerda con la idea de que el proyecto se apruebe simplemente por un voto?
—Sería mejor por el bien de Chile. Estamos en una situación difícil como mundo y la mejor señal, de más responsabilidad, es moverse en esa dirección y bajar el impuesto corporativo de 27% a 23%. Nos pasamos varios pueblos cuando nos fuimos a 27%.



