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En otra arista de esta maraña interminable de sorpresas que día a día ofrece el caso Penta, esta tarde comparece en la Fiscalía de Alta Complejidad Oriente, Manuel Cruzat Infante, por los supuestos contratos truchos que habría firmado con los Carlos para generar pérdidas y sacar plata de la empresa sin dejar registro.

La investigación apunta a convenios firmados entre 2008 y 2012 entre Penta y la empresa CB Consultorías y Proyectos, el mismo mecanismo  utilizado por el holding de Délano y Lavín en las operaciones en dólares la sociedad llamada VSA en 2013, cuyo ilícito fue reconocido por Carlos Alberto Délano ante el fiscal Carlos Gajardo el 5 de enero. De hecho, según publica este jueves El Mercurio, esta trama habría comenzado con las empresas de Cruzat y luego -cuando éste comenzó a tener problemas financieros en 2012- habría seguido con VSA.

Esta trama consiste en generar una pérdida en la diferencia del tipo de cambio y luego recuperarla en una operación inversa, retirando fondos que no dejan registro contable.

Cruzat declarará en calidad de imputado ante los fiscales Pablo Norambuena y José Antonio Villalobos, quienes junto al fiscal Carlos Gajardo sustancian la investigación.

El vínculo de Cruzat en el caso que tiene tiritones a quienes escuchan la palabra Penta apareció luego de la declaración que prestó la semana pasada, ya por sexta vez en lo que va de la indagatoria, el ex gerente del holding, Hugo Bravo.

El hombre que destapó el ollón Penta contó que estos llamados “forwards” fueron suscritos con diferentes empresas, una de las cuales está ligada a Cruzat.

“A Penta le fascinaba enmascarar las remuneraciones”, señaló Bravo, de acuerdo a lo que recogió La Tercera. El ex ejecutivo dijo que era Mauricio Pinto Meneses, ejecutivo de Cruzat y ex compañero de universidad de Délano, quien a petición de éste inició el esquema fraudulento.

Este consistía en “antedatar las fechas para producir utilidad o pérdida en contratos forward y así utilizar recursos para básicamente bonos o fines que tanto Carlos Alberto y Carlos Eugenio tuvieran en mente. Mauricio dijo que podía hacerlo y que las sociedades que harían esto sería la sociedad Consultoría y Proyecto de CB”.

“Yo no participaba en esa decisión, se los comunicaba a los ejecutivos y se les decía que la opción era un forward trucho en que recibirían tanta plata en un cheque de CB a la sociedad que cada ejecutivo designaba”, narró Bravo.

“Una vieja amistad”

El vínculo de Cruzat con Délano y Lavín es de larga data. Los tres fueron parte del grupo de empresarios que se enriquecieron bajo el alero del dictador Augusto Pinochet.

Cruzat, junto a su primero Fernando Larraín, formaron el grupo que en los años ’70 y 80 llegó a manejar 110 sociedades (700 empresas) y concentrar el 5% del PIB nacional.

Llegaron a controlar la empresa Consorcio Nacional de Seguros, que luego pasó a las manos de Carlos Alberto Délano y Carlos Eugenio Lavín.

El 23 de diciembre del año pasado, Cruzat se salvó de ir a la cárcel luego de que el director de Consorcio, Pedro Hurtado Vicuña,  y Fernando Larraín Peña, su primo, pusieran plata sobre la mesa para depositarle 6 millones de dólares a Falabella, que había acusado a Cruzat de apropiación indebida de 40 millones de dólares de la divisa en el marco del caso miscuentas.com.

Según publicó ese día La Segunda, el cuñado de Carlos Larraín puso US$3,4 millones, Eduardo Fernández León unos US$1,3 millones y el hermano del ex senador US$1,2 millones.

Esta misma publicación asegura que ésta era la última posibilidad para que Manuel Antonio Cruzat -cuñado de Fernando Larraín Peña-, evitara ser sometido a un juicio oral.

Cruzat, que el año pasado también tuvo problemas por Curauma -la otra de sus empresas-, estaba acusado junto a sus hijos Nicolás y José Miguel y sus ejecutivos Eduardo Romo e Iván Rojas de apropiarse indebidamente de US$40 millones pertenecientes a CMR, ligado a Falabella.

Iván Rojas además tuvo que declarar ahora en la arista Penta que involucra a su jefe.