Nicolás Fernández

Con más de 40% de los votos en primera vuelta y fallo fotográfico en segunda, el movimiento Construyamos UDP, liderado por el estudiante de psicología de esa universidad, Nicolás Fernández (FEL), se impuso en la elección de la federación de estudiantes de esa casa de estudios.

El triunfo, que se reveló en la madrugada de ayer miércoles, vino a confirmar la tendencia de representación estudiantil del llamado bloque de conducción de la Confech, que integran la Izquierda Autónoma, el Frente de Estudiantes Libertarios y la Unión Nacional Estudiantil.

El modelo es el mismo que triunfó en la Fech, a cargo de Valentina Saavedra, la Federación de Estudiantes de la Universidad Austral y la Federación de la Universidad Alberto Hurtado. Eso, además de otras federaciones donde están presentes dos de las tres organizaciones políticas antes nombradas.

Consultado por The Clinic Online, el presidente electo de la Fedep señaló que “en particular en esta elección las listas rivales intentaron contrarrestar el casi 20% de ventaja que obtuvo Construyamos en primera vuelta, pero que quedó demostrado que en ese plantel y en otras federaciones universitarias que los estudiantes quieren otro proyecto, a pesar del gran esfuerzo de las juventudes de la Nueva Mayoría de impedirlo”.

“Con todo el apoyo que hemos recibido y las personas que se han acercado, vemos con mucho más optimismo el trabajo para el próximo año. El proyecto que levantamos es 100% lograble y con toda la gente que se ha sumado vemos que se pueden hacer muchísimas cosas más. Supera también el margen que teníamos”, dice Fernández.

La elección de la federación, una de las más antiguas de plantes privados chilenos, trajo especial interés por la candidatura de Fernández, actual pareja de una de las hijas de la Presidenta Michelle Bachelet, y por tratarse de la universidad que rige Carlos Peña.

Sobre este último, Fernández señaló hace algunas semanas a The Clinic Online que el columnista de los domingos en El Mercurio “ocupa mucho su saber académico para no tener que posicionarse políticamente. Creo también que se desmarca de lo público y trata de hablar de lo público como una abstracción, que solo lo hablan los que tienen el saber de lo público”.

El estudiante de quinto año de psicología dice que el proyecto está teniendo eco en distintas universidades por el trabajo mancomunado de los colectivos de buscar un proyecto común de izquierda revolucionaria, no sólo extrapartidista y extraparlamentaria.

“Nosotros creemos que en este momento la izquierda tenía que empezar a tomar seriedad, tenía que ser de los márgenes cupulares que tenía con la izquierda partidista tradicional y lo más importante es que, si bien era lo que nosotros queríamos, esto se está viendo reflejado en todas las federaciones que hemos disputado”, señala.

Fernández agrega que no es menor que un proyecto que es muy similar salga electo en varias federaciones y con un gran margen de votantes. “Creo que hay un fondo y una forma. La forma en la que hoy trabajamos es con un movimiento estudiantil autónomo, con horizontalidad, respeto imparable para las bases, y de entender dónde está la posición que tiene que tener la dirigencia, que es con los estudiantes”, dice.

Ahora comienza la pega dura. ¿Cómo se viene el trabajo en la universidad y en general del movimiento estudiantil con el escenario actual?

Nosotros en ningún sentido vamos como enviados ni vamos a asegurar que vamos a lograr. Algo que sí dijimos durante la campaña es que nosotros vamos a dar lo mejor que podamos en todo sentido, y así lo hemos hecho, para que esto fluya. Nosotros entendemos que tiene que haber un movimiento de universidades privadas, que tenemos que liderar ese proyecto y haremos todo lo que esté en nuestras manos para apoyar a las federaciones privadas. Hay que poner en el tapete muchos temas que se repiten a nivel nacional. Hay cosas que no tocan las universidades tradicionales y no es un problema de ellos, es que nosotros no nos hemos podido poner de acuerdo para poder levantarlas.

Actualmente tenemos un conflicto con los profesores en paro. ¿Qué te parece esa situación, cómo lo ves desde tú organización?

Creo que aquí hay que entender algo y nosotros lo hemos llevado a cabo hace más de un año y medio en la UDP, que es trabajar con profesores y funcionarios. Porque si queremos hacer cambios, sea en educación o en cualquier otro aspecto, ningún cambio se va a lograr sin una multisectoralidad. Vemos que hoy no podemos construir nada en ese sentido si no existe eso y vemos que debe haber un diálogo constante con funcionarios y profesores.

Algunos ex dirigentes, como Gabriel Boric, ocuparon su espacio en la interpelación para decirle a Eyzaguirre que la reforma se construya con los movimientos sociales. Ustedes han reclamado por eso y no ha pasado. Mientras, la reforma tambalea y probablemente pasa por la poca participación del movimiento estudiantil. ¿Compartes esa mirada?

Mira, es que aquí hay algo clave que es que si hay una reforma, de ésta deben participar activamente los movimientos sociales. Hoy en día los partidos tradicionales juegan al tramo corto al momento de tener aprobación de la ciudadanía. Creo que los movimientos sociales, desde estar en contra a Hidroaysen hasta el movimiento educacional, te hablan que la ciudadanía quiere participar. Y no necesariamente a través de los espacios institucionales como puede ser un partido. En ese sentido, aquí hay un tema que no se trata que Eyzaguirre sea bueno o malo. Acá hay un tema de fondo: que los movimientos no tienen cabida dentro de las distintas mesas o espacios a los que invita a participar el Congreso. Y esa es nuestra principal pega.