Fundador de Patria y Libertad: “Los derechos humanos han sido explotados políticamente con elevados dividendos”

“Los Tribunales de Justicia, por los hechos ocurridos entre 1973 y 1989, no han tratado de la misma manera a los uniformados y a los subversivos. Se han elaborado pretextos, teorías, apariencias y argucias legales para castigar a unos y exculpar a otros. Históricamente, cada revolución o conmoción social abre camino a un proceso de reconciliación nacional que se expresa en diversas manifestaciones, especialmente a través de leyes de amnistía. Así sucedió en 1891, cuando una guerra civil, que produjo miles de muertos, cambiando el destino político de Chile, nos hundió en el odio y el revanchismo. Sin embargo, el patriotismo pudo más. Por desgracia, no ocurre lo mismo en este momento, lo que induce a pensar que transcurrirán muchos años antes que los hechos referidos dejen de opacar la conciencia pública y servir de trampolín a ambiciosos y provocadores”, escribió el actual decano de la Universidad del Desarrollo en una extensa carta publicada hoy en El Mercurio.

rodriguezgrezYT

Uno de los principales líderes y fundador de Patria Libertad, el abogado Pablo Rodríguez Grez, realizó una dura crítica al estado de las instituciones democráticas contemporáneas. Sin pelos en la lengua,también cuestionó las reivindicaciones del pueblo mapuche y pidió igualdad de trato para los militares que actuaron durante el período de la dictadura (1973-1989).

En su faceta como decano de la facultad de derecho de la Universidad del Desarrollo, Rodríguez envió una carta a El Mercurio y partió su reflexión con un análisis de sociedad actual.

“Tengo la impresión de que los chilenos no advertimos lo que, sin la menor duda, constituye un proceso de descomposición institucional. Progresivamente, nos hemos ido habituando a hechos cuya gravedad no parece conmovernos”.

“En el plano nacional, una región del país vive convulsionada por un movimiento subversivo que cuestiona las bases en que se sustenta la nacionalidad y que pretende, en nombre de ancestrales reivindicaciones, obtener beneficios a costa de privar de sus derechos a ciudadanos que explotan esas tierras por varias generaciones. La falta de una política coherente que ponga atajo a estos excesos, inevitablemente contagiará a otras zonas, incluso a nuestro territorio insular. ¿Qué estamos haciendo para resolver este problema? Nada sustancial”, agregó Rodríguez en su reflexión inicial de los temas que -dice- le preocupan hoy en día.

De la misma manera, el fundador del movimiento de extrema derecha manifestó su preocupación por el proyecto de una “nueva Constitución” y dijo que “se desmoronan los pilares del ordenamiento jurídico”.

“Se pretende aprobar una nueva Constitución, sin precisar cuáles son aquellas materias que requieren modificación y, lo que es peor, dando la espalda a lo que ordena la Constitución vigente, que regula en forma expresa de qué modo debe procederse en esta materia. Como si lo anterior no fuere suficientemente grave, la Cámara de Diputados, en un acto abiertamente inconstitucional, entra a estudiar la ‘anulación’ de una ley, sobrepasando los derechos constituidos bajo su vigencia y las potestades de los demás órganos del Estado. Súmese a ello una especie de “convulsión legislativa”, desatada por el Gobierno, para modificar la enseñanza superior, las normas tributarias, la legislación laboral, la organización y funcionamiento de los partidos políticos, la probidad pública, etcétera. Lo que señalamos parece indicar un desprecio por el sentir de la ciudadanía que observa perpleja cómo se desmoronan los pilares el ordenamiento jurídico, afectando su estabilidad y seguridad”, expresó Rodríguez en su meditativo texto.

En otros temas, el directivo de la Universidad del Desarrollo abordó los derechos humanos y dijo que estos están “exaltados”.

“Los Tribunales de Justicia, por los hechos ocurridos entre 1973 y 1989, no han tratado de la misma manera a los uniformados y a los subversivos. Se han elaborado pretextos, teorías, apariencias y argucias legales para castigar a unos y exculpar a otros. Históricamente, cada revolución o conmoción social abre camino a un proceso de reconciliación nacional que se expresa en diversas manifestaciones, especialmente a través de leyes de amnistía. Así sucedió en 1891, cuando una guerra civil, que produjo miles de muertos, cambiando el destino político de Chile, nos hundió en el odio y el revanchismo. Sin embargo, el patriotismo pudo más. Por desgracia, no ocurre lo mismo en este momento, lo que induce a pensar que transcurrirán muchos años antes que los hechos referidos dejen de opacar la conciencia pública y servir de trampolín a ambiciosos y provocadores”.

“Los derechos humanos, exaltados en los últimos años, particularmente por quienes no condenan con igual celo su quebrantamiento en otras naciones, han sido explotados políticamente con elevados dividendos. Esta estrategia política tendrá un elevado costo para Chile, porque se mantendrán abiertas heridas que ya debieron cicatrizar”, complementó.

Además, Rodríguez dio su fórmula para superar la “mala situación” en que nos encontramos y llamó a los chilenos a “no atizar el odio”.

“Acatar el mandato legal, instar por la recta aplicación del derecho, respetar las instituciones, y, sobre todo, no atizar el odio es la única receta para superar el atolladero en que nos encontramos”, argumentó uno de los principales detractores del gobierno de Salvador Allende en el cierre de su extensa misiva.

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