Juan Carvajal, ex Secom de Bachelet y asesor de Penta: “Dejemos las recriminaciones y pongamos una agenda seria”

Juan Carvajal, periodista y militante PS, tiene una larga lista como asesor de comunicaciones en los gobiernos concertacionistas que se coronó con su cargo como Director de la Secretaría de Comunicaciones (Secom) de Michelle Bachelet entre el 2006 y el 2009. Eran buenos tiempos esos, la figura de la Presidenta pudo sortear con éxito la rebelión de los pingüinos, el Transantiago, la crisis económica internacional y el terremoto. En números: Bachelet se fue con el 86% de aprobación y jamás llegó a un nivel tan bajo como está ahora -39% según Adimark- tras el llamado “Nueragate”.
Carvajal es un hombre que de alguna manera ha estado, y está, en el corazón de los escándalos que más han remecido a la ciudadanía este último tiempo: el caso Caval y el Pentagate. El primero por su conocimiento de la Presidenta en su primer gobierno y el segundo porque como asesor de Imaginacción, la empresa de comunicaciones el ex ministro Enrique Correa, tiene como una de sus labores actuales la asesoría a Penta. Aquí su análisis del momento.

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-Tu fuiste Director de la Secretaría de Comunicaciones (Secom), ¿qué te parece la salida de Paula Walker?
Me parece una consecuencia natural de deficiencias estratégicas que se verificaron en este primer año de gobierno y que dañaron el posicionamiento de reformas claves como la tributaria y de educación. Tengo la impresión de que es una medida que va en la dirección de mejorar el discurso, el relato y la conexión del gobierno con la ciudadanía.

-¿Por qué ahora, si esto se venía arrastrando hace tiempo?
Porque este es un momento en que el gobierno está adoptando medidas de corrección y que necesita reencontrarse con su público natural y las comunicaciones para eso son fundamentales.

-¿Tienes una mala evaluación del trabajo que hizo Paula Walker?
-No es mala o buena evaluación, estoy hablando de desafíos estratégicos y en esa tarea, las comunicaciones tenían una tarea pendiente.

-Siguiendo con el tema comunicacional, la respuesta de Carlos Alberto Délano con respecto a las acusaciones de la Fiscalía, cuando él lee una breve declaración, en la que dice que Penta es una “máquina cuyo corazón ha latido para dar empleo”. ¿Qué te pareció?
-Me pareció que era la reacción de una persona muy golpeada por lo que le estaba pasando en su vida y que sentía que injustamente se le estaba acusando. No quiero decirte que con razón o sin razón, pero yo vi más bien eso, un factor humano expresado de esa manera.

-Para muchos, con esa declaración Délano nos “rotió” a todos, era como un patrón de fundo.
-Yo lo sentí como el estado de ánimo de una persona que siente que está siendo muy golpeada y que está tratando de decir una verdad suya desde la perspectiva que se le ocurrió.

-¿Hay una clase empresarial que se siente de esa forma? Que los chilenos somos mal agradecidos…
-La clase empresarial es parecida en todo el mundo, se siente en un estatus superior. Y lo que en Chile está quedando claro es que los empresarios no son intocables. Puede faltar mucho, pero cuando uno hace esa crítica, también está entrando de lleno en lo que son las leyes, en que si son justas o injustas, en si los tipos de delito y las penas se corresponden con la gravedad de lo que son. Las sociedades democráticas, para que sean democráticas de verdad, nunca pueden considerarse perfectas y en la medida en que surgen problemas, vas detectando las situaciones sobre las que tienes que normar.

-Tú trabajas con la clase empresarial. ¿Esa clase empresarial está golpeada?
– Creo que sí.

-¿Se siente que les muerden la mano a quienes les dieron de comer?
-Es que nunca las cosas son tan polares. Yo creo que está golpeada. No hay que olvidarse que, aunque han pasado 25 años desde que salimos de una dictadura, eso nos dejó una serie de estructuras, determinaciones y reglas, y nuestra clase empresarial también está ligada a ese período y poco a poco ha tenido que irse situando dentro de lo que es el funcionamiento democrático, a veces con errores, a veces sin, a veces cometiendo situaciones que están fuera de la institucionalidad…

-Las prácticas tienen que ver con una cultura, con un modo de hacer las cosas.
– Sí, pero mira, hace pocos años nosotros nos jactábamos de haber aumentado la recaudación de impuestos porque había poca evasión y ahora nos damos cuenta de que no es suficiente. En este tema de las boletas yo no sé si todos los chilenos tienen claro cuándo, cómo se hacen, si corresponde, si no corresponde. Hay mucha gente que, probablemente, sin quererlo, puede cometer errores en materia de factura o entrega de boletas. Solo cuando ocurren situaciones de este tipo es cuando las instituciones dicen “aquí tenemos que resolver un problema” y eso es lo que se está haciendo. El gobierno de la Presidenta tiene el desafío de hacer algo muy rápido, muy eficiente. La Comisión tiene que cumplir un rol muy claro en eso y todos los partidos políticos tienen el desafío de ser convergentes.

