cardenal errázuriz

“Tomé conciencia que nunca había entregado a mi comunidad de hermanos en la fe una explicación detallada de los hechos”.

Con estas palabras el cardenal Francisco Javier Errázuriz abordó el papel que desempeñó en el caso Karadima, todo esto por medio de una entrevista con el diario Encuentro, del Arzobispado de Santiago.

En cuanto a todo el tiempo que dejó pasar sin pronunciarse respecto al tema de abusos sexuales por parte del ex párroco de El Bosque, y a toda la fuerza que tomaba en la opinión pública, Errázuriz explicó que “por respeto a los denunciantes, que sufrieron por los abusos un daño enorme, no quise referirme al tema con la claridad con que lo hago ahora. Pero ante el Ministro de Fuero (juez de la demanda civil) tenía que dar respuesta, con total franqueza a las preguntas que ellos mismos formularon a través de su abogado. Aquí he retomado lo que declaré ante el ministro. Insisto, el proceso fue largo, pero nunca hubo encubrimiento”.

El religioso afirmó que “como arzobispo tuve la difícil tarea de asumir este caso. Bien sabía el Señor que no tenía suficiente experiencia en este ámbito y que cometería errores”.

Reflexionando sobre su rol de pastor y juez a la vez en el bullado caso por el que la Iglesia chilena fue demandada por negligencia, Errázuriz admitió que “después de la experiencia vivida, si me tocara enfrentar una situación similar, lo haría de otra manera. Delegaría la función de juez, de modo que otro juzgara y sería tan sólo pastor. La distancia del juez hace sufrir inmerecidamente a quien denuncia”.

Por esta razón explicó que en torno a un posible encubrimiento “desde mi rol de juez necesitaba más elementos de prueba. Hasta ese momento no tenía la seguridad necesaria como para determinar la verosimilitud; tampoco que eran falsas”.

En esa línea juró que “nunca descarté ni cerré la investigación. Correspondía tener nuevos antecedentes, eso es todo. Si hubiera existido ánimo de encubrimiento, hubiese cerrado el proceso y descartado las denuncias. No lo hice”.

Cabe decir que el propio Errázuriz declaró ante le ministro Juan Manuel Muñoz hace algunos meses que cuando surgieron las primeras denuncias y acusaciones contra Karadima no les dio gran importancia y derechamente no las creyó “porque el derecho canónico pide que uno inicie una investigación cuando llegue una denuncia que a los menos sea verosímil”.

El religioso precisó que además pesó mucho en ese entonces que “la fama del padre Karadima era extraordinaria, tenía hasta fama de santo, con tal fama lo que era cierto, es decir la denuncia en esa época no la creí”.

Al ser consultado por un posible encubrimiento por parte de la Iglesia chilena en torno a este caso, el cardenal juró de guata que “no existe en mi conciencia, memoria de haber encubierto abusos sicológicos sexuales ni ministeriales, ni tampoco existió intento de silenciar o acallar las denuncias”.