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“Ha sido un año súper difícil, la verdad es que se me ha pasado un año sobreviviendo, cuesta mucho salir de un shock así”, cuenta en el programa Mentiras Verdaderas de La Red, la viuda de Eduardo Bonvallet, María Victoria Laymuns, esto cuando ya se cumple un poco más de un año que el “gurú” fuese encontrado sin vida en la habitación del hotel donde residía.

“Después de que Eduardo se murió fue muy difícil tratar de entender todo, cómo pasó (…) ha sido un año complicado para levantar a mis hijos principalmente”, dice la mujer.

“Tengo niños que además eran  apegados al papá (…) es difícil decirle a los niños que el papá no está y que no vuelve nunca más”, admite.

Respecto de cómo abordó el suicidio de Bonvallet con los tres hijos que tuvieron, responde que “la mayor sabe todo, es más grande, es más madura, los dos chicos no”.

“Mi hijo Eduardo no sabe bien, me pregunta porque se murió el papá y yo le digo porque estaba enfermo, no se si él está preparado para entender lo que es un suicidio”.

María Victoria habla de la miseria humana, de las cosas que se inventaron en torno al caso del fallecido comentarista deportivo.

“Lo peor para mí, que lo tuve que conversar con ella(su hija mayor), que si era verdad que el papá no los podía ver. Eso fue lo más injusto, porque eso no era verdad, eso nunca fue verdad. Sólo hubo una vez que Eduardo no pudo entrar a la casa, porque no era la hora correspondiente, porque él no estaba en un estado… yo ni siquiera estaba en la casa, estaba mi mamá, y mi mamá encontró que las nueve , 10 de la noche de un viernes no era apto, además el estaba muy alterado”.

Revela que ese hecho marcó un alejamiento profundo entre ambos, pese a que llevaban tiempo separados.

El día de la tragedia

Recuerda María Victoria que el día que Bonvallet se quitó la vida ella iba rumbo a la casa de su madre, fuera de Santiago. Me llama Alejandro, no recuerdo el apellido, que era gente de la radio, nunca me imaginé, a lo mejor se peléo con alguien, que sé yo, me dice: Eduardo se suicidó… el mundo como que se detuvo”.

“Corté el teléfono, pero me devolví, igual uno tiene como una intuición, y llamé a mi hermana, y le dije llama tú a este gallo que en realidad no se quién es”.

Admite que cuando confirman la noticia se le vino el mundo abajo. “No me cuadraba, no lo podía creer”.

“Mi drama era que yo no podía haber conversado con él , no la había podido ayudar, no le había tomado el peso de cuán mal estaba, me había quedado en el tema de la pelea, las cosas chicas”

“Mis hijos sufren mucho”, confiesa.