-Muchos tienen temor que esa solución pueda ser vista como una nueva cocina, una suerte de perdonazo…
-Yo confío en que la Presidenta, con la conducción del ministro del Interior Rodrigo Peñailillo, van a lograr incorporar a las fuerzas políticas y a todos los que tienen un rol que jugar en esto y que van a encontrar una solución adecuada.

-¿La ciudadanía va a volver a confiar?
No me cabe la menor duda. Ganar la confianza y perderla está relacionado con las prácticas y cómo la gente ve que sus liderazgos responden a las necesidades y yo no veo por qué el liderazgo político no va a ser capaz de re encantar a la ciudadanía. Ahora para eso se necesitan cosas prácticas y hoy día hay muchos discursos y pocas soluciones.

-¿Qué cosas prácticas se podrían hacer?
-La ley de financiamiento de campañas tiene que salir rápido, pero además lo que tiene que cambiar sustantivamente es qué se entiende por financiamiento de campaña y cuánto es tolerable.

-¿Crees que la recién conformada Comisión contra los Conflictos de Interés, el Tráfico de Influencias y la Corrupción va ayudar a esto?
La capacidad técnica y la amplitud de sus integrantes da confianza. Veo que representa a todas las sensibilidades del país. Esto va a contar con el apoyo de todos los sectores. Sin embargo, los partidos tienen su propio desafío y deben hacer una propuesta en conjunto.

EL CASO CAVAL
-¿El caso Caval ha sido un golpe muy duro a la Presidenta?
-Por supuesto, es un golpe duro. Y es un golpe duro porque ella no solo tiene un liderazgo fuerte, sino que la confianza de la ciudadanía en su trayectoria. Pero una cosa es lo que aconteció en esta situación específica y otra cosa es su persona. Ella es la Presidenta de Chile, la gente votó por ella. Si hay un problema con un hijo, no se puede responsabilizar a la Presidenta. Estamos hablando de un hijo mayor de edad, con familia, con independencia y él deberá responder por lo que corresponde. La Presidenta responde por lo que ha planteado en el primer gobierno y ahora con el gobierno de la Nueva Mayoría. Y creo que el año que se va a cumplir lo que demuestra, es que ella tiene una absoluta solidez con lo que planteó y lo que se está haciendo.

– Pero el pequeño detalle es que Sebastián Dávalos tuvo un cargo en el gobierno…
-Pero el pequeño detalle, es que produciéndose esta situación, él renunció. Por lo tanto esa también es una medida disciplinaria.

-Es innegable que hubo daño a la Presidenta, para algunos es irreversible y para otros no… ¿Para ti?
-Todas las cosas en la vida depende den…. Acá se depende mucho de lo que se haga y cómo se haga para que esto se supere de manera adecuada. La Presidenta tiene un liderazgo fuerte, tiene convicciones muy sólidas y va a ser capaz de salir adelante sin problemas.

-¿Crees que la declaración que hizo al regreso de sus vacaciones fue suficientemente poderosa?
-Es difícil que una declaración sea adecuada para el estado de opinión pública que se ha generado. Hay cosas que se arreglan con el tiempo, y la Presidenta, además de ser la Presidenta, también es madre y cualquiera que esté en esa condición se da cuenta de lo difícil que es separar de manera adecuada las dos cosas, pero para mí la señal más fuerte e indiscutible es que él salió del cargo que tenía.

-Dávalos renunció varios días después…
-Salió del cargo que tenía. Cuando ocurre una renuncia de este tipo es porque en el fondo es una medida disciplinaria. Hay que entenderlo así, los gobiernos tienen sus simbologías, sus señales, yo creo que a Sebastián Dávalos le dijeron: “Usted tiene que renunciar”. A lo mejor él quería renunciar también, pero lo cierto es que él dejó su cargo. No siempre ocurre. Nadie ha dicho que él sea culpable de un delito, hay que ser justo en esto. Hay una investigación que está en desarrollo. Y perfectamente alguien que es acusado de algo no necesariamente tiene que dejar su cargo. Aquí se fue radical. Y esa es una realidad. Se demoró unos días, pero ese no es el punto.

