Mamá de la transformista Hija de Perra: “el trato en las oficinas públicas y privadas es un asco”

La madre de Víctor Hugo Pérez consiguió después de un año y medio que la Superintendencia de Salud ordenara a Fonasa reconocer el riesgo vital que tenía su hijo al ingresar de urgencia a la Clínica Dávila. Ello obligaría a Fonasa a hacerse cargo de la millonaria cuenta que Rosa adeudaba por la hospitalización de Hija de Perra, portador de VIH, que murió en 2014. Acá habla sobre la discriminación y lo mal que la trataron en oficinas públicas y explica por qué quiere reunirse con la ministra de Salud para obtener una reparación moral.

hija de perra

El pasado 18 de abril la Superintendencia de Salud acogió la demanda interpuesta por Rosa Peñaloza, madre de la artista y actriz Hija de Perra, por el rechazo de Fondo Nacional de Salud (Fonasa) a pagar una millonaria cuenta en la Clínica Dávila, a pesar de tratarse de un caso en el que aplicaba la Ley de Urgencia.

El requerimiento de Rosa (68 ) se produjo luego de que Fonasa se resistiera a pagar los costosos gastos médicos de Víctor Hugo Pérez (34), quien falleció el 25 de agosto de 2014 tras pasar 88 días internado con riesgo vital en ese recinto privado. En ese periodo, Rosa intentó una y otra vez, como pudo demostrar ante la Superintendencia, trasladar a su hijo -un paciente diagnosticado con VIH- a un centro hospitalario público.

Ahora espera que Fonasa no apele a la decisión del organismo fiscalizador y busca reunirse con la ministra de Salud, Carmen Castillo, para recibir una reparación moral y pública y aprovechar de contarle sobre algunas cosas “muy puntuales” de las discriminaciones que enfrentó buscando una cama pública para Hija de Perra.

¿Cómo se ha sentido después de recibir la noticia de la Superintendencia?

Estamos esperando todavía porque el plazo de apelación termina mañana (hoy), así que yo creo que el miércoles tendríamos respuesta de Fonasa. Pero bueno, el expediente describe en una parte la ruta que yo hice por la red pública solicitando el traslado de mi hijo oportunamente. Ahí constan todos los pasos que di y todas las instancias a las que recurrí para que el trámite surgiera efecto. Bueno, eso no resultó. Pero felizmente ahora la situación está mejorando.

Antes de la demanda tuvieron una instancia de mediación con la clínica ¿Qué pasó ahí?

No hubo disposición de ningún tipo. La superintendencia te da opción de nombrar mediador entre cinco personas autorizadas, pero el que elige al mediador es la clínica. Y fue muy desagradable. No supieron escuchar, alzaron mucho la voz y no hubo ninguna propuesta de ningún tipo. Lo que me dijeron, después de muchas conversaciones, fue: usted pague o busque quién le pague.

O sea que de mediación nada.

Nada. Cero. Y tú tienes que pagar eso y pasa que no sirve para nada. El mediador es un cero a la izquierda.

Antes de la resolución de la Superintendencia, le escribió a la ministra pidiéndo una reparación moral y pública. ¿Qué ha ocurrido con eso?

Es que una cosa es la reparación económica de una cuenta que iba a cargar por el resto de mi vida, y que no es menor, donde pasas por el departamento jurídico, te embargan las cosas y te dejan en pelotas. Otra cosa es la consecuencia moral, psicológica y social que tú sufres como persona y como familia. Entonces ocurre que el trato en las oficinas públicas y privadas es un asco. En verdad no son resolutivos, no te dan respuesta oportuna, se van por evasivas, no te quieren recibir documentos. Ellos sí que te presionan. Fue bastante terrible firmar pagarés, ir donde el notario, entregarlo y ponerse al final como una soga al cuello.

En la carta habla sobre la discriminación que recibió en la red de salud pública.

¿Discriminación? Obviamente que la recibí porque cuando yo ingresaba la petición de traslado, adjuntaba un documento en el cual contaban el diagnóstico de mi hijo y ahí inmediatamente se echaban para atrás y había un rechazo altiro porque había una actitud no favorable cuando miraban el diagnóstico. Ahí concurrían a una oficina, iban a otra, se preguntaban entre ellos y finalmente daban la noticia negativa. Así que la verdad es que discriminación sí hubo.

