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Desde el sábado pasado que el cura Gerardo Joannon (79)asiste al presbítero Claudio Acevedo en la parroquia Inmaculada Concepción de Santa María.

Así lo afirmó el obispo de San Felipe, Cristián Contreras Molina, quien sostuvo a La Tercera que “el padre Gerardo habló personalmente conmigo, sostuvimos aquí en el obispado una conversación muy profunda, y me planteó la necesidad de venir a la diócesis del Aconcagua, para vivir su ministerio sacerdotal en la oración y la atención al pueblo de Dios”.

De acuerdo además al portal SanFelipesiempre.cl, Joannon llegó a las 18:30 horas de este sábado a la parroquia de dicho lugar, se sentó en el altar y escuchó las lecturas. Después acudió a púlpito para leer el Evangelio.

Cabe decir que Joannon había sido castigado a vivir en Argentina, en el marco de las investigaciones religiosas y civil por su posible rol en adopciones truchas de menores entre los años 70 y 80.

“Esta decisión busca que nuestro hermano comience un proceso de conversión y logre una distancia que le permita una toma de conciencia más lúcida de lo vivido”, dijo en aquella vez los SS.CC.

Según el matutino, en noviembre del año pasado Joannon volvió a Chile tras serle concedido un “permiso de ausencia” que tiene como fecha a durar de un año. El sacerdote superior de los SS.CC, Alex Vigueras, sostuvo que “en este período no podrá ejercer el ministerio sacerdotal hasta que un obispo lo reciba, lo incardine (vincule) a una diócesis y le conceda la licencia. Todo sacerdote debe estar incardinado, sujeto a un superior. Y él (Joannon), por este permiso, está en proceso de salida de nuestra congregación”.

Por su lado, Contreras afirmó que “no tengo ninguna información oficial; la verdad, por supuesto que me sorprende”. Precisó que “el padre Gerardo sé que está con permiso de su congregación y nunca me ha hablado de incardinacion. Por lo tanto, está temporalmente aquí, pero de forma indefinida: pueden ser dos meses, un año, tres años, no lo sé”.

En otros pasajes de sus comentarios dijo que Joannon “no está en un proceso de incardinación. El tiene casi 80 años y es un religioso que en la década de los 90 prestó muchos servicios sociales a esta diócesis, en el decanato norte, en la parroquia de Longotoma, trabajando con misioneros universitarios y profesionales…está bien de ánimo, contento, gracias a Dios, y la gente lo ha acogido muy bien”.