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Opinión

9 de Agosto de 2025

¿Qué busca y qué espera del amor la Generación Z?

La baja natalidad a nivel mundial se explica por muchas razones, que van desde el alza del costo de la vida a secuelas pospandémicas, pero también por una más intangible: hay jóvenes que quizás sí quieren tener hijos, pero dicen que no encuentran una pareja con quien compartir ese proyecto. ¿Los que venimos antes nos conformamos más fácil, o es que hoy es más difícil?

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“Me junté con amigos que tienen una guagua de seis meses y me dieron unas ganas profundas de ser papá”, me dice el amigo de la Generación Z, mientras caminamos. “Ese olor a guagua es una droga”.

Me río. Trabajo todos los días con una decena de hombres y mujeres entre 26 y 32 años en su mayoría, nadie con hijos. Soy la única sobre 40, la única que sale corriendo porque se va la nana o hay que ir a buscar a la criatura donde la abuela. Y vivo quejándome. De que no dormí, de que está enferma, de que no me puedo sumar a la cerveza a la salida de la jornada laboral. Sospecho que si hacen una encuesta en la oficina de por qué los nuevos chilenos no quieren tener hijos, me van a apuntar a mí como respuesta.

“Bueno, momento de buscar con quién reproducirse, si sientes el llamado”, le respondo al treintañero. Se encoge de hombros y me dice que no es el momento.

Nunca es el momento, le sincero. Nunca hay plata, nunca hay tanta certeza. La gente antes tenía más guaguas porque lo pensaba menos. Y le planteé como yo veo la cosa: si quieres tener hijos, no hay que buscar a alguien perfecto, con quien proyectarse para siempre, sino que alguien que consideres que, en caso de divorcio, cuidará bien a la descendencia. “Es que yo soy más romántico”, me responde.

Me recordó varias encuestas y estudios que he estado mirando a lo largo de los últimos años, tratando de entender la estrepitosa baja de natalidad a nivel mundial, donde Chile es caso ejemplar. Que no alcanza la plata, que hay que priorizar proyectos, que no exista sistema de cuidados. Una nueva era donde los jóvenes, libres de presiones sociales, pueden decidir y no imponerse la natalidad. Pero, también, hay un espacio en todos esos datos, donde se encuentran los que dicen buscar y no encontrar con quién tener un hijo.

En un reporte del Fondo de Población de las Naciones Unidas, donde se encuestó a más de 14 mil personas, las razones para no tener hijos eran lideradas por falta de dinero o estabilidad económica; seguían la infertilidad, temores sobre el futuro del planeta y la relación asimétrica entre la pareja por los cuidados. Pero, además, un 14% dice “no encontrar la pareja adecuada para tener hijos” y se ve “un incremento en la soltería, en parte por las divergentes actitudes y valores entre hombres y mujeres jóvenes”.

Sobre este último punto, una digresión: el tema de lo que hoy esperan las mujeres versus lo que buscan los hombres comienza a ser fundamental. Corea del Sur, por ejemplo, es el país con la más baja tasa de natalidad en el mundo, de 0.78 hijos por mujer. Es una verdadera emergencia nacional y no importan las políticas públicas implementadas, las jóvenes no se animan a ser madres. Y es, en parte, porque saben que en su cultura, de trabajo excesivo mezclado con tradición -y madres solteras aún mal miradas, por ejemplo-, hombres que quieran compartir cuidados de niños son unicornios, dicen reportajes de la BBC o Deutsche Welle.

El fenómeno se repite en diversos papers, en distintas partes del globo: no tengo hijos, porque no tengo con quién. ¿Una generación de románticos, los centennials?

Es una mezcolanza de factores, dicen los expertos. Hay datos como que la Generación Z – aproximadamente entre los 15 y los 30 años- es la que menos tiene sexo, en comparación a las anteriores (y convengamos que el acto sigue siendo, en la mayoría de los casos, fundamental para generar guaguas). Quienes los encuestan dicen que no son menos libidinosos, pero que son otros temas los que se interponen: van desde lo económico y tener que seguir viviendo con los padres debido al alza del costo de la vida, a la alta exposición a pornografía y material sexual en edades tempranas debido a haber crecido con smartphones y acceso a internet desde la cuna. También los estragos de una pandemia que les alteró las habilidades relacionales en adolescencias y principios de la adultez. Por lo que sea, se habla hoy en el mundo de una “recesión sexual”.

Si traspasamos esto al mundo del romance y la búsqueda de una pareja con la cual reproducirse, se dificulta aún más la cosa para la Generación Z. Sumemos la fatiga de las aplicaciones de cita, en crisis desde hace años. Y agreguemos factores más pedestres pero vitales, a la hora de hacerse el ánimo y la valentía de invitar a salir: el costo de la cita

Pero está, también, junto a todo lo anterior, un tema de cambio de expectativas. No solo que hoy -o en las últimas décadas- pasamos de exigirle a una pareja ser inteligentemente afectivo, un aporte igualitario económico, mejor amigo, sexualmente seductor y más. Hay un tema de la cantidad de opciones y cómo eso nubla la toma de decisiones. Es como cuando comparamos que, los de más de 40, teníamos que conformarnos con ver los monos animados que ofrecía la tele los sábados, versus a los niños que crecen queriendo ver lo que quieren, cuando quieren, en Netflix.

Hace unos años el comediante Aziz Ansari lo esbozaba muy bien en su libro sobre el mundo de las citas contemporáneo: hay tantas opciones, gracias a las aplicaciones, gracias el mundo que te abre Instagram, que es imposible elegir. Es lo que se llama “paradoja de posibilidades”: mientras más alternativas veo, más difícil es lanzarme por una. Y cuando sí se lanzan, quedan ligeramente insatisfechos de que quedó una mejor opción afuera. De que el pasto del lado siempre es más verde, que en las historias de Instagram del resto se ven más enamorados.

En fin. Para ese porcentaje minoritario de la Generación Z que quiere, pero no encuentra, partner procreativo, quizás solo queda transmitirle algunas verdades: que cualquier relación afectiva requiere valentía y también resignación. Que la vida no es solo las mejores partes de las que hacemos curatoría para compartir por likes. Y que si se quiere tener un hijo, hay que saber que es difícil, caro y agotador, pero es también la luna, el sol, y todo el brillo de la galaxia.

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