“Lo que vivimos no es una época de cambios, sino un cambio de época”, sostiene el expresidente Ricardo Lagos en la columna “Cambio de época” que escribe para El Mercurio, entregando su visión del panorama actual y ad portas de la próxima elección para elegir Jefe de Estado.

“Esbocé hace 12 años que la democracia tenía que abrir espacios crecientes a la participación. Hoy podemos decir que los cambios mencionados han generado una disociación entre las instituciones políticas y la ciudadanía, que se traduce en una creciente pérdida de legitimidad hacia la clase política y una permanente sensación de insatisfacción con el devenir de la democracia. No basta ya con el ritual de votación”, observa.

Lagos sostiene que “hoy la ciudadanía es más educada, más consciente de sus derechos y reclama ser escuchada por los poderes Ejecutivo y Legislativo, y por los partidos políticos. Esta desconfianza ha producido al interior de nuestras sociedades una fractura que cuestiona los factores esenciales de la democracia, la que dejó de cumplir las expectativas y de responder a las nuevas necesidades, en especial las de los sectores emergentes y medios, que dejaron atrás la pobreza y exigen demandas más complejas de satisfacer”.

Por eso es que Lagos afirma que hoy, la gran tarea de la mayoría de los países “es reducir la desigualdad y satisfacer a una ciudadanía cada vez demandante”.

“Mientras más se crece económicamente más se profundizan las desigualdades entre los distintos sectores de una sociedad”, advierte.