¡Qué chico es el mundo!: Las AFP en República Dominicana

“Según las proyecciones de la OCDE, República Dominicana tendrá la tasa de reemplazo (el valor de las pensiones en relación al salario cotizable) más bajas de América Latina y el Caribe”.

República Dominicana carecía de un sistema universal de pensiones y jubilaciones. Esta fue la ventana de oportunidad que vieron quienes abogaban por un proyecto privatizador, justo cuando se inició en el Congreso la discusión para dotar al país de un sistema de seguridad social.

El camino asumido en la reforma de pensiones escogida constituyó un modelo de mercado (mercantilización de las pensiones) debido principalmente a que incorpora, de manera integral, la cuestión financiera (financiarización de la previsión social) dada la capitalización individual, como en Chile, pero tomando de la experiencia mexicana en materia de centralización del proceso de recaudo y pago, así como del procesamiento de la información.

Estas reformas consideradas “estructurales”, asumieron que el camino del régimen financiero de capitalización individual de las pensiones con administración privada (o mixta) era la receta sagrada a seguir. Los países de nuestra región que siguieron este mandato de forma ortodoxa, sustituyendo el sistema público por uno completamente privado como única opción, fueron Chile (1981), Bolivia y México (1997), El Salvador (1998), República Dominicana (2003) y Nicaragua (2004).

El informe que inspiró este proceso fue “Envejecimiento sin crisis: políticas para la protección de los ancianos y la promoción del crecimiento” de 1994 del Banco Mundial, solicitado por su economista jefe durante este período, Lawrence Henry Summers. Las bases conceptuales fueron un determinismo demográfico apocalíptico, donde el proceso de envejecimiento de las poblaciones en el mundo llevaría inevitablemente a terminar con los sistemas públicos de pensiones como derecho universal, por ser económicamente insostenibles.

A pesar de esta premisa, el sistema de AFP logra obtener suculentas rentabilidades para sus dueños que se explican, fundamentalmente, por el pago obligatorio de comisiones mensuales y anuales por administración, las cuales están garantizadas por ley, es decir, las empresas administradoras reciben ingresos seguros por parte de sus cotizantes, lo que resulta un panorama deseado por cualquier compañía.

Otro aspecto de consideración, es la participación de empresas transnacionales en la administración de los fondos. Las dos AFP con la mayor proporción de afiliados y cotizantes en República Dominicana (Popular y Scotia Crecer), corresponden a empresas que operan con estructuras globales de administración y amplia diversificación de sus negocios. Ambas presentan altos retornos. Específicamente, en el año 2015, Scotia Crecer y Popular registran una rentabilidad sobre el patrimonio de 55,9% y 38,1%, respectivamente.

La alta concentración del sistema de AFP, no es particular del modelo dominicano. Si analizamos el caso chileno, podemos observar resultados similares. Actualmente en Chile existe un sistema de capitalización individual donde operan seis administradoras de fondos de pensiones, de las cuales cuatro concentran el 95% de los activos totales. Además, el mercado de AFP en Chile, lleva más de 35 años de funcionamiento, habiendo alcanzado en 1994 un máximo de 21 empresas administradoras de Fondos, las cuales se fueron reduciendo gradualmente vía fusiones o ventas a empresas extranjeras. Actualmente, el 75% de los fondos de pensiones chilenos se encuentran en manos de tres empresas estadounidenses, entre las cuales destacan Prudential y Metlife, esta última es dueña de la AFP con mayor cantidad de afiliados y cotizantes.

En los últimos 20 años, el sistema de AFP chileno ha registrado una rentabilidad sobre patrimonio anual promedio de 26,3% para sus dueños. El año 2015, el negocio alcanzó un retorno del 22,4% para los dueños, mientras que para los fondos de los cotizantes se obtiene una rentabilidad real entre 3,8% y 0,7% según el tipo de fondo. Al igual que en el caso del sistema dominicano, las AFP en Chile se han transformado en un buen negocio para sus dueños, pero no tan bueno para los afiliados y sus fondos. Más aún, cuando según las proyecciones de la OCDE, República Dominicana es el país de América Latina y el Caribe que obtendrá las tasas de reemplazo más bajas en la región.

Las utilidades anuales para el sistema de AFP han ido en aumento desde la implementación del sistema, llegando a su punto más alto en el año 2013. Debido a la estructura del sistema y dado que la mayor parte de los ingresos de las AFP provienen directamente del pago de comisiones por parte de los cotizantes, se puede plantear que a medida que mayor sea la cantidad de afiliados y cotizantes activos, mayores serán las ganancias para sus dueños. Los dueños de las AFP, en diciembre de 2015, acumulaban en República Dominicana utilidades equivalentes a US$108.959.429.

Al analizar la situación de 24 países de la región, se observa que la tasa de reemplazo bruta proyectada para los trabajadores de ingreso promedio en República Dominicana, es de sólo 22,8%, muy por debajo del promedio de 63,1%. Adicionalmente, es importante constatar que los cuatro países que tienen sistemas privados de capitalización individual como eje central para el financiamiento de pensiones (Chile, México, El Salvador y República Dominicana), se encuentran entre los 7 países de la región que registran las menores tasas de reemplazo.

En Chile, por ejemplo, si hubiera existido un sistema de reparto entre 1990 y 2014, las pensiones pagadas podrían haber sido el doble, quedando un importante excedente en el sistema para compensar los años venideros cuando se acentúe la transición demográfica. De hecho, en este período de 25 años, las AFP que operan en Chile recaudaron $90 billones (millones de millones) principalmente a través de las cotizaciones de los trabajadores y pagaron sólo $30 billones en pensiones.

De acuerdo a las condiciones demográficas y las bajas tasas de reemplazo proyectadas para el sistema privado de capitalización individual de República Dominicana, resulta fundamental establecer un profundo debate en el país, ya que se estará sometiendo a bajas pensiones a la población durante muchos años, cuando podría ser otra la situación si es que estuviera funcionando un sistema de reparto basado en los principios internacionales de la seguridad social.

*Investigador de la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales, Flacso, República Dominicana.

Comentarios