¿En qué otras cosas se veía?

No todos los médicos tenían una actitud normal. Entonces obviamente habían personas que se acercaban y miraban, pero nunca se acercaron a examinarlo o mirarlo. Eso también es una forma de discriminación porque si estamos en una consulta médica, se supone que se puede poner guantes, mascarilla, se acerca al paciente y lo revisa para que conste que revisaste al paciente. Pero eso de asomarse a la puerta y mirarlo, a cualquier persona normal le causa extrañeza porque uno dice además ‘este caballero va después y pasa boleta’.

¿Cómo consiguió que su reclamo fuera creíble para la Superintendencia? ¿Qué le diría a personas en una situación similar?

Lo más presente que tienen que tener es que para ser creíble tú tienes que contar con documentos que acrediten lo que estás pasando en ese momento. Si me dicen que no hay camas, yo pido un documento donde diga que el médico o asistente social encargado o lo que sea me entregue un documento firmado que diga no hay cama. Siempre hay que ir a los documentos claves para hacer las apelaciones. Yo junté documentos, recopilé todo para que acreditaran que yo me había movido para la situación, que no estaba inventando nada. En el expediente está todo con respaldo.

Puede ser un ejemplo para casos futuros.

Obviamente que va a servir de ejemplo para algunas personas que no saben o no pueden manejar una situación así. Porque es difícil todo esto. La gente está muy asustada, con mucha pena, preocupación, entonces claro, te amedrentan, te asustan, te ponen contra la espada y la pared. Y te presionan de tal forma, y la presión psicológica es muy poderosa, muy fuerte. La gente se asusta y no se sabe hacer un trámite. Hay que apelar a todo para hacer prevalecer tus derechos.

¿Qué cree usted que pensaría su hijo al enterarse del proceso y de lo que resolvió la Superintendencia al final?

Pienso en su temática de lucha: siempre contra el que discriminaba al más pobre, a favor del que era descalificado, el que tiene otro sexo. Tú sabes que la tendencia de él era luchar por los de abajo, por la gente que tenía menos poder, menos instancias, menos conocimiento, que eran desplazados y aplastados. Siempre luchó por eso. Él estaba contra las normas y  las leyes que son aplicables para algunos y para otros no. Bueno, a lo mejor estaría orgulloso de que yo luché y la luché hasta el final, y la sigo luchando todavía para alcanzar un logro y un derecho que tenemos todos como ciudadanos viviendo acá en Chile.

A la espera de la respuesta del Minsal, ¿cuál es el mensaje que quiere entregarle a la ministra Castillo?

Hay  cosas de manejo de normas y ética de los profesionales y de instancias privadas. Yo siempre digo y le voy a decir tal vez, si me junto con ella, es quién supervisa, quién vigila a las clínicas, quién controla a los médicos, quién fiscaliza esta parte que es un abuso en las cuentas porque suman con un tenedor. O sea, las cuentas suben a diario, a diario, a diario, pero de una manera increíble ,subiendo el precio como les da gana. Entonces, quién fiscaliza eso. Le ponen el precio que quieren de la manera que quieren. Las oficinas públicas no están funcionando porque lo más correcto es que a una le digan ‘señora, pase, tome asiento’, pero te atienden parados, poco menos que en la puerta. No puede ser que no tengan 5, 10 minutos para escuchar y leer un documento que uno lleva. O sea, si uno está desempeñando un cargo, pucha, hazlo bien. Y si tú función es recibir al público, al menos recíbelo. Ponle un asiento, dale 5 minutos y escúchalo. Entonces ocurre eso que no tiene nombre en verdad, que está todo funcionando muy mal. Las personas con más rangos nunca están, siempre tienen algo que hacer o andan en comisión de servicio o lo que sea. Entonces, hay hartas cosas que en verdad tengo que decir. No sé si me irán a dar 3 minutos o 5 minutos, o si me irán a dar el asiento, pero voy a luchar para que me reciban en algún momento. Y ahí voy a tener que hablar unas cosas muy puntuales con ella.

Superintendencia de Salud ordena a Fonasa a pagar gastos clínicos de la artista Hija de Perra – The Clinic Online

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