Un hombre que se identifica como Darío cuenta a TVN que circulaba por el centro de la capital arriba de una bicicleta, como de seguro lo hace a diario, cuando de pronto se topó con adherentes del llamado Bus de la Libertad, quienes comenzaron a increparlo por conducir -según ellos- una bici de mujer.

“Yo iba pasando y hay gente que me dice que estoy poseído porque llevo una bicicleta que dicen que es de sexo femenino. Me están acusando de ser distorsionado y de pervertir a los niños por llevar una bicicleta que no corresponde a mi género. Les estoy diciendo a ellos que el género es una construcción social, construida -valga la redundancia- por el capitalismo, y esta bicicleta yo la puedo llevar donde quiera. Y ellos no me puede obligar a llevar una bicicleta u otra”, dice.

El Bus de la Libertad comenzó a circular por Santiago y ya generó encontrones entres adherentes y detractores, llegando incluso a los combos.