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Junto con la versión que entregó como víctima del llamado caso Quemados en una entrevista para el programa “En la mira” de Chilevisión, Carmen Gloria Quintana narró cómo el gobierno de Patricio Aylwin, a través del entonces titular de la Segegob, Enrique Correa, le dio un portazo en la cara cuando se acercó a pedir ayuda para que se investigara la verdad tras el macabro hecho acontecido en Dictadura cuando ella resultó con gran parte de su cuerpo quemado y Rodrigo Rojas de Negri muerto.

“La primera gran decepción la tuve un día que fui a La Moneda, me acompañó el Héctor Salazar (abogado) y mi marido y hablamos con Enrique Correa y él nos dijo ‘miren, aquí hay cosas bien claras, se va a hacer justicia con tres casos emblemáticos y nada más’. El caso Prats, el caso Degollados y no recuerdo cuál era el tercero”, relató Quintana.

Según la versión de la sicóloga, Correa “fue muy seco, muy tajante. Y yo quedé absolutamente enrabiada y enojada. Después empecé a ver el tono conciliador con que se gobernó en el primer gobierno…”.

“Yo tenía mucho miedo”

Además de lo referido antes, Quintana reseñó lo ocurrido el 2 de julio de 1986, cuando ella y Rodrigo Rojas de Negri fueron quemados vivos por militares que realizaban labores represivas para la Dictadura.

“A Rodrigo lo detuvieron en la esquina con un frenazo súper fuerte de la camioneta (…) lo empezaron a golpear al tiro en el suelo, con patadas, con la parte de atrás de las metralletas. (..) a mí me empiezan a empujar y a pegarme con la metralleta en la espalda y me pusieron contra una pared amarilla, me empezaron a decir garabatos”.

“Vienen dos conscriptos, con unos neumáticos y con un bidón de bencina, nos dicen ‘ah, así que en esto andaban los hueones’. Yo me quedo callada, yo tenía mucho miedo, estaba llorando. Estaba de pie, de espalda y mirando la pared y me ponen el bidón de bencina de la cabeza hacia abajo, me corría toda la gasolina, y yo me convierto en una antorcha humana, puro fuego en todo mi cuerpo y no sé que hacer. Empiezo a usar mis manos, a golpearme la ropa para ver si se pagaba, tratar de taparme la cara. Después me tiro al suelo para ver si se me apaga de esa forma, y después ya no recuerdo”, describió.

Tras el testimonio del exconscripto Fernando Guzmán, el juez Mario Carroza le dio un giro a la investigación y detuvo a siete exuniformados para interrogarlos por los hechos. Ayer tomó declaración a cinco de éstos y hoy hace lo propio con los otros dos.

“El verdadero culpable tiene nombre y apellido: Julio Castañer, ese es el nombre del asesino”, dijo Guzmán, según el reportaje transmitido por el programa “En la mira”.

Los siete detenidos son Luis Zúñiga, Francisco Vásquez, Sergio Hernández, Julio Castañen, Iván Figueroa, Nelson Medina y Jorge Astengo.

Cabe recordar  Fernández Dittus fue el único condenado por el caso durante la década de los 90′.