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“Está todo pagado. No hay ningún señor diputado que haya recibido algún anticipo después del 1 de mayo de 2015 y que tenga alguna deuda pendiente. No hay ningún señor diputado tampoco que haya tenido adelanto en ese período después. No hay ningún señor diputado que no haya pagado todas sus obligaciones y no hay ningún diputado que haya perdido el escaño, en una elección anterior, que se haya ido con deudas del Congreso Nacional. Ninguno, porque siempre se han tomado las medidas para resguardar el patrimonio fiscal. Siempre”, apunta el secretario de la Cámara de Diputados, Miguel Landeros, al ahondar en el caso de los préstamos blandos que la Corporación otorgaba a los parlamentarios.

Según dice a La Tercera, “aquí no hay perjuicio fiscal, porque el egreso registrado fue la misma cantidad de plata que los diputados recibieron. No hubo pérdida de valor adquisitivo en los recursos del Congreso”.

Sobre los resguardos que se tomaron a la hora de visar esos adelantos de la dieta parlamentaria, responde que “la cantidad de diputados que han utilizado el adelanto es mínima, estamos hablando de cuatro o cinco personas, en años, por un año. Ustedes comprenderán que nosotros no somos una fiscalía para andar preguntando detalles personales a los diputados. Nosotros obramos bajo el principio de la buena fe. Cuando los diputados van a presentar su situación a la persona que está a cargo de las finanzas no es cosa de que nosotros vayamos a pedir -por ejemplo- que compruebe que está enfermo”.

Auditoría Pública

Landeros explica que el hecho de no haber revelado el contenido de la auditoría pasa por un “tema legal”. “La comisión que tiene que hacer el informe y decir que se hizo bien y que se hizo mal es la Comisión Revisora de Cuentas. Y los informes de esa comisión no son públicos hasta que no se dé cuenta en el pleno”, precisa.

Sobre otras práctica objetadas, sostiene que “ninguna otra cosa relativa a los parlamentarios. Respecto de los parlamentarios, es sólo el tema de los anticipos”.