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Durante casi todo el día de ayer se reunieron el sindicato de trabajadores del Observatorio Astronómico Alma y la Associated Universities Inc. (AUI), el socio norteamericano del proyecto y empleador de los trabajadores chilenos de ALMA. En el Hotel Atton de Vitacura se inició el tercer proceso de negociación colectiva que en 2013 terminó con una huelga de 17 días que dio la vuelta al mundo. En esa ocasión incluso se impidió la fiscalización de la huelga por parte de la Dirección del Trabajo, debido a la inmunidad diplomática de la que goza el observatorio. “Durante ese proceso, los trabajadores dieron cuenta de que las condiciones en que desarrollaban su labor no eran dignas”, recordó hoy el sindicato.

En esta ocasión, sin embargo, los trabajadores tienen confianza en que se pueda llegar a un acuerdo sin tener que llegar a ejercer su derecho a huelga. “Es el primer día, igual es bastante adelantado poder dar alguna opinión de cómo viene la negociación, pero haciéndonos eco quizás de la buena fe que han planteado la administración en la reunión, la verdad es que se ve mejor por lo menos de lo que fue la negociación anterior”, señaló a The Clinic Online Víctor González, presidente del sindicato de trabajadores. “Se nos ha señalado que hay una disposición de hacer ajustes en los sueldos bases de los colegas.Entonces hay una disposición mejor que la vez anterior en cuanto al perfil de la negociación”, agregó.

La organización sindical comenzó las conversaciones con la premisa “Más Derechos, Mayor Igualdad” y con el objetivo de “acordar una carrera funcionaria y fijar una política de remuneraciones adecuada a la naturaleza del Observatorio”. Asimismo plantean equilibrar las condiciones comunes de trabajo con las existentes en los demás observatorios extranjeros instalados en Chile.

En ese sentido González destacó que las condiciones de trabajo en el observatorio ubicado en la comuna de San Pedro de Atacama, “son las más exigentes, diría yo, de todos los observatorios. Se trabaja a la intemperie, a más de cinco mil metros de altura”.

Por eso, insisten en que las condiciones laborales al menos se equiparen: “En Chile hay instalados tres otros observatorios aparte de ALMA, que funcionan de manera similar. La mayoría estamos en una Federación y tenemos bastante claridad de cuáles son las condiciones contractuales que se han logrado en cada uno de los observatorios en sus distintas negociaciones colectivas. Y lo que nosotros vemos es que las condiciones que existen en el Observatorio ALMA, que a pesar de ser el más grande y más nuevo inaugurado en Chile, son inferiores a todos los otros”, señala.

Agrega que su demanda no es igualar los términos, pero al menos hacerlos más comparables: “Eso para nosotros es difícil de aceptar o entender, por cuanto son la retribución por el trabajo que hacemos y la naturaleza de nuestro trabajo es bastante similar de lo que se hace en todos los otros observatorios”.

El observatorio ALMA fue inaugurado en 2013 y su construcción demandó una inversión inicial de U$ 1.400 millones. En sus dependencias operan 66 antenas, conocidas como radiotelescopios y se trata de uno de los más importantes del mundo, donde se han realizado constantes y relevantes aportes al conocimiento. Recientemente colaboró con el mayor acercamiento registrado hasta ahora por la sonda New Horizons de la NASA a Plutón, que logró ubicarse a menos de 12.500 kilómetros del diminuto planeta. Además, entre los últimos descubrimientos está el del proceso de formación de las estrellas masivas y génesis de nuevos planetas. A pesar de esto, sólo el 10% del uso del observatorio está disponible para la investigación nacional, lo que también ha sido foco de críticas en la comunidad científica.

Al mismo tiempo, el 80% de los trabajadores son chilenos. De 300 empleados, 50 son extranjeros y de los 250 restantes alrededor de 160 se encuentran sindicalizados, recordó González: “Somos nosotros los que hacemos funcionar el observatorio, los que estamos ahí en el día a día y que permitimos que el observatorio opere. Y a pesar de eso los beneficios que tienen relación con las remuneraciones son inferiores a los que hay en la ESO (Observatorio Europeo Austral), en los europeos e incluso en los americanos. Y aparte de eso hay beneficios que simplemente no existen en ALMA y que sí hay en otros observatorios, son bien amplias las diferencias que existen”.

Concretamente, además de un aumento salarial de $100.000 y que se estandaricen las remuneraciones según el trabajo realizado, exigen “que no ganen distinto por hacer el mismo trabajo. Que se resuelvan injusticias de remuneraciones distintas que reciben los colegas por realizar el mismo trabajo”. “No es solamente solicitar un aumento de un bono, sino que queremos mejorar el clima y las condiciones comunes de trabajo, y por ende mejorar el ambiente laboral”, aclara González.

Además, señaló que se busca regularizar lo que ellos llaman “carrera funcionaria”. Por ejemplo, explicó que existen denominaciones de niveles de los trabajadores: “Acá la denominación de los cargos es bien particular. Se habla de técnico nivel 3, nivel 2 y nivel 1. Siendo el 3 el más junior y el 1 el más alto. Y lo que uno pensaría es que después de cierta cantidad de años, uno avanza al nivel siguiente con la experiencia acumulada y así se va moviendo, se hace una carrera”.

Sin embargo, eso no sucede y un técnico puede pasar años en el mismo nivel y con las mismas condiciones contractuales, impidiendo que se “haga carrera” en la empresa. “Se nos ha señalado que en ALMA la concepción de la administración es que a menos que se abra una vacante de técnico 2, uno podría estar perfectamente toda su vida laboral en técnico 3. Y eso es algo que queremos corregir”, acota.

Las negociaciones se extenderán por lo menos dos semanas más ya que el contrato colectivo vigente vence el 16 de agosto.