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El vocero del movimiento de laicos y laicas de Osorno, Mario Vargas, es uno de los personajes, junto a su movimiento, que han llevado la voz cantante de la lucha por la renuncia del obispo de la ciudad Juan Barros, por las denuncias que lo vinculan al encubrimiento de los abusos sexuales de Fernando Karadima.

Por lo mismo, su comunidad, es una de las más afectadas por los dichos del Papa Francisco en mayo, recién conocidos este viernes, donde trató de “tonta” a la gente de Osorno por creer en estas denuncias. “Por favor, no pierden la serenidad. Osorno sufre sí, por tonta, porque no abre su corazón a lo que Dios dice y se deja llevar por las macañas que dice toda esa gente”, dijo duramente el Papa a unos chilenos en el Vaticano que le pidieron un mensaje para la gente de la ciudad de la X región.

Mario Vargas, como vocero de este movimiento, se mostró afectado por las palabras del Papa y en conversación con The Clinic Online, dijo que esa “no es la voz del pastor que todos queremos, que acoge y que comprende” y agregó que las palabras del pontífice “afectan a la dignidad de Osorno y de las victimas, porque las revictimiza. Nos desconcierta lo que el Papa ha dicho públicamente de que nuestras demandas son de un pueblo tonto y de zurdos”.

“Al Papa Francisco le decimos: el pueblo cristiano de Osorno no acepta tu designación. Osorno es una espina para el Vaticano. Es el cascarón que se rompió desde dentro, eso es lo que le duele a la iglesia integrista y conservadora. Hemos despertado los cristianos y hemos salido a las calles a expresar nuestras demandas”, indicó Vargas.

“El Papa dice que hay que creerle a las victimas, en el mes de febrero de 2014, Juan Carlos Cruz, escribe una carta describiendo específicamente en uno de los párrafos que cuando Karadima lo abusaba, Barros era testigo. Le mandó la carta al nuncio, esa carta nunca llegó a las manos del Papa”, indicó Vargas.

Sobre las razones que habría tenido el Papa para dar esas fuertes declaraciones, Vargas es claro sobre la posible influencia del Cardenal Francisco Javier Errázuriz. “Desde el Vaticano, Errázuriz está operando en el grupo de los nueve cardenales que son sus asesores directos. Al primero que llamó fue a Errázuriz, el cardenal más nefasto que hemos tenido en la historia de la iglesia chilena. Lamentamos que esté tan cerca del Papa malinformando todo lo que sucede en la iglesia chilena. Él actúa desde la oscuridad”, sentenció.

“De hecho, ya se sabe que Errázuriz intervino directamente en la situación de Juan Carlos Cruz, al negarle la posibilidad de integrar la comisión de abusos sexuales. Nosotros creemos que él es el protagonista principal de la herida que tiene la ciudad de Osorno, fue el más influyente, junto al nuncio Ivo Scapolo, para traer a Barros. Acá se negoció pasando por sobre la dignidad de todos los osorninos”, remató.

Sobre la situación de Barros en la ciudad, Vargas dice que sólo se sostiene por la protección de una “cofradía” de curas importantes. “Es un círculo de hierro que ha protegido a Barros. Cristián Caro, arzobispo de Puerto Montt y el obispo de Ancud, María Florindo Agurto Muñoz operando desde el sur; en el centro el obispo de Linares, Tomislav Koljatic y en el norte, en La Serena, elexobispo de Osorno, René Rebolledo. Nosotros creemos que ellos no lo dejan renunciar”, acusó el dirigente.

La soledad de Barros

Barros, según relata Vargas, hoy está solo en Osorno. Con buena parte de los católicos en contra de que ostente el cargo de obispo, la catedral se ha ido vaciando y ha tenido que vivir bochornosas situaciones para un obispo, como la petición de unos jóvenes que se confirmaban para que él no presidiera el parlamento de la ceremonia.

Vargas cuenta que “él no puede ir en ningún acto público, dos parroquias le han cerrado las puertas con cartas firmadas por todos sus participantes. Él, hoy, no puede ir a esas parroquias (Sagrado Corazón, y Santa Rosa de Lima) dos bastiones de la organización laica en Osorno. Algunos jóvenes que se iban a confirmar escribieron una carta para que Barros no presidiera el parlamento de la confirmación. En el ultimo Te Deum de las 500, 600 personas que llegaban antes, llegaron 50. De las autoridades, llegaron 3. El alcalde, el gobernador y un diputado, y los tres al terminar salieron declarando que el obispo tenía que irse. Él está solo y porfía de los integristas lo mantiene acá”.

“Es un tipo que ha bajado 20 kilos, su pelo está muy canoso, su ánimo está muy bajo. La situación es ingobernable. Tenemos la plena confianza de que en algún tiempo no muy lejano Barros decida, por sí mismo, abandonar el cargo. Porque está en sus manos poder dignificarse y dignificar a Osorno”.