Zaliasnik

Fue una pregunta contenida en la prueba de Historia, Geografía y Ciencias Sociales que hacía alusión a la Ocupación Israelí de Palestina, en el marco de la Prueba de Selección Universitaria (PSU) 2015, rendida este martes, la que desató la indignación de la Comunidad Judía de Chile. Aunque el presidente de la organización, León Cohen, no se ha referido al tema, su antecesor, Gabriel Zaliasnik -penalista y académico de la Universidad de Chile- accedió a conversar con The Clinic Online sobre un asunto que, afirma, le preocupa.

La consulta supuestamente contenía tres alternativas: Israel ha aumentado su territorio desde 1947; USA ha intervenido en acuerdos de paz y apoya militarmente a Israel; y producto de la división del territorio no se ha podido consagrar un Estado Palestino. Según Zaliasnik, el tema es repudiable:

-Imagínate a un chileno enfrentado a una pregunta de selección donde le consultaran por la ocupación chilena de Antofagasta o si Chile es responsable de que Bolivia no tenga acceso al mar, cuando en realidad el tema radica en el Acuerdo de 1904- recalca.

¿Cuál es el problema con la pregunta de la PSU? La explicación es que se ajusta al currículo escolar vigente.

El problema en estricto rigor no tiene que ver exclusivamente con el fraseo de la pregunta, ni con la respuesta que se pueda dar a ella, sino con el descriterio de colocar una pregunta que tiene un alto criterio subjetivo en su respuesta y que violenta la historia, o la narrativa de la historia, del pueblo judío. Por lo tanto, cuando un alumno se enfrenta a esa pregunta, evidentemente se ve estremecido, se ve afectado, se ve vulnerado por la pregunta. Lo más grave es que la pregunta se hace eco de lo que ha sido una especie de propaganda a lo largo del tiempo de la causa palestina. Y por lo tanto, 200 mil, quizás menos, porque dicen que se trata de una pregunta piloto que no estaba en todas las pruebas, se vieron enfrentados a una pregunta con sesgo, tendenciosa. Utilizar un instrumento de evaluación para el acceso a las universidades para avanzar en un discurso ideologizado, que divide al final del día, a los chilenos de origen judío y palestino, no parece afortunado. Por lo tanto, la pregunta no sólo es desafortunada. Es repudiable que se haya utilizado la PSU para propósitos mezquinos de algunos.

Pero Naciones Unidas en una de sus resoluciones habla de ocupación de territorios.
Si el mapa incluye territorios de Israel, no son territorios ocupados, son territorios del Estado de Israel. La resolución 242 de Naciones Unidas, posterior a 1967, no habla de esos como territorios ocupados, lo que no impide que se pueda tener esa visión. De hecho, sin ir más lejos, esos territorios que hoy administra la Autoridad Nacional Palestina, entre la creación del Estado en 1948 y 1967 -cuando se produce la Guerra de los Seis días-, estuvieron en manos del gobierno Jordano y del gobierno Egipcio. Y al extremo, en rigor académico, estos terrenos eran del Mandato Británico de Palestina, e incluía lo que hoy es Jordania. Entonces el problema no está cómo cada pueblo puede tener una narrativa distinta de hechos históricos, el problema es que siendo un tema no zanjado, que es materia de un conflicto en curso, que afecta y tensiona la convivencia entre las comunidades judías y palestinas, importar ese conflicto, es extremadamente grave para chilenos.

La pregunta no puede ser conocida, no se sabrá qué se planteó con exactitud, pero más allá de eso, ¿qué espera de los organismos encargados?
Me gustaría que se identificara quién fue el responsable de la elaboración de esa pregunta. Alguien aquí se dio un gusto, alguien redactó la pregunta, alguien la aprobó y la incorporó. El piso es la disculpa del Demre y de la Universidad de Chile. Porque imagínate a un chileno enfrentado a una pregunta de selección donde le consultaran por la ocupación chilena de Antofagasta o si Chile es responsable de que Bolivia no tenga acceso al mar, cuando en realidad el tema radica en el Acuerdo de 1904. Esa pregunta debe ser retirada, las disculpas deben ser dadas y se debe dar cuenta de cómo es el proceso de elaboración de preguntas. Hoy la afectada es la comunidad judía. Mañana puede ser una minoría étnica, al mismo pueblo palestino. Son semillas que se implantan en el debate y generan sesgos.

¿Analiza acciones legales?
Por ahora no. Por supuesto que uno podría pensar en recursos de protección, pero espero que las autoridades de la Universidad de Chile tomen conciencia de la gravedad de lo que aquí ocurrió y le den el tratamiento que amerita. Lo peor que puede ocurrir por parte de la Universidad de Chile y la comunidad judía es esconder debajo de la alfombra algo extremadamente grave, que denota que hay alguien en el proceso de creación de la PSU que de alguna manera instrumentalizó este proceso para avanzar en una posición ideológica que divide a dos pueblos que son parte del tejido social de Chile. Uno esperaría que fuera la Universidad de Chile, como dice Alfredo Jocelyn-Holt en su libro la Casa Tomada respecto de la facultad de derecho, la más pública de las Universidades, y claramente esto no está a la altura de Bello.