cuprum

Tal como lo hiciera Habitat hace unos días atrás, ahora fue Cuprum la firma que envió una carta, firmada por su gerente general, Pedro Atria, a todos sus afiliados para defender el modelo de las AFP.

“Fruto del legítimo deseo, y que compartimos ampliamente, de alcanzar pensiones dignas para todos los chilenos, hemos visto en los últimos días a varias organizaciones y líderes manifestar su rechazo al sistema de pensiones existente en Chile y plantear distintas propuestas para mejorarlo, llegando en muchos casos a proponer la vuelta a un sistema de reparto. Dado este escenario, nos parece oportuno dirigirnos a usted para entregarle información que esperamos sea de utilidad para, con antecedentes objetivos, pueda comprender mejor la actual discusión y tener su propia opinión al respecto”, parte diciendo la misiva.

Luego sostiene que en “el actual sistema de pensiones chileno el trabajador es el dueño de sus fondos, los que son además inembargables y le permiten acceder siempre a una pensión, independiente del número de años cotizados. Incluso, si no ha cotizado o ha cotizado muy pocos años, el pilar solidario le permite obtener una pensión mínima”.

“Esto ocurre debido a que el sistema chileno es un sistema mixto donde también existe contribución del Estado, quien con los fondos recaudados a través de los impuestos pagados por todos nosotros, financia a aquellos que por diversas razones no pudieron ahorrar lo suficiente para su pensión”, explica la AFP.

En el texto, afirma el ejecutivo que del total de los fondos ahorrados en el sistema (US$ 160 mil millones) “dos tercios son producto de la rentabilidad, destacando que la rentabilidad promedio de los fondos de pensiones que las AFP administran para los afiliados ha sido una de las más altas de los países de la OCDE”.

Reconoce que si bien las pensiones “no alcanzan el monto que a todos nos gustaría (…) la discusión debe darse con la evidencia existente y con datos reales, no sesgados, tergiversados o incluso falseados”.

No al reparto

La misiva prosigue explicando por qué no es conveniente volver a un sistema de reparto.

“Significa en términos simples, que los cotizantes activos financian los ingresos de los pensionados. Este mecanismo de reparto funciona bien cuando los cotizantes activos son muchos más que los pensionados dado que estos últimos extraen fondos de esos aportes. En el 2010 en Chile, había 5 adultos en edad de trabajar (entre 20 a 64 años) por cada persona mayor de 65 años. Para el año 2050 se proyecta que existirán sólo 2,2 trabajadores activos por cada persona jubilada, lo que hace inviable un sistema de reparto en Chile. Esto quiere decir que para el 2050, 2 trabajadores activos deberán con sus contribuciones costear la pensión de 1 jubilado”.

“Este sistema de reparto funcionó, cuando se creó hace más de un siglo atrás, ya que había muchísima gente joven, en edad de trabajar y con posibilidades de aportar al sistema, que a su vez debía pagar a muy poca gente mayor pasiva, los pensionados de ese entonces, que podían recibir una pensión acorde con su sueldo cuando aún era trabajador”, pero “a medida que los años pasaron, y con los cambios demográficos que se han observado en el mundo (aumento de las expectativas de vida y bajas en las tasas de natalidad), cada vez aumentó la proporción de personas mayores que debían recibir esa pensión, y el aporte de los jóvenes que trabajan se fue transformando en insuficiente para financiar dicha pensión. Esto es inevitable y es estructural de los sistemas de reparto, y por esto finalmente no son sostenibles en el tiempo”, agrega.

Al respecto, pone el punto en que “numerosos países, sobre todo en el mundo desarrollado, implementaron estos sistemas de reparto, y la evidencia ha demostrado que tarde o temprano ocurre lo recién señalado, esto es, que los fondos no alcanzan a financiar las pensiones supuestamente prometidas”.

En palabras de Atria, en Chile, en el antiguo sistema de reparto “el aporte era alrededor del 20%, es decir el doble del aporte que se hace a las cuentas de capitalización en el sistema actual. Numerosas personas, si no cumplían el número mínimo de años (10 años de imposiciones en el caso de las mujeres y 20 años de imposiciones en el caso de los hombres) no tenían derecho a ninguna pensión, y el aporte que hicieron por años se “perdía”. Nada de esto se transparenta debidamente en la discusión actual”.

“Finalmente, reiterar que los factores más relevantes y que permiten mejorar la pensión tienen que ver, además de la rentabilidad que los fondos logren en todos los años, con la cantidad de años de cotizaciones de los afiliados. Claramente el factor de género es crítico, lo que hace muy necesario que los cambios que se introduzcan al actual sistema de pensiones tengan presente un foco especial en las mujeres como también permitan aumentar la edad de jubilación y las contribuciones especialmente de parte de los empleadores (…) Más allá de los slogans y de frases rimbombantes es muy importante que disponga de todos los antecedentes para que se haga sus propias conclusiones. Su futura pensión, y la de nuestros hijos y nietos depende de ello”, cierra la carta.