Nicolás Eyzaguirre destaca los avances en materia de financiamiento y probidad

El ministro Nicolás Eyzaguirre, antes de partir de vacaciones, realizó un balance de la gestión de su cartera y abordó el intenso trabajo legislativo durante el mes de enero. Destaca la aprobación de la agenda de probidad que, según él, permitirá realizar un cambio enorme en las reglas de la política, la transparencia y el financiamiento, que ayudará a recuperar la confianza de la ciudadanía, tras los escándalos de corrupción.

Nicolás Eyzaguirre

El ministro secretario general de la Presidencia, Nicolás Eyzaguirre, antes de irse de vacaciones, en entrevista con el diario La Tercera, realizó un balance de su gestión y de los últimos proyectos aprobados en el Parlamento, principalmente, de la agenda de probidad.

En relación a las críticas por el apuro legislativo del último mes, Eyzaguirre descartó el frenesí: “Yo no lo denomino frenesí legislativo, sino síndrome de enero. Este problema es desde tiempos inmemoriales. Les pregunté a los parlamentarios cómo habían sido los eneros de Piñera y me decían que eran a punta de suma urgencia y las protestas eran iguales. Enero siempre representa ese momento en que uno dice: lo que ya lleva larga tramitación es momento de despacharlo y la perspectiva del receso actúa como un mágico bálsamo para aunar voluntades y flexibilizar posiciones”.

Consultado por las dificultades para aprobar proyectos como La Reforma Laboral, que pese a tener los votos en el oficialismo, por diferencias en la coalición no se logró aprobar, afirmó: “Los obstáculos son de distinta naturaleza. Pero los siete proyectos -con excepción de la reforma laboral- eran de naturaleza bastante transversal. El proyecto de reforma a los partidos políticos y el fortalecimiento de la democracia fueron transversales. Agradezco a la oposición y a la bancada de gobierno porque trabajamos codo a codo, hay que ser generoso y reconocerlo. La clase política tuvo la voluntad y, no obstante los tiras y aflojas, hubo mucha generosidad”.

Sobre su fracaso para lograr un acuerdo en torno a la reforma Laboral, Eyzaguirre, comentó que “este es un proyecto que cambia tan profundamente la naturaleza de las relaciones capital-trabajo dentro de las empresas que apurarlo no es una buena receta. Quienes han sido más críticos de la postergación a marzo han sido los trabajadores, la CUT. El gobierno ha mostrado templanza a la hora de no dejarse presionar, porque ellos son obviamente más afines a este gobierno que a la oposición”.

“La Nueva Mayoría no es la Concertación. El PC y el MAS representan una sensibilidad de izquierda en que las diferencias se amplían y, por tanto, las dificultades para lograr acuerdos se expanden. Yo ya pasé los 60 años, era muy joven, inquieto y metete cuando sucedieron los últimos años de la Unidad Popular y los primeros años de Pinochet, y las diferencias de visiones que había entre un lado y el otro eran siderales. Hoy día en la reforma laboral no se están discutiendo dos visiones distintas del mundo, estamos en la sintonía fina de cuánto fortalecer los sindicatos, de si deben o no los miembros afiliados al sindicato gozar de la extensión de beneficios, si se afilian ahora o en un tiempo más… o sea, estamos hablando de cuestiones en el margen”, explicó sobre las diferencias entre el PS y la DC.

Luego, el ministro abordó en detalle la agenda de probidad y las dificultades para sacarla adelante, junto con hacer un balance positivo sobre lo aprobado: “Cualquier observador internacional le dirá que en términos de las reglas de la política, la transparencia y el financiamiento lo que hubo fue un cambio enorme. Y lo hicimos en meses… Tanto por lo profundas que son las reformas, por la complejidad que cada uno de esos temas tiene y, no menos importante, porque quienes estaban legislando sobre esto son los mismos que serán afectados. Ellos estaban autorregulando aquellas disposiciones que -mal que mal- pueden influir en que sean reelectos o no, entonces no era algo fácil. Tengo que reconocer que hubo generosidad. Hubo toma de conciencia respecto de que si no se autoimponían límites, la credibilidad no se iba a recuperar nunca. Lo que prevaleció fue la conciencia de que habíamos llegado a un punto de que o reaccionábamos o nos hundíamos todos”.