-¿Hubo machismo en cómo se abordó este tema, en poner acento en esto de ser madre y Presidenta? Quizás con un hombre no hubiera sido lo mismo.
-No sé, yo creo que la lucha política pasa también por muchos circuitos que a veces son complejos. El caso Caval se dio también en el contexto del caso Penta, que estaba golpeando de manera muy brutal a la derecha chilena y esto fue como ¡Uau!, ahora apareció el otro lado, y las cosas han ido transitando de esa manera. Pero sin el caso Caval, incluso ya con el puro caso Penta, a mi juicio era fundamental entrar muy de lleno en el tema del financiamiento de las campañas.

-Vuelvo con las prácticas empresariales en este caso también. ¿Cómo se puede dar una reunión con el dueño de un banco, en ese momento, con el hijo de la segura electa presidenta de la república y su mujer, para un préstamo de esa magnitud?
-No es el caso específico. Lo que quiero decir es que la relación entre el dinero y la política tiene que clarificarse muy bien porque indudablemente hay cruces que pueden ser nefastos y que pueden ser perjudiciales para las personas, para las instituciones, para el país.

-Tú hablaste de esta clase empresarial con rasgos de superioridad. Eso permite una reunión como la que se dio entre Luksic, Dávalos y su mujer?
-Puede ser. Y la otra posibilidad es que la hago conscientemente y busco generar esa instancia para sacar provecho de determinadas circunstancias. Por eso mismo es que hay que regular de manera muy clara la relación entre el negocio y la política porque si no por supuesto que las democracias corren riesgo.

-Pero ¿cómo el hijo de la Presidenta no piensa que puede dañar el liderazgo de su madre?
-Por supuesto que fue un error.

-¿Qué te pasó cuando leíste la noticia del préstamo entre Luksic y la empresa de la nuera de la Presidenta? ¿No lo podias creer?
Lo que dimensioné inmediatamente fue el feroz golpe que significaba para la Presidenta, cosa que ha ocurrido. Y por eso hoy se necesitan soluciones rápidas.

-¿El factor tiempo es importante para recomponer las confianzas?
-Muy importante. Yo diría que hemos sido lentos para reaccionar. Estas situaciones requieren de soluciones rápidas, de propuestas que se evacuen rápido, de instancias que se generen, de partidos políticos que se den cuenta de que la situación está suficientemente madura como para decir: ya no peleemos entre nosotros por tonteras, porque aquí hay problemas que nos sobrepasan, porque aquí hay cosas que nos obligan a ponernos de acuerdo. Y hablo de Nueva Mayoría y de la derecha, porque esto golpea a todos.

¿Este acuerdo es una agenda legislativa?
-Hay que hacer una agenda. Primero hay que ver los temas, después hay que ver cuáles son meritorios de leyes porque de repente hay algunos que no necesitan leyes y tal vez hay que hacerlos mañana si es posible. Y tercero pongámonos de acuerdo, redactemos un proyecto, hagámoslo con máxima urgencia y saquemos estas cosas rápido de manera que la opinión pública tenga claro que aquí la clase política entendió que este era un problema delicado para todos, se puso de acuerdo y bajo la conducción del gobierno y del ministerio del Interior digan: “Esto es lo que se hará”.

-¿Crees que ha entendido la clase política?
-Yo creo que ha entendido 20 veces más con el caso Penta.

-Hay una encuesta de Radio Cooperativa que dice que el 86% de los chilenos cree que los parlamentarios involucrados debieran renunciar.
Está bien, yo podría decirte lo mismo siempre y cuando se demuestre que efectivamente es así, lo que a mí no me parece bien es que por la realidad comunicacional, la gente tenga que renunciar, pagar culpas o estar presa mientras no existan pruebas de verdad…

– ¿No te parece el caso Penta potente?
-Me parece que es potente. Lo que hay que determinar es si son faltas, transgresiones, o son delitos. Cuando se han cometido delitos, las medidas tienen que ser duras por supuesto y tienen que corresponder a lo que las leyes indican.

