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El rector de la Universidad Adolfo Ibáñez, Andrés Benítez, realizó en entrevista con La Tercera un férreo cuestionamiento a su par de la Universidad de Chile, Ennio Vivaldi, quien dijo “o todos o ninguno” ante la posibilidad de que tres planteles estatales queden fuera de la gratuidad en 2016.

“Hay muchas razones para compartir su enojo, partiendo la infinita capacidad de improvisación que tiene este gobierno, pero lo que a Vivaldi le preocupa es sólo un punto: que bajo el nuevo esquema, tres universidades estatales quedan fuera de la gratuidad. Vivaldi, como presidente del Consorcio de Universidades Estatales, sale en defensa del club o verdadero cartel en que se han transformado estas instituciones”.

Consultado sobre si no es evidente la defensa de Vivaldi a las Ues públicas, responde que “se trata de una actitud insólita y sólo refleja hasta donde Vivaldi está dispuesto a defender el cartel que comanda. Si tres universidades de su “club” quedan fuera de la gratuidad, es porque no cumplen el requisito mínimo de calidad impuesto ahora por el gobierno: tener como mínimo cuatro años de acreditación. Nadie las está humillando ni denostando. Es una realidad. Pero a él, nada de eso le importa. Dice que se trata de universidades “impecables” y llama a los jóvenes a que no piensen que son de peor calidad que el resto”.

Ante esos argumentos se le pregunta si es que acaso esos planteles no son de calidad.

“Él es un ferviente defensor de la acreditación cuando se trata criticar a la privadas, pero cuando le tocan a uno de los suyos -las estatales- señala que no va a aceptar que se hagan mecanismos diferenciados en función de la acreditación o cualquier otro criterio. En suma, para él, lo estatal está por sobre todo. Libera a esas instituciones incluso de entregar educación de calidad. Eso es realmente inaceptable y refleja que el rector no está preocupado de la calidad de la educación, ni de los estudiantes, sino de defender su cartel a cualquier costo. Por eso, más que llamar a los estudiantes a no creer en la acreditación, lo que debe hacer es llamarlos a preocuparse de la calidad de esas universidades. Lo demás es engañarlos. Y más que despotricar contra el sistema privado, debiera ocuparse de resolver los problemas que tienen sus universidades, las estatales”.