Ernesto Silva

La históricas disculpas públicas que hace un par de semanas ofreció la UDI por el caso Penta pasaron al olvido. Este miércoles el presidente del gremialismo, Ernesto Silva, volvió a ocupar la teoría del empata para desmentir el conflicto de interés en el que habría incurrido cuando se votó y tramitó la ley de isapres y él tenía acciones en Banmédica, la isapre vinculada al holding de Délano y Lavín.

“Mi declaración de patrimonio es muy completa y trasparente. No sé si es igual a la de todos los diputados. No tengo ningún conflicto de interés. No tenía ninguna inhabilidad para votar ni ese ni ningún otro proyecto de Ley y eso de que mi familia tenía acciones en una empresa es totalmente falso”, aseguró el parlamentario, quien abordó el tema luego de que el secretario general del partido, Javier Macaya, saliera a blindarlo.

A juicio de Silva, la publicación de Ciper, que acusaba la supuesta mala práctica, trataba de manera “mañosa la realidad”, además de que querer callar a la oposición.

Al igual que como lo dijo Macaya, Silva insistió en que tener acciones de una empresa no implica que un parlamentario no pueda votar un proyecto de ley.

Asimismo, disparó contra el PC por la presentación del requerimiento que presentó en su contra en la comisión de Etica de la Cámara.

“Acá la ética comunista tiene que hacer es explicar por qué recibieron platas de afuera y andan tapando casos como los que se han planteado en el día de ayer con las parlamentarias y lo que ha pasado con la Arcis”.

Según el artículo de Ciper, Silva no se inhabilitó en la discusión y tramitación de la ley de isapres en el Congreso cuando aún tenía acciones en la prestadora de salud de Penta, además de haber promovido la indicación que corregía la idea del Gobierno, en torno a fijar las tarifas.

Esta es la segunda oportunidad en menos de diez días en que Silva entra en conflicto con Ciper por Penta. El pasado lunes 13 de este mes, la directora del medio, Mónica González, acusó al parlamentario de no haber incluido en su declaración de intereses las acciones que -según investigación de Ciper- aún tiene en Penta.

Ese mismo día el parlamentario mostró un factura con la fecha en que se había desprendido de los títulos.

Este miércoles Silva explicó que la acusación del PC, apoyada en la públicación de Ciper, carecía de fundamento. Su explicación fue la siguiente:

“La normativa es muy clara en eso: Cuando las normas afectan a toda la actividad no existe conflicto de interés. Esa es la norma que se establece y es muy nítida. De esa manera, si no, ningún padre que tiene un hijo podría votar un proyecto de ley educacional…Lo que se hace acá es que hay que ser transparentes, y eso es lo que se ha hecho en todo caso”.

Desde que estalló el caso Penta a Silva se le ha vinculado ya en un par de ocasiones con el asunto. Primero fue en la conversación grabada entre Hugo Bravo y Lavín, donde el ex gerente decía “algo le pasó el ‘choclo’ a Ernesto Silva, en efectivo”.

“Lo que ahí se señala es totalmente falso y lo quiero descartar categóricamente, todo el financiamiento de mi champaña ha sido estrictamente con apego a la ley , siempre”, dijo el 9 de diciembre el presidente de la UDI.

Después de ese episodio apareció la publicación de Canal 13 donde se revelaba el intercambio de correos entre el diputado y Carlos Eugenio Lavín.

Posteriormente, cuando el Servicio de Impuestos Internos se querelló contra Wagner por 59 boletas truchas del ex subsecretario de Minería, una de éstas involucraba al parlamentario.

Se trataba cuatro boletas por un total $3,5 millones emitidas por la cuñada de Wagner entre marzo y agosto de 2009 al kioskito de la Universidad del Desarrollo, proyecto que ambos impulsaron a través de la sociedad “Díaz, Silva y Wagner Gestores Limitada”.

“No conozco el tenor de esa declaración. Lamento lo que está viviendo Pablo Wagner, pero si eso dijo en su declaración es un error”, dijo Silva respecto a la declaración de Wagner, en que éste aseguraba que el parlamentario sabía de la emisión de los documentos.

El Kioskito de la UDD, era parte de una sociedad que tenía Pablo Wagner junto a Silva, y otros socios, durante el año 2009. Entonces, el kiosko vendía merchandising de la Universidad del Desarrollo.

Pese a todo este historial, una publicación reciente de La Segunda, donde se le tomó el pulso a distintos personeros del partido, consignó que el diputado sigue contando con apoyo para continuar al mando de la tienda de  calle Suecia.