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El pasado 20 de noviembre, María Carolina de la Cerda, cuñada de Pablo Wagner, reconoció ante funcionarios del Servicio de Impuestos Internos (SII) que emitió boletas ideológicamente falsas para justificar los pagos hechos por distintas sociedades del grupo Penta. El monto, de acuerdo a la querella interpuesta por el SII en contra de ambos, habla de un total de 120 millones en más de 50 boletas.

Se trata de Inversiones Banpenta, Inversiones Penta III y Empresas Penta S.A. También a Administradora Géneses Capital y Génesis Consulting & Consulting S.A.

Sobre las boletas al holding del “choclo” Délano y Carlos Eugenio Lavín, manifestó: “Yo no presté servicios por estas boletas de honorarios. Las boletas las comencé a emitir a petición de Pablo Wagner, mi cuñado, debido a la confianza que mantenía con él”.

Y sigue: “Yo en ese momento no le pregunté el por qué o el para qué. Desconozco cuál era el inconveniente de Pablo para emitirlas él mismo y jamás le pregunté. Era yo misma quien emitía las boletas de honorarios, según la glosa y montos que me dio por primera vez Pablo y después seguí ocupando los mismos”.

El funcionamiento de cómo se establecía el contacto para que los documentos siguieran su camino contable, de la Cerda reveló: “Yo la enviaba por correo electrónico las boletas a Pablo y desconozco si era él quien enviaba posteriormente las boletas a Penta. Yo solamente recibía la devolución de impuestos en base a las boletas de honorarios, con la cual me quedaba íntegramente. A su pregunta, yo no tenía ningún contacto con nadie de las empresas del grupo Penta, aunque yo sabía que Pablo había trabajado allí”.

Respecto de las boletas que emitió a Génesis Capital y Génesis Consulting & Consulting S.A., la mujer mantuvo su versión.

Dentro de la querella presentada la semana pasada por el SII, aparecieron también boletas de la mujer a la empresa Soquimich, cuya cara visible es Julio Ponce Lerou por unos siete millones en 2009. Asimismo, a la sociedad que componen el propio Wagner, el presidente de la UDI Ernesto Silva y el actor Vasco Moulián. Esta última es la que mantenía un “kioskito” en venta de Merchandising en la Universidad del Desarrollo.

Convenientemente, la mujer indicó que respecto de Soquimich no recordaba por qué había emitido la boleta, como tampoco si había sido Wagner quién pidió la boleta para la sociedad que aún mantiene con el titular de la tienda gremialista.

Para llegar a establecer las anomalías confesadas por la mujer y que derivaron en la querella por delitos tributarios en contra de Wagner, el tata fisco se basó en varias declaraciones que constan en la carpeta de investigación que lleva el fiscal oriente Carlos Gajardo. Este último cabe recordar le imputa también los delitos de cohecho y lavado de dinero a Wagner. Este último también está querellado por el Consejo de Defensa del Estado bajo el ilícito de cohecho

Pues bien, los testimonios que tomó en consideración el SII son, por ejemplo, el de Juan Armijo, el tesorero de las Empresas Penta, quien reveló el modus operandi para pagarle a Wagner a través del ex director del grupo, Hugo Bravo.

“Recuerdo que Hugo Bravo me comenzó a entregar una boleta manual a nombre de María Carolina de la Cerda Íniguez. Según recuerdo por montos que me parece que comenzaron con 3 millones y luego creo que subieron a 4 millones, que se pagaban mensual o bimensualmente”, dijo.

Básicamente, estas platas comenzaron a pagarse cuando Wagner asumió en 2010 como subsecretario de Minería. La tesis del fiscal -por eso busca formalizarlo por cohecho y blanqueo de capitales- es porque detrás de las lucas está el “choclo”, en momentos que se desarrollaba su proyecto Dominga. Es por eso que este último será formalizado también por delito tributario y soborno a un funcionario público, al igual que Carlos Eugenio Lavín, el próximo 4 de marzo.

Según el ex director Hugo Bravo, cuando asumió en la secretaría de Estado, Wagner habló personalmente con Délano para pedirle la plata y las boletas las entregaba su cuñada.

“El pago -dijo Bravo- no tenía justificación, salvo que fuera para ayudar con el proyecto como subsecretario. De hecho dejó de ser subsecretario y no hubo más dinero que se le pagara a Wagner. Le pregunté a Carlos Eugenio Lavín que hacíamos y si les seguíamos pagando y él me dijo que dejara de pagarle”, insistió Bravo.

Hay que recordar que Wagner también es investigado por falsificación de documento público y cohecho, por el fiscal Centro Norte, José Morales, en el marco de la fallida licitación del litio de 2012. En la oportunidad, la ganó Soquimich por 40,1 millones de dólares en 2012, pese a que no cumplía con lo requerido por la autoridad.

Este hecho derivó en la renuncia de Wagner y la jefa jurídica del Ministerio de Minería, Jimena Bronfman. Esta última será formalizada por falsificación de instrumento público.

Respecto de Wagner, aún el fiscal no ha tomado una decisión.

En la querella del SII, tal como lo informó este pasquín digital, se ordenó citar al representante legal de Soquimich, como también la entrega de la información contable a la fiscalía.