Marcelo Zunino sale en defensa de Gonzalo Jara: “A Flavio Maestri le metía el dedo en la raja, le agarraba el paquete, hasta le hice un bocinazo”

Fue uno de los últimos duros del fútbol chileno y sabe de encuentros rudos en la cancha. Zunino no se guarda nada y defiende a los vivos que juegan al fútbol. “Kalule fue nuestro último estandarte”, dice.

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Por Claudio Pizarro • foto: alejandro olivares

¿Qué piensas del escándalo por el dedo en el culo de Jara a Cavani?
Bueno, claramente cuando caché que Jara había hecho lo que hizo, esa costumbre barrial, caché que venía la mano para mí. Lo que pasa es que hay testimonios fotográficos que me condenan.

De hecho, hay una foto tuya circulando en internet.
Esto se dio porque uno condimentaba el tema. El fútbol es un espectáculo deportivo y hay mucha gente pendiente de lo que va a suceder en un partido. Este tipo de situaciones, entonces, quizá estén un poco obsoletas o no muchos lo hacen, pero cuando surgen este tipo de mañas o actitudes…

Llaman a Zunino
Claro, llaman al Marcelo Zunino, y cuando sucede eso dicen: “Oh! no puede ser!” y comienzan las repercusiones.

Al Beto Acosta lo tenías de casero…
Bueno, lo que pasa es que antes había mucho más roce. Porque tú como stopper siempre tení un duelo con el centrodelantero. Y empiezan los agarrones, los pencazos en los testículos, de repente te pegan codazos y cabezazos. Y te las tienes que comer callado porque después viene el desquite: les metes los dedos en el culo care’ palo. A mí también me la hicieron, muchas veces.

¿Quién?
En el año 91’ estaba jugando contra el Wander y el guatón Bahamondes me la metió por dentrosky, cachai. Me marcó en un córner y me metió un dedo en el orto. “Chi, no me hay pedío ni pololeo y me metiste el dedo más gordo”, le dije yo. Uno era más vivo en ese aspecto. A veces te falta ese tipo de roce como para reaccionar de diferente manera. Porque hoy día lo primero que hacen es reaccionar con un combo. ¡No poh!, cuando te pegan tení que dejar pasar el tiempo, unos diez o quince minutos pa’ desquitarte. Son cosas que suceden dentro de un terreno.

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Qué otras cosas te han pasado en una cancha de fútbol…
Bueno con Flavio Maestri nos dábamos. Él me pegaba, yo le pegaba. Le metía el dedo en la raja, le agarraba el paquete, hasta le hice un bocinazo y justo pegan el flashazo, no como ahora que hay ciento cincuenta mil cámaras.

Un acierto fotográfico
Un acierto fotográfico, simplemente.

¿Y cómo se lo tomaban los jugadores en tu tiempo?
Como algo chistoso. Era parte de la esencia del futbol.

Ya…
Sí, es que la esencia del futbol está dominada por la parte psicológica, reglamentaria, física y futbolística. Son cualidades que uno ocupa dentro del terreno; pero también está lo otro, la maña o travesura. Es lo que te da la naturaleza cuando estái jugando en el barrio y las mañas salen a florecer en el terreno de juego. Son los argumentos que uno ocupa como defensa no más.

Y si no te la aguantan….
Si lo toma a mal, va a reaccionar así. Lo que pasa es que si tú hací ese tipo de acciones, estái buscando que el otro reaccione mal para sacarlo del partido.

Cómo lo hizo Jara con Cavani…
No sé si Jara sacó provecho de eso, porque acuérdate que Cavani ya había tenido un roce en la orilla y le habían sacado una amarilla y estaba como ido. Durante el partido debieron hablar muchas cosas y Gonzalo, con la viveza y la “chispeza”, como diría Gary, le sacó provecho a la situación y el otro respondió en forma errónea.

O sea, recibieron de su propia medicina…
¿Me cachai? Es como antes, cuando te decían “oye, el centrodelantero anda con el tobillo malo. Era un mensaje para que le pegarai un viaje en el tobillo. La vieja escuela. De repente te daban una bolsa de jugo con dos nudos que tenían diazepan para que los otros weones se durmieran y la bolsa con un nudo era jugo natural. Pero esas cosas ya no se dan porque las generaciones van cambiando.

¿Por qué crees que ya no se dan?
Porque ya no tení espacio para jugar en una plaza, en la calle, los competidores están disminuyendo, los jóvenes ya no quieren jugar al fútbol, los cabros chicos son pura tecnología y computador. Ya no entienden las mañas antiguas. Muchos cabros chicos viven en Marte y no cachan para dónde va la micro.

