Desgraciadamente, el gimnasta nacional, Tomás González, quedó fuera de la final de suelo de los Juegos Olímpicos de Río 2016, tras obtener un bajo puntaje de 15.006 en su rutina, resultado que calificó como “un robo” de los jueces.

González criticó a los evaluadores de su rutina en duros términos: “Es evidente el criterio parcial de los jueces, hay mucho favoritismo con Brasil, no estoy contento con su trabajo”.

“A través de mi historia deportiva siempre me ha pasado, que los jueces son más exigente ya que soy de un país no tan conocido y rival directo de los especialistas en suelo”, sostuvo.

“Todos pueden ver que Brasil quedó a un punto de Japón, lo cual es casi imposible. Pero ellos organizaron estos juegos Olímpicos y hay que acatar las normas”, continuó el destacado gimnasta.

“Quedé un poco decepcionado, porque este deporte es de mucha apreciación y creo que el descaro fue muy notorio. No me esperaba bajo 15,2 o 15,3. Pero no se puede hacer nada cuando los jueces se ponen de acuerdo”, expresó.

“Yo creo que sí, fue un robo. Si lo hacía sin ningún error obviamente podía meterme a la final, pero la gimnasia es así, un deporte un poco ingrato, pero el mejor”, reclamó el deportista.

González sostuvo que “es algo contra mí o contra cualquier amenaza de los más conocidos. Después los jueces salen con grandes regalos y relojes y premios de agradecimiento (…) Los hacen después de la competencia. Pasa en todos los deportes de apreciación, hay muchas influencias detrás y, bueno, estamos en Brasil”.

“Se sabe que en los jueces siempre hay un tema de lobby atrás. Al no tener un apoyo estatal o una gran federación, uno está solo compitiendo contra todo China, todo Rusia, todo Estados Unidos; entonces siempre es difícil y sabía que tenía que hacer una rutina casi perfecta. De esos pequeños errores ellos se agarran para descontar lo máximo posible”, finalizó.