Luis Larraín, ex presidente de Iguales, ha sido uno de los personeros más criticados durante las últimas horas tras la voltereta olímpica que se pegó al aparecer inscrito como candidato a diputado en una lista de Chile Vamos, en circunstancias de que había rejurado que ya no era piñerista y que estaba jugado por Ciudadanos. Cosa que finalmente no pasó.

“Obviamente que pensé mucho en ir en una lista con la UDI, que se caracteriza por su postura ultraconservadora y que además eligió a la senadora Jacqueline van Rysselberghe como presidenta, lo que demuestra que la fuerza más tradicional, conservadora y pinochetista es la que domina todavía ese partido. La verdad es que ir con la UDI fue una decisión súper difícil, pero también hay que ser pragmático. Y la opción más pragmática fue aceptar la invitación de Evópoli, a pesar de no compartir su candidato presidencial”, justifica en entrevista con El Mercurio.

En ese sentido, asegura, cosa que habrá que constatar con el tiempo, que al negociar el cupo con Evópoli dejó claro que no se tomaría la foto con Piñera. La tradicional, la que corresponde a cada candidato al parlamento.

Sobre las críticas, tanto del mundo político como en la redes sociales, “hay que verlas de quiénes vienen, y muchas veces es de personas que jamás votarían por mí”.

Finalmente, sobre cuál será entonces su carta presidencial, dice que no tiene y que “me costaría mucho votar por Sebastián Piñera, por una cosa de coherencia con mis convicciones y con los ideales que he defendido2.