¿Qué piensas de los periodistas que pontifican sobre las buenas costumbres?
Cantona, siendo un pedazo de jugador, un genio, le pegó la media pata’ a un hincha, ¿te acordai o no? Salió de la cancha y, pum, le mandó un karateca. Zidane le pegó un cabezazo a Materazzi porque no aguantó lo que le dijo. Es una reacción espontánea dentro de la calentura, la adrenalina. No es una cuestión premeditada, es un error. Entonces hacer un discurso diciendo que
Jara es chancho, asqueroso, no corresponde. Eso es responder a una línea editorial donde no te dejan decir otra cosa.

Pizarro dijo que los uruguayos eran cara de raja… ¿compartes esa opinión?
Sí, primera vez que Pizarro dice “cara de raja”, podría haber dicho “son extremadamente cara de palo”. No, pero está bien, usó un chilenismo. Si los uruguayos por naturaleza han sido fieros porque no se callan la boca. Arévalo Ríos nos dijo por qué no nos callábamos un poquito y ganábamos algo primero. Estaba tirando una pachotada para el partido que venía que va a ser de meta y ponga. Si vai a Uruguay como hincha, tenís que comértela nomás, voh sabí que vai a ir al choque. Y eso habla muy bien de Chile, porque lo están respetando. Si hablan así los uruguayos, los argentinos y los brasileños, quiere decir que eres una selección de respeto, de carácter.

Pero han transmitido demasiado…
Yo he tenido compañeros uruguayos y son guapos, choros, son los primeros en ir al frente, son como William Wallace contra 300 hueones. Son como el gladiador con 1500 hueones, como esas películas que decís “puta el hueón capo”. Como el Aquiles que mató a todos los hueones de Troya. Esos son los uruguayos y ahora tienen que cerrar el orto, si ya perdieron nomás. Que reclamen para el otro partido.

Tú crees que un jugador pícaro tiene que morir en su ley, como dijo Clavito Godoy a propósito de Jara.
Puta, Clavito Godoy. Me aparece hasta en la sopa. Me acuerdo que me gritaba “Zuninoo, Zuninooo”. Veía un clavo en mi casa y lo botaba, no quería ni clavar un cajón. Pero estoy muy agradecido del Clavo, tremendo técnico, un futurista. Fue un técnico que en el ‘85 ya hablaba de preparación atlética, cronograma, planificaciones, todo lo que uno ve ahora. Me decía que como defensa central tenía que hacer 1300 metros en el test de Cooper, porque en Europa lo hace el central alemán, ese grande, groso, bonito, lindo de cara, te decía así y te cagabai de la risa.

¿Te la creías o no?
“Chucha puedo llegar a Europa”, pensaba. Tengo nacionalidad italiana, ¿por qué no? Estar al lado de Maldini, Baresi, no destiño. Biotipo grande, groso, guerrero romano y todo. Bueno, el Clavo tenía razón porque la picardía tú la traes de la cuneta, de la plaza, del colegio, y eso no se te acaba y lo transfieres al fútbol profesional. Porque en el fútbol profesional aprendís a tener un buen entrenamiento, a progresar, cualidades coordinativas, físicas, pero lo traes desde chico. Entonces pegái el palmetazo, la agarrada de camiseta, te van a hacer un gol y metís el cuerpo, “ pum”, y lo botai. Eso es barrio.

¿Nunca se van a acabar los guapos en el fútbol?
No, el Pitbull es guapo y choro, y Jara también. Lo que pasa es que Jara es de bajo perfil pero es vivo para jugar y lo ha demostrado. Vidal también. El mismo Huaso Isla recuperó su nivel contra Uruguay en un partido de meta y ponga. Hay jugadores con ese perfil. Pero si te volví loco, quiere decir que no tení viveza.

Los vivos no caen tan fácil…
Un jugador que tiene viveza de barrio no va caer tan fácil, el último baluarte nuestro fue el Kalule Meléndez. Kalule era vivo para jugar, pillo.
Se tiraba al piso, sabiendo que había metido la media pata’ y lloraba y alegaba. El Kalule fue el último estandarte de los vivos en nuestro fútbol.

