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A estas alturas el caso del ingeniero comercial Rafael Garay da para cualquier cosa luego de todos los antecedentes que han salido a la luz, y que apuntan a que posiblemente no esté tan enfermo como dijo alguna vez estar. En ese sentido, el testimonio del periodista Iván Núñez, quien mantuvo una amistad con el ex “Felices y forrados” y que además le entregó plata para ser invertida en su fondo, resulta decidora. Acá parte del relato del comunicador esta mañana en Radio ADN.

“Yo a Rafael lo conozco básicamente como entrevistado y luego cuando el trabajaba en un radio muy querida amiga, la Radio Futuro, la radio del rock, donde yo hacía “Palabras sacan palabras”, Rafael era una suerte de comodín que con el cual siempre conversabamos de economía”.

En esa relación, dice Núñez, es que fueron hablando de distintas aficiones que tenían, como el deporte, lo que luego se tradujo en una amistad.

“Empezamos a generar un nexo, yo años atrás había practicado aikido, con mucho esfuerzo, pero poco talento, Rafael me comentó que él practicaba artes marciales, que el hacía kudo, que es una disciplina para mí hasta entonces desconocida, me invitó a participar (…) fueron cientos las veces que yo fui a entrenar a la casa de Rafa”.

“Empezamos a tener una relación de amistad, la verdad”, afirma.

En palabras del rostro de Chilevisión, “yo fui depositando mi confianza en él y él fue también depositando, creía yo, su confianza en mí,. (…) y así empezamos a conocernos, y esa relacion duró poquito más de seis años, hasta que lo vi por última vez hace algunos días”.

Consultado sobre el lado B de Garay, salido a la luz duramente los últimos días a raíz de su supuesta desaparición, dice que “yo sé que hay una denuncia por estafa piramidal”, “Rafael Garay, en ese sentido, escapa de la lógica que es un Chang o de lo que es Arcano o AC Inversions o los  otros fenómenos que hemos visto en los últimos tiempos, él tenía un fondo privado de inversiones, que por regulación no tiene más de 50 clientes, está al alero de la superintendencia, tiene una árbitro arbitrador en los contratos, inscrito en la Cámara de Comercio; es decir, tenía todos los antecedentes”.

“Rafael te ofrecía 0,6 0,8% una cuestión que está completamente dentro de los rangos y además que cumplía todos los requisitos legales”, agrega.

Núñez dice que en un momento decide meter su plata ahí, que antes estaba en fondos mutuos en un banco, porque “él me pide y él me invita a ser cliente de él”.

Cuenta que lo convence mostrándole los contratos, “había gente de altísimos patrimonios”, y además dice que nunca ocurrió que le ofreciera una rentabilidad mágica.

Sobre si se arrepiente de algo, responde que de haber metido a su señora al, aparente, trucho negocio.

“Marlene decide lamentablemente tomar parte de la plata de su trabajo (… ) me arrepiento de haber arrastrado a mi señora por mi relación de amistad con él”.

Según admite, “estoy en una suerte de perplejidad, porque yo no soy un tipo acaudalado, yo lo que tengo lo tengo producto del trabajo, yo trabajo desde los 14 años, por plata, porque necesitaba trabajar, entonces lo que más me duele, más que la plata, porque tampoco es que yo haya quedado en bancarrota, yo tengo un buen trabajo, es mi falta profunda de saber calibrar lo que es una persona, yo pensé que él era uno de los tres o cuatro” amigos que dice Núñez tener en la vida.

“Yo creo que Rafael estaba más bien en una suerte de callejón, que se vio encerrado”, opina.

Luego, Núñez habla de un encuentro con Garay, que describe como una tarde compleja, con el economista pasando por múltiples estados de ánimo. “Me pegó incluso, después lloró, me abrazó, una cuestión bien dramática toda, y en un momento me dice ‘yo te voy a defraudar, yo no soy la persona que tú crees que yo soy”.

Ante el impacto de esa confesión, Núñez sostiene que le dice: “si eso es así te pido un favor, no lo hagas con mi señora, por favor no te caguí a mi señora.  Me dijo ‘el 25 de agosto le devuelvo la plata a tu señora'”. Asunto que, hasta el momento, jamás ocurrió.