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8 de Septiembre de 2025

Las declaraciones de los dos imputados en prisión preventiva por torturas en Osorno: “He visto algunos videos y según mi apreciación no tienen ningún contenido violento”

En 2020, un sumario interno en el Hospital Base de Osorno indagó denuncias de malos tratos contra un funcionario, pero cerró sin sanciones. Cinco años después, la causa derivó en la formalización de cuatro exfuncionarios por torturas. Dos de ellos quedaron en prisión preventiva: el jefe y el ingeniero de la unidad, cuyas declaraciones —a las que accedió The Clinic— relativizan las agresiones y describen los hechos como simples “juegos” de oficina.

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En 2020, un sumario administrativo en el Hospital Base San José de Osorno indagó denuncias de malos tratos contra A.G., funcionario de área de desarrollo. El proceso concluyó sin sanciones. The Clinic tuvo acceso a ese expediente, que hoy se cruza con la causa penal en la que cuatro exfuncionarios formalizados por el delito de tortura.

Dos de ellos quedaron en prisión preventiva el pasado viernes: R.A.R.M., jefe de la unidad al momento de los hechos, y E.A.G.A., quien también integraba el área. Los otros dos imputados recibieron arresto domiciliario total, prohibición de acercarse a la víctima y arraigo nacional.

En sus declaraciones, los dos imputados en prisión preventiva relativizaron el contenido de los registros audiovisuales que forman parte de la investigación y describieron varias de las conductas como juegos o gestos de camaradería.

El primer en declarar para el sumario fue E.A.G.A, lo hizo el 5 de agosto del 2020 en su calidad de ingeniero de la Unidad de Desarrollo del Hospital Base San José de Osorno.

Consulado por su relación con el agredido indicó: “Fue colega nuestro en la oficina, él llegó a principios del año 2018, él ganó una licitación por un proyecto de 2 años siendo asignado a la unidad”.

Consultado por las denuncias de A.G., quien se quejó por mofas y golpizas E.A.G.A, indicó: “Sobre asuntos personales, él tenía mucha confianza con nosotros, siempre nos contaba sus cosas personales, él siempre también molestaba a otros colegas, dentro de la unidad hay una dinámica de molestarnos entre nosotros como para distraernos un poco, en lo que se refiere a los golpes era un juego, pero mutuo nunca era violencia contra A.G.

El testimonio del ingeniero reconoce burlar en contra de A.G, aunque relativizó sus intenciones: “A modo de talla sí, pero temas personales no, debo comentar que un día pidió una reunión y en ese momento nos contó que pertenecía a la logia masónica, nos contó temas familiares, él siempre se mostraba complicado, es decir él siempre andaba bien contento, pero se le notaba cuando andaba, él tenía problemas familiares. Le preguntábamos si estos comentarios le molestaban y él contestaba que no. De hecho, decía que no, estando todos presentes inclusive la jefatura”.

E.A.G.A también hizo referencia a fotografías íntimas tomadas a A.G en el baño, las que fueron convertidas en stickers de WhatsApp y compartidas en un chat en el que participaban otros empleados del hospital.

“En esta ocasión él estuvo molestando mucho a (nombre de otro empleado), le apagaba la luz, le golpeaba la puerta, después él entra al baño, no cierra la puerta, y lo retamos, ya que alguien entró a buscar agua y se encontró con él sentado en la taza del baño. En ese momento llegamos todos los de la oficina a ver lo que pasaba, él se puso a reír y pidió que salgamos, ya que él tenía que contestar un mail o un WhatsApp de su logia, entonces salimos. Esta situación duró aprox. unos 2 minutos”, indicó.

Al ser consultado sobre quién compartió ese material, añadió lo siguiente: “Creo que fui yo. Dentro de un grupo de camaradería, no en un grupo de trabajo”.

