El famoso doctor cariño del diario La Cuarta recibió una particular carta de un hombre angustiado que empezó a sentir cositas por una carabinera que lo ayudó a recuperar las lucas de unas zapatillas chantas que compró en el persa Biobío.

De acuerdo a su escrito, pese a haber conseguido una cita con la uniformada, lo cierto es que cuando intentó darle un beso para terminar la noche, recibió un combo de aquellos que lo dejó marcando ocupado.

Aquí su relato:

“El otro día fui a comprar al Biobío un par de zapatillas, y caché que las que me vendieron eran falsas. Hay que reconocer que las compré en la calle y en un puesto al lote, pero caché al socio que me las vendió.

Así que fui a la comisaría cercana, hablé con un paquito de guardia y me mandó con una carabinera a ver si encontraba al hombre. Lo pillamos, me devolvió la plata y se fue precioso. De puro agradecido partí al cuartel al día siguiente y me atendió ella misma.

Le di un ramo de flores y le gustó tanto que se emocionó hasta las lágrimas. Esperé que saliera del turno para invitarla a un café y aceptó. Se hizo de noche, le quise dar un beso y me puso un combo en el hocico al nivel de que me sacó un diente. Me llama mucho, no le contesto, pero me gusta. No sé qué hacer”.

Al respecto, el sabio doctor cariño le recomendó lo siguiente:

“Mi caballero: Tiene que pensar que una mujer que es policía tiene una manera de pensar muy a la defensiva y actúa con una fuerza fuera de lo común. Si se puso a llorar después de haberle recibido un ramo de flores, fue porque estaba sensible ante un hecho así”.

Añadió que “no sé, sufrió por amor antes, qué se yo… El asunto es que igual le aguantó la invitada al café, pero el perla no fue un caballero y al tiro le estiró la trompa para que le chantara el ósculo. Mal, poh hijo. Le tocó una hembra difícil que a cambio le chantó el manso charchazo. Lo más probable es que haya tenido mala experiencia con otro gallo, pero si lo llama es porque le quiere dar una explicación y quizás siente algo por usted”.

“Juegue”, lanzó, al mismo tiempo que saltó que “el persa Biobío es pulento para comprar. Buenas tiendas, buena gente. Pero no compre en lugares que no están regulados. Gil”.