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Una hora y 50 minutos fue lo que duró la segunda cuenta pública de la Presidenta Michelle Bachelet, que estuvo marcada por un repaso de lo realizado por su gobierno durante estos 14 meses, un reconocimiento -en términos generales- de las fallas que ha habido en materia de probidad y un llamado a aprovechar el punto de inflexión ante un momento en que las respuestas de antes ya no satisfacen a la gente.

Tras aplausos y chiflidos que bajaban desde las tribunas, la Jefa de Estado partió diciendo que se está ante un “momento histórico”, “un año intenso”, marcado por el descrédito de la política, el que se debe hacer frente con más rigor. “Podemos más”, pidió la Mandataria, quien aseguró que “hemos tenido fallas, no voy a esconder nada bajo la alfombra”.

Pese a que estas palabras sonaron a admitir la crisis política, la Presidenta evitó referirse directamente; vale decir, con nombre y apellido a los casos que han remecido el país durante los últimos seis meses. A saber, Bachelet no pronunció las palabras Penta, SQM, Caval, ni mucho menos hizo alusión alguna a situaciones personales.

Después de eso, la Jefa de Estado comenzó a dar lectura a los avances conseguidos por su gobierno, y a lo que se pretende seguir realizando en diversas materias como educación, energía, protección social, probidad, etc.

Habló de gratuidad universal, de los recursos destinados en educación, de la cobertura parvularia, de la vuelta de los colegios públicos al Estado, y de las mejoras en las condiciones laborales de los profesores.

Posteriormente, la Mandataria se refirió a la agenda laboral, y anunció que “es tiempo de ponernos al día con los derechos colectivos del trabajo”. Asimismo, dijo que es fundamental fortalecer la inclusión laboral de jóvenes y mujeres. 300 mil mujeres y 140 mil jóvenes capacitados al final del mandato, comprometió Bachelet en este punto.

En esta materia, también hizo mención a mejoras en las condiciones de los pensionados, como el proyecto de ley para garantizar la cuota mortuoria y el fin de la cotización del 5% de salud para mayores de 65 años.

En el plano de quienes se desempeñan en el sector público, prometió el traspaso de 8.000 trabajadores a honorarios a la condición de contrata.

Fin al binominal y nueva Constitución

“Fue una larga herencia de la dictadura que por fin ha quedado atrás”, dijo Bachelet al recordar la eliminación del sistema binominal, que ya fue aprobado por el Congreso, por otro que comenzará a operar en 2017.

Al respecto, la Mandataria apuntó a que después de este logro lo que viene es modificar la Constitución, puesto que “la que hoy nos rige no favorece el encuentro de los chilenos”.

Chile tiene una oportunidad histórica de construir por primera vez una constitución genuinamente republicana y soberana, planteó sin ahondar en todo caso en el mecanismo, en la vía, por la que pretende modificar la carta fundamental. Este punto del discurso, fue tildado de ambiguo, por parte de algunos sectores, sobre todo de la derecha, cuando comenzaron a conocerse las primeras reacciones tras el  término de la cuenta pública.

“Debemos restaurar las confianzas (…) estamos en un momento de cambio, no bastan las respuestas de antes”, dijo Bachelet al tratar someramente el tema de la nueva Constitución.

Siempre en materia de participación ciudadana, la Presidenta dijo que en 2017 los chilenos que están en el extranjero finalmente podrán tener derecho a voto. La afirmación, por supuesto, sacó aplausos desde las gradas.

La corruptela

Las medidas de probidad, anunciadas tras el trabajo que realizó la comisión Engel, también aparecieron en parte del discurso. La Presidenta recordó el fortalecimiento del Servel, las sanciones que se impondrán a los parlamentarios que a futuro incurran en malas prácticas y el fin de los aportes de empresas a las campañas.

La Mandataria dijo además que “también he propuesto medidas para hacer más transparentes los negocios, de modo de garantizar los derechos de los ciudadanos”.

“Se ha producido un punto de inflexión, la tarea será larga, pero Chile no tolerará más las prácticas como las que hemos conocido, y como gobierno no descansaremos hasta dejar establecidos cimientos más sólidos y legítimos para nuestra democracia”.

Las catástrofes que han remecido al país, como el incendio en Valparaíso, el terremoto en el norte, las lluvias, las erupciones, también tuvieron espacio en el discurso.

“No vamos a bajar los brazos hasta que todos los procesos de reconstrucción estén listos”, dijo.

El clima económico

“Este no es un ámbito cualquiera, es un pilar fundamental de nuestro desarrollo”, afirmó Bachelet al referirse al crecimiento económico, tema esperado por muchos.

Agregó que “es muy cierto que el crecimiento por sí solo no trae más equidad; pero sin crecimiento fuerte y sostenido, las políticas de equidad e inclusión carecen de bases sólidas”.

“Somos un país serio, con un manejo macroeconómico responsable”, dijo además la Mandataria, haciendo una implícita defensa de las reformas.

Respecto de ponerle patitas a la economía, Bachelet también mencionó el aumento del gasto público.

Luego, quizás en uno de los anuncios más destacados, la Mandataria habló del proyecto que emparejará la cancha respecto de lo que se paga en luz en las distintas zonas del país.

“Enviaremos un proyecto de ley para que nadie pague más de un 10% del promedio de las cuentas de electricidad a nivel nacional”, aseguró.

También en materia de energía, habló de los proyectos en marcha, y que de aquí a 2025 el 20% de la matriz debería provenir de las energías renovables.

Bachelet, además mencionó lo que se invertirá en infraestructura, en innovación, en el agro, en materia de derechos humanos y en cultura. Se hizo un reconocimiento a la labor de las Fuerzas Armadas en las catástrofes y se habló de la política de Estado respecto de relaciones internacionales. La mención a los recientes alegatos en La Haya por la demanda marítima de Bolivia fue inevitable.

Los mayores aplausos

Sin duda, pues así lo hicieron sentir los presentes, hubo cuatro momentos claramente identificados como los más destacados: la mención de la aprobación de la Ley Ricarte Soto, la unión civil, la Copa América y la celebración del centenario de Violeta Parra.

Ya a modo de cierre, tras casi una hora y 45 mintos de discurso, la Jefa de Estado insistió en el punto de inflexión y en la convocatoria para hacer frente al momento.

“Chile está en un punto de inflexión y nuestros compatriotas me han exigido que los aprovechemos por el bienestar común. Ese es el rumbo que mi gobierno impulsa y acompaña, y redoblaremos los esfuerzos en esta segunda etapa de gestión”.

“Pero éste es un camino que debemos recorrer juntos y en el que cada uno tiene un rol clave. Nadie puede restarse de la acción y la discusión  en la marcha de nuestra patria (…) es tiempo de que nos volvamos a encontrar en el diálogo”, cerró la Mandataria, enfatizando que ésa es la vía para hacer realidad el momento único.

A la salida del Congreso, las reacciones transitaron por lado del oficialismo como una defensa a lo expuesto, al tono sobrio y republicano y a lo que viene para adelante en materia de educación y protección social.

Por parte de la derecha, hubo calificaciones de ambiguo, de inconsistente, y de la pérdida de la posibilidad de hacer un llamado más convocante.

Mientras tanto, algo de rabia se hizo sentir en las calles de Valparaíso, a través de una marcha que apuntaba a recordar a los jóvenes estudiantes muertos la semana pasada en un confuso incidente, y al hecho de que hoy por hoy la credibilidad de la política está en el suelo, casi carente de legitimidad, a propósito del mecanismo constituyente que se supone partirá en septiembre.