Rafael Guilisasti

Fue el jueves 11 de junio cuando Rafael Guilisasti, consejero nombrado por la Presidenta en la Corporación de Fomento de la Producción (Corfo), votó, junto con el resto del consejo directivo rechazar la conciliación propuesta por el representante del Centro de Arbitraje y Mediación de la Cámara de Comercio de Santiago, Héctor Húmeres, que planteaba para zanjar el conflicto entre la estatal y Soquimich a través del perfeccionamiento del contrato entre las partes y que SQM pagara una suma única y total de 17,1 millones de dólares de forma diferida hasta 2018, como compensación por el incumplimiento del acuerdo que acusa Corfo.

Tres meses después de esta decisión, que implicaba en los hechos cuadrarse con la versión del vicepresidente ejecutivo, Eduardo Bitrán, de que era imposible llegar a un acuerdo con Soquimich porque el controlador, Julio Ponce Lerou, no era un socio confiable para el fisco, Guilisasti firmó para ser director y presidente de las sociedades Cascadas a través de las cuales Ponce controla Soquimich.

La información se hizo pública la tarde del lunes a través de un hecho esencial de la Superintendencia de Valores y Seguros y dio sentido a la frase con que renunció Guilisasti a la Corfo el 3 de septiembre “por la incompatibilidad absoluta que dicha representación tendría con futuras responsabilidades que asumiré en el ámbito empresarial privado”.

La jugada, admiten fuentes informadas consultadas por este medio, ha generado inquietud en el Gobierno por una razón: toda la estrategia de Corfo respecto de cómo enfrentar el arbitraje con Soquimich fue discutida en detalle en las reuniones de directorio de las que Guilisasti formó parte. Es decir, si algún dato o táctica no estaba en conocimiento de Ponce Lerou hoy éste podría disponer de toda la información del Ejecutivo.

“Esto es como si en mitad de un partido de fútbol, tu delantero se cambiara la camiseta y empezara a jugar para el otro equipo. Es bien impresentable”, relata una fuente.

Guilisasti, además, es amigo del lobbista y ex ministro, Enrique Correa, quien ha asesorado históricamente a SQM, por lo que hay quienes presumen que éste podría haber tenido algún rol en una maniobra que, detallan en el Gobierno, generó sorpresa y molestia.