¿Cómo calientas a un rival dentro de la cancha?
Le decí “vos creí que me vai a hacer un gol”. “¡Ni cagando me vai a hacer un gol! Si no te podís las patas” “¿Y quién soy voh?” Y ahí lo sacái de quicio agarrándole la camiseta, punteándole los talones, pisándolo un poquito. ¿Cómo vai a dejar libre a buen jugador? Tenís que marcarlo encima, huevearlo. Hoy en día no se atreven porque les pasa lo de Jara, pero tenís que comértela no más, si estái en el orden público y vai a ser enjuiciado para bien o para mal, entonces tenís que tener jugadores chanchos. Como decía el Clavo, epidermis de elefante, gruesa y no te entra nada.

Zalaquett y Jovino

¿Te gusta tuíter?
-Tengo tuíter y apechugo no más, como cuando publicaron la huevá que dije por el cambio de sexo de Bruce Jenner. Me dieron con todo. Nunca me habían dado tanto, ni contra Católica, ni contra la U ni Colo Colo. Pero tengo una opinión distinta y tienen que respetarla. No por eso te van a crucificar. Las redes sociales son agresivas e intolerantes.

Porque muchos llaman a la tolerancia, siendo absolutamente intolerantes.
-Sí poh. Salen con el “qué te creís ignorante, dónde sacaste el título, en qué universidad, quién te lo regaló”. Es para la risa. Y después se mandan unos discursos filosóficos y yo les decía “pero, hueón, ¡no entiendo nada lo que estái diciendo!” Pero me da lo mismo. Me cago de la risa.

¿Hay homosexuales en el fútbol?
-Nunca vi. Yo me agachaba en el camarín tranquilo a recoger el jabón, no miraba para atrás. Y valoro a los compadres porque son un grupo súper unidos en el tema de la homosexualidad, en la igualdad de género.

Tú eres concejal por La Florida. ¿Cómo has visto al alcalde Carter?
-No me equivoqué al apostar por Rodolfo. Lo ha hecho bien. Ha tocado los barrios periféricos de la comuna de La Florida, donde ha cambiado plazas que eran basurales por puntos de encuentro.

Carter ha sido bastante explícito con el apoyo a las minorías sexuales, puso la bandera en el municipio, un preservativo, ¿qué piensas de eso?
-Le encanta tomar temas que para la derecha son fierro caliente. A mí me cuesta un poco más. Será porque soy de familia más tradicional o porque soy casado. Rodolfo es soltero y eso marca una gran diferencia porque si tú eres padre, tratas de dar testimonio y poner ideas a tus hijos.
¿Estás de acuerdo con el tema de la plantación de marihuana para enfermos terminales?
-Sí, pero no estoy de acuerdo con el consumo de la marihuana aunque sean cinco gramos. Y como me eligieron como autoridad voto en contra. Pero el tema terapéutico es distinto, porque tiene respuesta positiva para la gente enferma. Les baja el dolor y los relaja.

¿Te consideras un hombre de derecha?
-Sí, pero no me represento en cuestiones ideológicas y que a veces a la derecha la hace intolerante. Me gusta la derecha porque más que ideología, trabaja. Pero creo en una derecha no polarizada, no la extrema derecha, que no te beneficia en nada. Soy de una derecha más cercana al centro.

¿Eres amigo de Zalaquett?
-Sí, a Pablo le tengo mucha estima y está pasando un momento difícil. Ese error lo puede cometer cualquiera, porque como dicen “el hospital y la cárcel es la casa del jabonero”.

¿Lo has ido a ver en la reclusión nocturna?
-No lo he ido a ver. Tengo que ir. Puta, Pablito se va a tranquilizar. No va a poder estar con la Lola Melnick. Nos reíamos cuando Pablito llegaba a la semana de la chilenidad con su acompañante. Pero me da mucha lata porque es una gran persona. Porque la política te hace ser individualista y te equivocas en el camino, porque el financiamiento no está claro. El financiamiento es como la prostitución: mientras más rica la mina, más caro pagái.

Pero está arriesgando una pena por cohecho…
-Eso pasa porque te gusta la política y el poder. Y el poder a veces te vuelve loco, te sientes en el Olimpo y no te bajái nunca. “No, si a mí no me van a tocar” y tocaron a Jovino Novoa, el zar de la derecha, quién se iba a imaginar. Hasta que llegó este compadre, Valdivia, que murió, sapió y empezó la bola de nieve. Y la izquierda lo tomó como propio, “con esto los cagamos”, pensaron ¿Y la derecha qué dijo? “Se la devuelvo”. Falta que uno grite, como decía mi querido amigo Pohlhammer y quede la zorra punto com.

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