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ALMA

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4 de Junio de 2026

“Han ayudado a resolver un misterio de décadas”: Observatorio ALMA logró captar al agujero negro de la Vía Láctea ‘respirando’

Las observaciones permitieron detectar una enorme cavidad en el gas que rodea a Sagitario A*, entregando la primera evidencia directa de que el agujero negro supermasivo del centro de nuestra galaxia expulsa material al espacio, un fenómeno que los científicos intentaron confirmar durante más de medio siglo.

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Astrónomas y astrónomos, utilizando el Atacama Large Millimeter/submillimeter Array (ALMA), finalmente encontraron pruebas claras que el agujero negro supermasivo en el centro de la Vía Láctea, Sagitario A*, está emitiendo un viento cósmico caliente. Se trata de algo que los científicos han buscado durante más de 50 años.

La teoría astronómica indica que cuando un agujero negro se alimenta de gas, también debiera expulsar parte de ese material en forma de vientos o chorros. Hasta ahora, el viento proveniente del agujero negro de nuestra propia galaxia nunca se había observado con claridad. Tras varios años de observaciones muy detalladas utilizando ALMA, los equipos astronómicos cartografiaron gas frío a tan solo unos pocos años luz de Sagitario A*.

Tras eliminar cuidadosamente el brillante resplandor de radio del agujero negro, los investigadores descubrieron una enorme cavidad cónica en el gas frío, que apunta directamente hacia el agujero negro: la huella inconfundible de un gran viento caliente y activo emitido desde el agujero negro.

Años de trabajo

Con más de cinco años de observaciones de ALMA, astrónomas y astrónomos cartografiaron la emisión de moléculas de monóxido de carbono (CO), un indicador clásico de gas molecular frío, a tan solo tres años luz de Sgr A*. Mediante un modelado preciso y la sustracción de la emisión de radio del agujero negro, que varía rápidamente, lograron revelar estructuras intrincadas y extremadamente débiles en el gas circundante.

Los datos del Observatorio de Rayos X Chandra de la NASA muestran gas caliente llenando la misma región, lo que confirma que se trata de un flujo de salida impulsado por el agujero negro, y no causado por estrellas cercanas.

El equipo estima que este viento lleva soplando al menos 20.000 años, pero es relativamente suave en comparación con los dramáticos chorros observados en otras galaxias. Al revelar este viento, buscado por mucho tiempo, ALMA (y Chandra) ayudaron a resolver un misterio de décadas y proporcionaron a los científicos la visión más clara hasta la fecha de cómo un agujero negro supermasivo puede alimentarse de su entorno y, a la vez, remodelarlo en el centro de nuestra galaxia, la Vía Láctea.

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