El letal bombardeo israelí sobre el buque espía estadounidense USS Liberty cumplió hoy 50 años rodeado de misterio y polémica, con muchos supervivientes convencidos de que Israel les atacó “deliberadamente” y el Gobierno estadounidense optó por ignorar los hechos para no perjudicar los lazos con su aliado.

Bryce Lockwood mira a la cámara con los brazos en jarra. Tiene 27 años y la cara chamuscada en la foto que enseña, medio siglo después, a los supervivientes reunidos para recordar el ataque que dejó 34 estadounidenses muertos y 171 heridos en un barco desarmado que interceptaba señales de radio cerca de la costa de Gaza.

“Vi el torpedo entrar de frente. Llevaba gafas y se me quedaron dos círculos blancos en la cara abrasada”, aseguró a Efe el superviviente, quien hoy lució su uniforme de marine en la reunión en el cementerio militar de Arlington, a las afueras de Washington.

En un país que venera a sus veteranos, muchos supervivientes del ataque registrado el 8 de junio de 1967, en plena Guerra de los Seis Días que enfrentaba a Israel con Egipto y Siria, se sienten ignorados por su Gobierno y temen que la verdad sobre lo que realmente motivó el ataque no salga nunca a la luz.

“Me siento olvidado”, dice a Efe con la voz temblorosa Joe Meadors, de 69 años, quien estaba en la cubierta cuando comenzó el asalto de más de una hora con bombardeos aéreos y torpedos.

Tras el ataque, Israel alegó que había confundido el navío de la Armada estadounidense con uno egipcio y pidió disculpas por su error, una explicación que fue aceptada sin dilación por el Gobierno de Lyndon Johnson (1963-1969) y que sus sucesores no cuestionaron.

“Johnson quería dar a los israelíes el beneficio de la duda”, dijo a Efe Mark Updegrove, un historiador especializado en su presidencia.

La Armada investigó brevemente el ataque, pero el abogado encargado de ello, Ward Boston, dijo en 2002 que Johnson había ordenado que el caso se cerrara con la conclusión de que el ataque fue un error, “pese a las abrumadoras pruebas de lo contrario”.

En libros y documentales sobre el incidente, exfuncionarios y espías estadounidenses aseguran haber escuchado en 1967 grabaciones -nunca publicadas- de llamadas entre los pilotos israelíes y sus comandantes en el momento del ataque, que supuestamente demuestran que Israel sabía que el barco que estaban bombardeando era de EE.UU.

“La bandera (estadounidense) estaba ondeando” sobre el barco, subrayó Meadors, quien se encargó de izar una bandera aún más grande, de cuatro metros de ancho, cuando el ataque cobró fuerza.

La mayoría de los supervivientes se resisten a aceptar la versión oficial y creen que Israel trató de hundir su barco con “un ataque deliberado y brutal”, en palabras de Ernie Gallo, el presidente de la asociación de veteranos del USS Liberty.

“Hoy recordamos el intento de asesinato de 294 estadounidenses”, dijo Gallo en la ceremonia en Arlington, donde están enterradas al menos seis de las víctimas.

Los tripulantes entrevistados por Efe aseguran que la Armada les prohibió hablar del ataque con nadie, ni siquiera con su familia, amenazándoles con multas y “hasta 10 años de prisión”, según Gallo, y solo rompieron su silencio después de que uno de ellos, Jim Ennes, decidió publicar un libro sobre el suceso, en 1979.

Corroborar las sospechas de los supervivientes es complicado, porque los principales documentos al respecto desclasificados por la Agencia de Seguridad Nacional (NSA) y la CIA están tan censurados que aportan poco, y esa última agencia no quiso aclarar a Efe si tiene más materiales sobre el suceso que no hayan salido a la luz.

Las teorías sobre por qué Israel quiso supuestamente atacar el USS Liberty son muchas, pero la que más fuerza ha cobrado entre la tripulación es la que planteó Ennes en su libro: los israelíes no querían testigos de su inminente invasión de Siria.

“Éramos un impedimento para sus planes, porque lo que no habían hecho antes del 8 de junio era conquistar los Altos del Golán” y Johnson quería que detuvieran la guerra, apuntó Gallo a Efe.

Otros han sugerido que Israel podía temer que los soviéticos interceptaran las señales de radio del buque y pasaran información a sus aliados, Egipto y Siria; e incluso hay quienes aseguran que Israel estaba “masacrando prisioneros de guerra egipcios” y no quería que nadie lo descubriese, explicó Gallo.

Lockwood va aún más allá y cree que Johnson “conspiró con los israelíes” para hundir el barco, acusar a los egipcios del ataque y ganarse el favor del Congreso para atacar Egipto.

La asociación de veteranos del ataque lleva décadas pidiendo al Congreso que lo investigue, pero solo ha conseguido que muchos les tachen de “antisemitas” por cuestionar la versión oficial, según Gallo.

“Dudo que la verdad salga a la luz en lo que me queda de vida”, reconoció Lockwood, de 77 años.