En su declaración, E.A.G.A también confirmó saber las claves bancarias de A.G. En su declaración también se le preguntó si es que se le informó a alguna jefatura sobre las denuncias de agresión. Esto respondió:

“Si, incluso en una reunión se le preguntó si estaba cómodo trabajando en esta unidad, a lo que respondió que sí. Una vez los vio jugueteando con (nombre de trabajador) y el jefe RRHH, les advirtió que lo dejaran de hacer”, indicó.

La declaración del jefe de A.G., hoy en prisión preventiva

Luego de la formalización de los cuatro imputados, la fiscal María Angélica de Miguel marcó una diferencia entre quienes quedaron con arresto domiciliario y aquellos enviados a prisión preventiva. En el caso de R.A.R.M. y E.A.G.A., explicó que los registros audiovisuales evidenciaban una participación más activa en los hechos y que, además, ambos ejercían una posición jerárquica superior.

“Los antecedentes y los videos que pudimos observar son bastante más elocuentes y decretan una participación bastante activa en los hechos. Además, tenían una calidad de superioridad jerárquica respecto de los otros participantes y respecto a la víctima, lo que les da un matiz distinto y eso fue lo que consideró el juez también para decretar la prisión preventiva”, señaló la fiscal.

Ese criterio recae de manera directa en R.A.R.M., jefe de la Unidad de Desarrollo Informático y superior de A.G. y de los otros tres imputados. Su testimonio, entregado el 11 de agosto de 2020 en el marco del sumario administrativo, muestra cómo intentó enmarcar lo ocurrido como una dinámica propia de oficina, restándole peso a las denuncias y al material audiovisual.

En su declaración, sostuvo:

“Golpes, no sé, pero sí vi que jugueteaban entre ellos, pero en ningún caso entiendo que fue violencia (golpes). No estoy en la misma oficina, pero a veces los escuchaba e iba a ver qué ocurría. Habitualmente eran risas”.

Agregó que en la unidad existía un ambiente distendido:

“La relación en la unidad es bien distendida, entonces nos reímos entre nosotros y de lo que nos ocurre. De hecho, almorzábamos todos juntos, incluso con la unidad de al lado, y siempre nos hacíamos bromas”.

Al inicio, R.A.R.M. negó que A.G. hubiese planteado denuncias previas:

“No. De hecho hice varias reuniones y le pregunté siempre cómo se sentía y nunca me dijo nada. Incluso se veía súper integrado al grupo, los chicos le compraban ropa, lo acompañaban a comprarse ropa, nos juntábamos en la casa e incluso fue a la mía”.

Sin embargo, su versión se modificó durante el interrogatorio, reconociendo que en algún momento “tocaron el tema”.

El jefe también destacó gestos de apoyo hacia la víctima:

“Yo creo que es muy buena la relación entre ellos, siempre ha estado la camaradería y siempre se han apoyado en situaciones importantes. En la segunda licitación, cuando llegó, se demoraron harto en pagarle y lo ayudamos financieramente. De hecho, le abrieron una cuenta. Él quería comprarse un auto e incluso le ofrecí el mío para que aprendiera porque no sabía manejar”.

Consultado sobre los videos en los que aparecía A.G. siendo agredido —y en los que él mismo participó—, relativizó su contenido:

“Sí, he visto algunos videos, pero según mi apreciación no tienen ningún contenido violento. Son los juegos que ellos mantienen en la oficina”.

Finalmente, se mostró sorprendido por la denuncia y la forma en que terminó el vínculo laboral:

“Me parece extraño que esté pasando esto debido a las relaciones interpersonales que existían en la oficina, y más aún cuando siempre se le cooperó en muchas cosas, para que él pudiese sentirse bien. La verdad no sé qué le pudo haber pasado. Incluso me llamó mucho la atención su renuncia por WhatsApp. (…) Después de insistir, él me llamó y me dijo que él se hacía responsable de todo lo que pasara y que no quería perjudicar a nadie”.

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