puertoideas
*Fotografía: Gentileza Puerto de Ideas.

Las extraordinarias novelas de Nicole Krauss (Nueva York, 1974) se caracterizan por tener argumentos complejos y una escritura bella y enigmática. Formada en la poesía y en las aulas universitarias, la autora recibió desde sus primeros trabajos comentarios elogiosos de Susan Sontag y J. M. Coetzee, y hoy, con tres libros publicados, su exquisita combinación de sensibilidad y erudición es aclamada por la crítica y los lectores.

Krauss escribe sobre historias y espacios arrebatados. Sabe bien que la memoria no es un ejercicio abstracto sino que se ancla en objetos y lugares. En sus libros estas memorias extraviadas se han valido de un manuscrito, muebles antiguos, fotos encontradas, las piezas de un anticuario. Y sus personajes han circulado por lugares remotos que se hilan en un mapamundi que se despliega en las páginas de sus novelas. Así espacios tan distantes como Londres, Nueva York, Budapest y Jerusalén aparecen como espacios continuos que se zurcen al modo de un gran paño geográfico.

Quizás porque en la propia biografía de la autora se cruzan diversos orígenes: una madre inglesa, un padre semi israelí, y abuelos húngaros desaparecidos en la Segunda guerra mundial; además de su propia vida en Nueva York. Es interesante la presencia de Chile en su ficción como un lugar remoto remecido por los turbulentos tiempos políticos de los setenta. También está presente en el puerto de Valparaíso, las lecturas de Pablo Neruda y Nicanor Parra, y en el escritorio heredado, luego de una larga cadena de presencias y ausencias, de un poeta chileno desaparecido.

La gran casa, su último libro, es una novela ambiciosa en la que cada capítulo bellamente titulado (“Mentiras contadas por niños”, “Agujeros acuáticos”) funciona como la puerta de entrada a una de las voces de sus cuatro protagonistas. Son voces que recorren zonas incómodas y secretos guardados: Nadia, una escritora de mediana edad que reflexiona sobre el sentido de su oficio y su hambre por apoderarse de las historias dolorosas de los otros; Arthur, un hombre que intenta reconciliarse con el enigma de su fallecida esposa, Lotte, una escritora alemana judía; Aaron, un anciano israelí que lamenta la distancia que mantiene con su hijo Dov; e Isabel, una muchacha neoyorquina que describe su enamoramiento con el hijo del anticuario Weisz, experto en recuperar los objetos robados por el régimen nazi. Más atrás figura un elemento catalizador, una historia que desea escribir Dov sobre un tiburón que absorbe pesadillas entre tubos y cables.

Que su última novela se llame La gran casa es sugerente. José Donoso afirmó “la palabra casa y la palabra novela son una y la misma para mí” para señalar la presencia de las casas en su ficción, como la casa de ejercicios de la encarnación de la Chimba de El obsceno pájaro de la noche, o la casa de campo de su novela homónima. Tal vez las casas de Donoso eran ruinosas y funcionaban en clave sociológica sobre la decadencia de la aristocracia y las tensiones entre clases sociales; las casas de Krauss, en cambio, son metáforas históricas de la destrucción y el desarraigo. Con mente de arquitecta, escenifica casas por donde circulan sus personajes extraviados. Su escritura cuidada, con respiración poética, enuncia preguntas sobre la existencia, las relaciones paterno filiales, el oficio de la escritura y los eslabones perdidos de la memoria.

Hace unos años sla autora vino al país para ser jurado de un certamen literario. Esa vez su visita giró en torno a su libro más celebrado, La historia del amor. Antes había escrito Un hombre llega y dice, su primera ficción. El próximo Festival Puerto de Ideas, en noviembre, será una nueva oportunidad para escuchar a Nicole Krauss, la mujer que llega y dice.

*Escritora

Más información en http://puertodeideas.cl/