-Tú tienes dudas en el caso Penta…
-No es que tenga dudas, no es un problema mío. Claramente recién va a iniciarse un proceso y no solamente para el caso Penta, para todo. Y como tú me estás trasladando eso inmediatamente a la política, no te puedo decir “tienen que renunciar todos” porque si no entraríamos de nuevo al estado de las comunicaciones, te fijas, que es distinto al estado de la realidad comunicacional. Lo que creo es que primero hay que regular, empezar a hacer las cosas y si paralelamente se ven situaciones que lo ameritan, cada partido resolverá como corresponde eso. Ahora se tiene que despejar el escenario. No voy a ser yo el que tenga que defender a la derecha, a la izquierda, o al medio, porque no corresponde. Te estoy dando esta entrevista como un analista y trato de ser lo más justo posible en términos de encontrar los caminos adecuados para resolver. A veces veo que RN quiere sacar partido de la situación porque se ve menos afectado y presiona a la UDI y eso me parece un craso error en una situación que al fin y al cabo nos toca a todos. Todos los partidos tienen que decir: “ya, pongámonos de acuerdo, por un rato dejemos los problemas y las acusaciones, dejemos las recriminaciones y dejemos de pedir a quién le cortamos la cabeza y a quién no, pongamos una agenda seria y veamos cómo lo resolvemos”.

-¿Por qué la gente le va a creer a una clase política que está desprestigiada?
-Porque esa clase política está buscando una solución de conjunto. Lo que no cree la gente es que unos y otros se peleen porque la gente los ve iguales, pero si la gente ve que los esfuerzos se ponen en la perspectiva de soluciones reales, tiene que haber una comprensión distinta. Ahora, puede que no sea inmediata, pero las cosas también se demuestran caminando, si la próxima campaña es igual o peor en gastos de dinero, por supuesto que nadie va a creer. Yo creo que en eso sí que hay que ser radicales, hay que hacer reducción brutal en costos de campaña.

-Los parlamentarios que estuvieron involucrados en financiamientos ilegales, ¿no se pueden presentar de nuevo para su reelección?
-Yo creo que los que están involucrados ya tienen la pérdida hecha. No van a ser reelectos, o son cuestionados por la ciudadanía, o perdieron credibilidad, o en sus partidos los van a sancionar. Cualquiera de esas o todas las anteriores.

-En términos de lo comunicacional, el ministro Peñailillo, ¿lo hizo bien con el caso Caval o efectivamente cometió un error?
Peñailillo ha hecho una gran labor en el gobierno desde que inició sus funciones. De él se pensó que no tenía capacidades, que le faltaba experiencia, que no tenía conocimiento y con el terremoto quedó en evidencia que tenía capacidades. Luego sacó una ley del fin del binominal que no la pudo sacar ningún gobierno anterior de la Concertación. No tengo la menor duda de que él lo ha hecho bien. Y en segundo lugar, no sé de qué manera se podría haber hecho distinto lo del caso Caval con relación a lo que el gobierno le compete, que era cuánto tiempo se podía mantener Sebastián Dávalos. Y él renunció y se resolvió.

-¿Crees que la Presidenta puede empezar a subir en las encuestas?
-Yo creo que va a ser un proceso lento, el efecto de esto no pasó, esto está en pleno desarrollo.

-La aprobación actual de la Presidenta es más baja que con el Transantiago.
-Pero yo te estoy hablando de otra cosa. Uno a veces puede ver que en el proceso de baja se produce una inflexión y que vamos a subir. Y que no estamos todavía en ese momento. Pero las encuestas son absolutamente movibles.

-¿Se han hecho muy mal las cosas para estar ahí o efectivamente el golpe ha sido muy fuerte?
-Yo creo que hay algunas cosas que, desde el punto de vista estratégico, no se han enfrentado de la manera adecuada. Te doy un ejemplo. Hace unos días escuché que en el 2016 iba a haber educación gratuita. ¿Por qué no lo dijimos cuando comenzó el gobierno si ya estaba claro el proyecto y hacia adónde apuntaba? Carecimos de información precisa que configure una opinión pública. Hemos estado discutiendo un montón de cosas un año completo, que se resolvían de manera más simple, con un puro título como él que te di. En ese tipo de materia por supuesto que han habido errores y no me cabe la menor duda que el gobierno lo tiene claro y así como se dio este anuncio van a venir otros mucho más clarificadores del sentido último de una política. Ese es el desafío que uno tiene como comunicador estratégico.

-La Presidenta parecía tener una hoja de ruta bastante clara ¿Crees que con los casos que han ocurrido en las últimas semanas se va a empantanar estas reformas estructurales?
-No, esto suele pasar.

-¿Va a poder retomar su agenda?
-Tiene que retomar la agenda indudablemente. No podría retomarla sin hacerse cargo de lo que está sucediendo, pero por supuesto tiene que retomarla porque hay compromisos que están hechos: la reforma a la educación tiene que avanzar.

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