Sobre la imposibilidad implementar la nueva ley al menos durante la campaña municipal, que planteó un directivo del Servel, Eyzaguirre replicó: “A mí me gustaba, cuando todavía era un ser humano normal y tenía tiempo para hacer algo distinto de trabajar, ver una serie que se llamaba 24, que tenía un protagonista, Jack Bauer. Él tenía una frase que me gustaba mucho: “¿Y cuál es la alternativa?”. La pregunta es, ¿deberíamos haber postergado la reforma del Servel y ponernos una venda en los ojos y que estas elecciones municipales hubieran funcionado a la que te criaste? ¿O reaccionábamos rápido, generábamos la autonomía constitucional del Servel y lo equipábamos con nuevas facultades y nuevo personal, sabiendo que como toda obra humana eso va a tener que hacerse gradualmente? El propio consejero Joignant decía que es posible que no podamos fiscalizar todo el gasto electoral y tendremos que hacer fiscalizaciones aleatorias. Está muy bien, es cierto, pero es mucho mejor tener fiscalizaciones aleatorias que no tenerlas. Si usted es candidato, como no sabe dónde va a ser la fiscalización aleatoria, se autorregula. Entonces, la presencia del potencial de sanción ya actúa con un disuasivo muy importante. ¿Cuál era la alternativa?, como decía Bauer, ¿No hacer nada? Obviamente que no”.

En relación a los aportes anónimos que se mantendrán en la nueva ley, el ministro de la Segres, explicó: “Los aportes reservados que podían llegar hasta el cien por ciento del gasto de la campaña se eliminaron. Y no tenían límite en términos de su monto total. O sea, cien por ciento de la campaña se podía financiar con aportes reservados. Hoy día son cero. La campaña anterior, además, tenía aportes propios que no tenían límite. Podía llegar hasta el 100% de aportes propios y nadie le exigía demostrar si tenía el patrimonio para poder hacerlo. Por tanto, era un boquete de filtración de aportes de terceros. Bastaba con que le depositaran en su cuenta corriente y usted lo justificaba como aporte propio y nadie le preguntaba de dónde sacó la plata. Hoy día los aportes propios están limitados al 25% del tope de gastos y tiene que demostrar que tiene espalda para hacerlo. Por tanto, de 100% de aporte reservado, a cero. De aportes propios sin límites y sin trazabilidad a sólo 25%, y demostrables. Lo que quedó son aportes menores en monto, sin publicidad que, por lo demás, son característicos de todas las democracias occidentales. Y, además, el Servel conocerá la identidad del aportante y el candidato va a tener que aceptarlo y eso conlleva un cierto reconocimiento. ¿Por qué el gobierno dijo que no vamos a aceptar aportes anónimos hoy día llamados menores sin publicidad? No había una decisión absoluta, pero dada la situación que se vivía, se prefirió no incorporarlos a la ley inicial. Pero comenzaron a surgir peticiones de distintos sectores en el sentido de que esto era parte habitual de la legislación internacional: Ciudadano Inteligente, Chile 21, la Comisión Engel, en voto dividido, pero con el apoyo de Eduardo Engel, que dijo que les parecía una cuestión plausible y el gobierno se abrió a esta posibilidad”.

Por último, consultado por si existía una coaptación del dinero sobre los parlamentarios o más bien respondía a casos puntuales, Eyzaguirre sostuvo: “Es difícil saber eso, pero no podemos ser tan inocentes como para presumir que cuando había toda la posibilidad de que masas importantes de dinero hicieran una diferencia en una campaña que los que podían aportar ese dinero fueran tan generosos que lo hicieran simplemente por convicciones programáticas. Es altamente probable que algún tipo de restricción o de compromiso se pudo haber establecido entre quien recibió ese dinero y su posterior libertad legislativa, pero yo no estoy acusando a nadie”.

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