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Nacional

15 de junio de 2016

Liniers, dibujante argentino, y la gratuidad en la educación chilena: «Me sorprende que cueste tanto»

“Es un derecho, es cómo se construye. Es como el impuesto al libro, que es increíble. Vos ponés impuestos a algo que le hace mal a la sociedad: póngale impuesto a Tinelli, al cigarrillo, pero las ideas… vos no sabés donde viene el próximo genio, porque él no nace de los que pueden pagarse la educación",

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En conversación con El Dínamo a propósito de una próxima venida a Chile,  el dibujante argentino, Liniers, abordó el tema de la gratuidad en la educación, tema medular de las manifestaciones en nuestro país.

“Cuando en Argentina empezaron las marchas para obtener educación gratuita, yo pensaba que ya había en toda Latinoamérica”, dice el artista, sorprendido por la pelea que aún se está dando en nuestro país.

Para Liniers, la gratuidad, el acceso «es un derecho, es cómo se construye. Es como el impuesto al libro, que es increíble. Vos ponés impuestos a algo que le hace mal a la sociedad: póngale impuesto a Tinelli, al cigarrillo, pero las ideas… vos no sabés dónde viene el próximo genio, porque él no nace de los que pueden pagarse la educación. Einstein puede salir de cualquier lado (…) Más educación, tenés más chances de que mejore la cosa. En Argentina se vive como un mínimo derecho que no se toca, cada vez que quieren hacer un ajuste, salimos todos a la calle. El derecho a la educación es lo único que no se toca, tiene que ser para todos porque el próximo premio Nobel quizás no sale de un club country».

Consultado por el hecho de que quienes se oponen a la gratuidad acá hayan precisamente puesto como ejemplo a la Argentina, responde que «el precio para que 20 tipos estudien y que uno ande boludeando en la carrera, para mí es un precio bajo. No es que anden todos boludeando, y bien el que anda de carrera en carrera va a estudiar varias cosas, después a ese pibe lo mandas a un concurso en la televisión y es buenísimo (risas)».

«Lo que digo es que, me parece un precio muy bajo o una muy mala excusa, el hecho de poder hacer que un montón de gente que no accedía a educarse, no se eduque porque un boludo se educa mal. Es como decir, bueno siempre hay uno que no va a parar en el semáforo, para qué lo vamos a poner; porque el 99% en un semáforo para. Esto es lo mismo, no se sostiene la lógica. Me sorprende que cueste tanto la gratuidad. Además, Chile es re copado, es una sociedad súper culta y esto le va a poner una inyección más», sostiene.

 

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