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A partir de este lunes, los políticos involucrados en la indagatoria de las platas truchas enfrentan quizás su semana más dura, luego de que los dueños de Penta, Carlos Alberto Délano y Carlos Eugenio Lavín los entregaran a todos, con nombre, apellido, y en algunos casos hasta con los montos que se les pagaron.

Si bien recién hoy la fiscalía de Alta Complejidad Oriente levantará la reserva sobre los testimonios de los socios del holding, este fin de semana la prensa ya adelantó lo que viene.

Uno de los que aparece más complicado en este escenario es el ex candidato presidencial Andrés Velasco. El economista desde un principio aseguró que su relación con Penta fue sólo de carácter profesional, a través de charlas, pero los testimonios de los Carlos lo contradicen.

“No hubo en 2013 ninguna charla que hubiera hecho Velasco para Penta, salvo el almuerzo señalado”, dijo Délano, quien detalló la actividad en que al economista se le pagaron 20 millones de pesos.

Su socio, Lavín, dijo que “estos son aportes en el filo de la navaja, porque él puede sostener que es una asesoría. Yo lo entiendo como una recaudación de fondos elegante. Carlos Alberto le dijo que el parecía que estaba fuera de foco por estar en la coalición que estaba. También le recomendó en el almuerzo que no fuera a primarias y que fuera a la final. La implementación de este pago la vio Tocornal con Bravo”.

A estas declaraciones, hay que agregar que el domingo, Reportajes de La Tercera publicó un artículo que daba cuenta de una cena que los ex compañeros que tenía Velasco en Yale organizaron en Londres en marzo de 2013, a modo de Yategate.

Además del ex ministro de Hacienda, están los personeros de la UDI, con dos senadores en ejercicio, que deben ponerse a pensar cómo se viene la mano.

De todos ellos, el único que ha confesado los hechos es Iván Moreira, por lo que más pesada la mano para él no puede venir.

Sí hay dos, activos en el Congreso, que pueden volver a meterse en el ojo del Huracán. Uno es Ernesto Silva, el diputado y presidente del partido, cuestionado por los correos que intercambió con Lavín mientras se tramitaba la ley de isapres, y también por cómo ha manejado la crisis.

Si bien Silva no figura en la lista de los pedigüeños, según los Carlos sí recibió aportes reservados, por lo que puede ser que le vuelvan a enrrostrar el tema de las isapres.

A eso, hay que sumar que como diputado debe enfrentar una queja que presentó el PC en su contra ante la comisión de Etica.

Además de Silva está Ena Von Baer. La senadora del “error involuntario” ha negado hasta la tusa los hechos, pero al igual que Velasco, la declaración de los Carlos desarma su tesis.

“Un día del año 2013 llegó Ena von Baer con Jovino Novoa para pedirnos si podíamos colaborar con su campaña, acordamos un monto y seguimos el procedimiento habitual encargándoselo a Hugo Bravo”, dijo Lavín, lo que fue confirmado por Délano.

Otro dato que juega en contra de la defensa de la ex vocera es que el propio Délano asegura que nunca quiso pasarle plata a Moreira, para destinar esos recursos precisamente a Von Baer.

Novoa, el supuesto recaudador, también es aparentemente desmentido por los Carlos. Si bien se reconocen cercanos y amigos del ex senador, admiten que él pedía platas por otros y que las boletas que entregaba de su sociedad Inversiones y Mandatos nunca fueron a cambio de un servicio prestado al holding.

Otros dos que son sindicados como receptores de platas a cambio de boletas truchas son los ex candidatos al Senado Pablo Zalaquett y Laurence Golborne. El primero no se ha referido al hecho, mientras que el ex ministro reconoció haber recibido aportes irregulares.

El último de los UDI involucrados, al parecer corre una mejor suerte. Se trata de Pablo Longuiera, quien pese a recibir 100 millones de pesos en efectivo para su campaña, versión tanto del ex asesor Hugo Bravo como de los  Carlos, asegura que nunca se acercó a pedir plata y desconoce si le llegó algo. Su tesis no es débil como la de los demás, pues los propios dueños del holding aseguran que él no se acercó. Al parecer no habría boletas truchas en este caso, por lo que el ex ministro pasaría colado.

Ya fuera de la UDI están Alberto Cardemil, el ex subsecretario de Piñera, Pablo Wagner, y el actual ministro de Obras Públicas, Alberto Undurraga.

El más complicado de todos estos tres es Wagner, el único político que hasta el momento será formalizado en la primera pasada que habrá el 4 de marzo, y quien además enfrenta querellas por cohecho y delito tributario del CDE y el SII. Esta última por 59 boletas truchas que le facilitó su cuñada María Carolina de la Cerda.

En el caso de Undurraga no hay boletas truchas, pero ya surgen presiones desde el interior del oficialismo por removerlo.

A estos antecedentes hay que agregar que  los dueños del holding, que al igual que Wagner, serán formalizados en marzo en el Octavo Juzgado de Garantía, enfrentan una querella por “asociación ilícita criminal”.

Se trata de la acción judicial presentada este viernes 23 de enero por Jorge Charbin Lautaris, -socio minoritario de la vidriera de Penta, PH Glass-, que plantea que el grupo funcionaba como una “organización cuyo plan criminal es el enriquecimiento desmedido mediante la comisión de distintos delitos”, según recogió El Dínamo.

A la par de estos hechos, Délano y Lavín también reconocieron ante el fiscal Gajardo una trama para hacer caja sin pagar impuestos, plata que destinaron a campañas y pago de bonos.

Verdades más o verdades menos, lo cierto es que la trama detrás del Pentagate empieza a desenredarse. El fiscal jefe metropolitano oriente, Alberto Ayala, dijo que no se descarta que los involucrados vuelvan a ser citados a declarar. Además, el viernes pasado, antes de que La Tercera revelara el contenido de la declaración que nombraba, apellido incluido, a todos los políticos que recibieron platas truchas, dijo que vendrán nuevo formalizados en la medida que vayan apareciendo nuevos antecedentes.