Pregunta existencial: ¿Por qué los hombres dibujan penes por todos lados?

Opina una psicoanalista y un diseñador-retratista de penes.

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“Como mujer, no soy capaz de clasificar la relación que mantengo con los penes dibujados. A nivel subconsciente, la silueta de un falo me resulta instintivamente muy divertida, pero también la considero un símbolo de masculinidad amenazadoramente desbocada”.

Así comienza un escrito realizado por Gabby Bess en el portal Broadly, en el que intenta contestar a la pregunta existencial sobre por qué una buena parte de los hombres está tan pegada con el tema de dibujar penes en todo tipo de superficies.

En ese sentido parte reflexionando que “la polla, como forma de arte, resulta menos agresiva que la polla como avance sexual. Por lo general, las fotos de pollas se consideran universalmente algo malo, pero los dibujos de pollas —en su forma más cercana a la caricatura— con frecuencia se toleran e incluso se reivindican”.

Añadió que “Así, las pollas dibujadas totalmente aisladas del resto de su forma humana ni siquiera resultan eróticas. También están por todas partes y su presencia no tiene visos de ir a decrecer. Al parecer, los hombres llevan siglos dibujando pollas, ya sea de forma clandestina sobre cuadernos, sobre lagos y coches cubiertos de nieve o sobre cualquier otra superficie que en ese momento no esté ya cubierta de penes. Pero, ¿por qué?”.

Con esta interrogante bajo el brazo, la autora de este escrito plantea que “si preguntas a un psicoanalista te dirá que es algo obviamente freudiano. ‘En términos psicoanalíticos, la castración es un miedo fundamental que todos experimentamos, si no el más fundamental de todos’, me dijo la Dra. Vanessa Sinclair por mail cuando le planteé la pregunta”.

En este punto de la conversación recalcó que “el clásico ejemplo de Freud es que el niño pequeño ve que su madre no tiene pene y eso le traumatiza. Entonces teme que le pase lo mismo a él, no solo que pueda perder su pene, sino que quede expuesto y todo el mundo vea que no lo tiene. Eso le hace sentir vulnerable: ya no tiene un falo —quizá nunca lo tuvo— y ahora todo el mundo lo sabe”.

La psicoanalista consultada detalló con más claridad y profundidad que “cuando piensas en el falo de forma metafórica y no como un pene literal, todo se centra más en quién ostenta el poder, quién tiene la respuesta y quién posee lo que todo el mundo busca. La realidad, por supuesto, es que nadie tiene la respuesta del poder, en última instancia. Solo tienes la respuesta si los demás creen que la tienes: siempre y cuando no quedes totalmente expuesto, puedes seguir haciendo que la gente crea que la tienes. Pero existe cierto límite, de modo que básicamente, las personas que dibujan penes una y otra vez están tratando de mostrar que tienen el poder, que poseen un falo, que no son vulnerables. Es el mismo ejemplo clásico de los hombres mayores que se compran un coche deportivo o una moto cuando su salud y fuerza físicas empiezan a fallar”.

En tanto para el diseñador y retratista de penes, Michael Yardley indicó que “me gusta dibujar pollas sin circuncidar realmente exageradas y con aspecto de boniato”. Para este artista, la respuesta para los dibujos que muchos hombres realizan en su adolescencia es para poder comprender mejor la evolución de sus cuerpos.

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