Manuel Guerra

El jefe de la Fiscalía Oriente, Manuel Guerra, abordó en conversación con radio Duna los pormenores del caso Penta, investigación que cumple dos años y que abrió el flanco de los aportes irregulares en campañas políticas.

“He visto gente muy preocupada de que esto se empate”, dijo el persecutor a cargo de la indagatoria que alguna vez estuvo en manos del ex Fiscal Nacional, Sabas Chahuán.

Guerra admitió que luego de que hace más de un año la causa adquiriera vuelo propio con las formalizaciones de los dueños del holding, Carlos Alberto Délano y Carlos Eugenio Lavín, quienes estuvieron algunos días en prisión preventiva, el caso comenzó a perder fragor.

“En su momento nos enfrentamos a una situación inédita por lo que se generó un revuelo importante”, apuntó.

El fiscal además se refirió a la baja penalidad que recae sobre los delitos detrás de esta caso, los cuales muchas veces no consideran las penas efectivas de cárcel.

“Hay un repudio ciudadano y debe ser objeto de corrección de la legislación (…) creemos que ciertos bienes jurídicos, que son especialmente importantes para la sociedad chilena, debiesen tener penalidades más altas (…) es una limitación al sentir ciudadano que las penas sean tan bajas”.

Respecto de lo que viene en la investigación, donde hasta el momento el único condenado es el exsenador de la UDI, Jovino Novoa, dijo que “mientras más pronto se puedan solucionar este tipo de casos, mejor”.

“Las personas que se expongan a penas inferiores a los 5 años y estén dispuestas a colaborar, lo vamos a tomar como un antecedente para seguir un procedimiento abreviado”, afirmó.

Guerra también insistió en la escasa colaboración, a su juicio prestada por el último formalizado, Laurence Golborne, al tiempo que no negó que eventualmente pudiese estar en carpeta el expresidente Sebastián Piñera (por la formalización de Santiago Valdés), aunque precisó que el “el señor Piñera no es imputado”.